Jethro Tull – Aqualung

En 1971 se publica “Aqualung”, el álbum universal de los Jethro Tull.  El quintento británico entró en el olimpo del rock realizando una exquisita mezcla de folk, rock y rock progresivo.

Inician con “Aqualung”, tema homónimo al disco que contiene uno de los riffs de guitarra más famosos del rock. Continúan con “Cross Eyed Mary” rodeado de cierto aire experimental, hasta llegar a los sutiles tonos acústicos de “Cheap Day Return” y que también se aprecian en canciones como “Mother Goose” o “Wond’ring Aloud”.

Uno de los momentos significativos se produce a mitad de disco, durante la interpretación de “My God”, en el que el líder del grupo Ian Anderson hace gala de un virtuosismo incontestable realizando un “solo” de flauta sensacional. Cierran con el clásico “Locomotive Breath”, canción de gran intensidad rítmica y “Wind Up”, con unos espléndidos solos de guitarra.

Un aura especial cubre “Aqualung”, cuarto en su discografía y marcado por el sello característico de los Tull: la utilización de instrumentos de viento. El maestro de la flauta Ian Anderson deja una huella muy profunda, dando muestra de su genialidad. Mención aparte merecen sus incisivas letras, relacionadas a la crítica social y a la religión.

En la edición de 1971 (ya sin el guitarrista Mick Abrahams) “Aqualung” incluye 11 temas y en posteriores rediciones como la de 1999 se añaden seis más. Uno de ellos sería Songs For Jeffrey”, de su primer álbum This Was y que abría el memorable programa – concierto de los Rolling Stones “Rock And Roll Circus” de 1968.

Una joya.

Ian Anderson (voz, flauta), Martin Barre (guitarra eléctrica), Clive Bunker (batería). Jeffrey Hammond (bajo), John Evan (piano, órgano)

B.B. King – Completely Well

Siguiendo la trilogía King, finalizamos con el aclamado “The King of The Blues” B.B. King. “Completely Well” es un disco de 1969 grabado por Abc Records.

Escoger entre la amplia discografía del rey no es tarea fácil y nos decantamos por este, dado que fue una época esencial para el blues en cuanto a cambios se refiere y porque incluye un hit que casi todo el mundo conoce: “The Thrill is Gone”. Considerado por los analistas como el mayor éxito de su trayectoria, fue compuesta por el pianista y cantante Roy Hawkins en 1951. El álbum contiene nueve temas y cuenta con la producción de Bill Szymcyk, un joven ingeniero de sonido que tiempo más tarde impulsa a grupos de rock como los Eagles o la J. Geils Band y que venía de grabar el directo “Live & Well”.

Con la ayuda de Bill, B.B King dio un giro en su carrera: mejora su sonido, dota de un mayor colorido a su música y la acerca a otros géneros como el soul o el funky. Pero nunca renuncia al blues puro: “No Good”, “What Happened” o el corte que abre el disco “So Excited”, son el mejor ejemplo. En “Crying Won´t help you now/you´re mean” dos temas unidos, King acompañado por otro guitarra se emplean a fondo en una extensa jam.

En otros fundamentales como “Cofessin´The Blues” o “Key To My kingdon” se aprecia el peculiar estilo del rey del blues, con buenas secciones de vientos, pianos y la poderosa voz de un hombre nacido en el Mississippi. “You´re Losin´Me”, tiene una velocidad inusual e imprime un cierto aire funky, con un gran trabajo de Gerald Jemmont al bajo.

La canción “The Thrill is Gone, esta situada en la última posición de la cara B y fue uno de los clásicos que encumbró a King. Ha sido versionada hasta la saciedad por otros artistas y grupos. En la actualidad B.B. King nos sigue deleitando con su música a sus 86 años. Edita discos y realiza antológicas apariciones rodeado de músicos legendarios. B.B King es un artista extraordinario, que allá por los remotos años cuarenta ya supo captar la esencia de maestros del blues de la talla de Elmore James, T-Bone Walker o Lowell Fulson.

Con el paso de los años se convirtió en un bluesman único y de voz inconfundible. Un guitarrista especial y excelente compositor que hizo famosa desde los años 60 a su guitarra Gibson ES-335. Su nombre era Lucille.

BB. King a la guitarra y voz, Paul Harris al piano y órgano, el soberbio Gerald “Fingers” Jemmontt al bajo, Herbie Lovelle a la batería, Hugh McCracken a la guitarra y una sección de vientos arreglada por Bert “Super Charts” DeCoteaux-vientos.

Larga vida al blues…

The Doors – Live In Vancouver 1970

El blues, ese género mágico de doce compases, impregna a este doble álbum en directo de los Doors. Por si fuera poco, la colaboración del legendario bluesman Albert King dota a los Doors de un sonido distinto, exponiendo una y otra vez su blues maestro.

Se graba durante la gira “Roadhouse Blues” en el coliseo “Pacific National Exhibition Museum” de Vancouver en 1970. Producido por el estadounidense Bruce Botnick, un famoso ingeniero de sonido, abren el disco con la curiosa “Start Of Show” y aunque no es un tema, parece como si estuvieran preparando el sonido o probando los instrumentos. Siguen con un mix de tres de sus mejores clásicos “Roadhouse Blues”, “Alabama Song (Whisky Bar)” y la potente “Back Door Man” , de Willie Dixon y versionada con gran éxito por Howlin’ Wolf.

Llega “Five To One” y When the Music’s Over, agresivas y magníficamente interpretadas por la voz de Jim Morrison. Uno de los momentos especiales se produce a mitad de show, cuando aparece Albert King participando en la versión de Willie Dixon “Little Red Rooster”, en “Money” (hit propiedad de Barret Strong para el sello Motown), “Rock Me” y “Who Do You Love”. Con permiso del completo guitarrista Robby Krieger, Albert King lo releva a un segundo plano.

En la segunda parte nos encontramos con otras canciones célebres como“Light My Fire” y la épica “The End” de más de 17 minutos de duración. Estamos ante un buen álbum, pero quizás le falte un punto de sonido. Publicado en 2010 por la casa discográfica Rhino, hasta la fecha sólo podíamos disfrutarlo en grabaciones y ediciones no oficiales.

Así concluye Live In Vancouver 1970 de los Doors, uno de los grupos más representativos del rock. Robby Krieger declaró en una ocasión que “El Blues es una de las más antiguas formas de arte americano” . La prueba es este directo.

Jim Morrison (voz), Ray Manzarek(órgano, bajo), Robby Krieger(guitarra) John Densmore (batería) y Albert King  a la guitarra slide.

Albert King – Live At Montreux 77

Siguiendo la trilogía “King”, esta vez le toca el turno a Albert, con un ¡Live! histórico en el festival de Montreux en 1977. Antológico Albert King, un grande del blues que ha influenciado a mitos del rock como Jimi Hendrix, Eric Clapton, Jimmy Page o Rory Gallagher.

Fue fundamental en los 60 y 70, participando en todo tipo de conciertos y festivales. Aportó un estilo único, colaborando con los Doors, con el bluesman tejano Stevie Ray Vaughan y con Gary Moore, ambos ya fallecidos. En 2010 se publica un álbum llamado The Doors Live In Vancouver 1970, que cuenta con la aparición de Albert King junto a esta memorable banda de rock norteamericana.

Albert King era zurdo y tocaba su guitarra Gibson Flying-V al revés como Hendrix. Esto tiene doble mérito, porque saca un sonido inconfundible y una vez que llega a tus oídos se convierte en inolvidable.

El disco comienza con Watermelon Man”, compuesto por Herbie Hancock, un tema que Albert usaba habitualmente como inicio de sus conciertos dada su pasión por el jazz. Continúa con otras canciones de cierto aire funky y desgrana clásicos como “Blues at Sunrise” o el excelente “Stormy Monday”. La mayoría son cortes de larga duración y nos da muestra de un gran virtuosismo. En el corte 9 del cd aparece una grata sorpresa interpretando el clásico “As the years go passing by” con Rory Gallagher. Espléndido en el primer riff, para finalizar con la maravillosa “I´ll play the blues for you”.

Con arreglos espectaculares y una magistral sección de vientos, Albert King refleja la dimensión del blues con sus magníficas interpretaciones. Y todo hay que decirlo, también acompañado de su pipa en la boca.

Colosal.

Grabación de Tomato Records.

Allman Brothers Band – Brothers and Sisters

Después de sufrir la pérdida del guitarrista Duane Allman en aquel fatídico accidente de 1971, la precursora del rock sureño publica Brothers And Sisters” en 1973. Un elepé que considero como su resurgir creativo y una de sus obras más relevantes.

En esta época los Allman Brothers afrontan la ardua tarea de moldear su primer disco sin la presencia de Duane Allman, leyenda del rock y co-fundador del grupo. Incluye dos de los temas más célebres de la banda: “Ramblin’Man” – todo un himno y el instrumental “Jessica”, que posee unas jams e improvisaciones extraordinarias. El LP contiene otros cortes de aire blusero como “Southbound”, “Jelly Jelly”, los espléndidos teclados de Wasted Words”, y Come and Go Blues”, para finalizar con el country de “Pony Boy”.

El infortunio persiguió de nuevo a los Allman Brothers: el bajista Berry Oakley fallece en otro accidente automovilístico durante la grabación de este álbum. Pero la banda se sobrepuso a todas estas adversidades y Brothers And Sisters fue la prueba que necesitaban. Una vez concluye la producción, “Brothers And Sisters” al que marcan unas irresistibles melodías, se convierte en uno de sus mayores éxitos de ventas. Con él, Los Allman Brothers despejan todo tipo de dudas y se aseguran un lugar privilegiado en el olimpo del rock.

Memorable.

En la película de 1973 dirigida por William Friedkin “El Exorcista”, el padre Karras se cita en un bar junto a un compañero sacerdote para debatir sus problemas de fe. En esta secuencia, al finalizar la conversación suena Ramblin’ Man, clásico entre clásicos de los Allman Brothers.

Freddie King – My Feeling For The Blues

Freddie King es uno de los grandes mitos del blues eléctrico de Chicago. Originario de Texas, se traslada al sur de Chicago a principios de los 50. Aunque Freddie ya poseía una habilidad innata a la guitarra desde su infancia, la ciudad del blues le ayuda a perfeccionar su técnica hasta crear un estilo mezcla entre blues tejano- chicago.

Freddie fue muy influenciado por artistas consagrados como T-Bone Walker, B.B. King o el enorme guitarrista de Jazz-blues Kenny Burrell. Una vez establecido en su nueva ciudad, vive en primera persona los momentos cumbres del blues, escuchando a leyendas como Muddy Waters, Howlin´Wolf y Lonesome Sundown.

Después de un buen número de éxitos durante los 50 y 60 The Texas Cannonball graba este disco en 1970. Lo produjo King Curtis, un excelente saxofonista vinculado al blues-soul, colaborador y director musical de Aretha Franklin desde 1967, para el sello Cotillion, filial de Atlantic Records especializado en grabaciones de blues, deep-blues y otros géneros.

El disco es una colección de once standards de blues pertenecientes a T-Bone Walker, Elmore James, Ray Charles, Jimmy Reed o Jimmy Witherspoon y canciones propias de Freddie. Incluye temas tan versionados como “Stumble”, en dónde el solo de saxo es ejecutado por un extraordinario King Curtis al igual que “My Feeling For The Blues”, que da nombre al álbum. Otros conocidos son el versionadísimo “Woke Up This Mornning”, compuesto un joven B.B. King y marcado por su peculiar cambio de ritmo. Otros hits que completan el elepé son “I Wonder Why” o el clásico entre clásicos “Stormy Monday”.

Son temas más bien cortos, destacando una sección de vientos espléndida encabezada por King Curtis. Lo acompañan músicos excepcionales como el legendario Frank Wess, George Coleman o Martin Banks. La mayoría , músicos de sesión de la Atlantic ,como el bajista Jerry Jemmont o el guitarrista de sesión recientemente fallecido Cornell Dupree.

Freddie King tenía una característica manera de tocar su Gibson ES-355. Se convirtió por méritos propios en uno de los bluesman más emblemáticos de la historia y nos dejó obras insuperables pese a su desaparición prematura a mediados de los 70.

En cierta ocasión, Freedie King, expresó que “el blues había atravesado algunos cambios en pocos años, y en especial desde que lo descubrieron los chicos blancos”.

Antológico.

Bob Dylan – At Budokan

“Bob Dylan es el Picasso de la canción” así se refiere  el  cantautor Leonard Cohen a Dylan y así es como defino este álbum. “At Budokan”, es un giro inesperado, una variación musical sin precedentes en el sonido de Dylan y que nada tiene que ver con sus trabajos anteriormente editados.

Se presenta Dylan en la tierra del sol naciente y corría 1978. A su lado, una sobresaliente banda que altera varios de sus grandes clásicos, imprimiéndoles un innovador y evolutivo sonido. Inicia el disco con  “Mr. Tambourine Man”, uno de los legendarios temas del genio de Minessota, para seguir desgranando hits como “Shelter From The Storm”, Love Minus Zero / No Limit” o la balada “Ballad Of a Thin Man”, procedente del “Highway 61 revisited”. Pasaremos con cierto aire “Reggae” en “Knockin’ On Heaven’s Door” y también se aprecia en “Don’t Think Twice, It’s All Right”. Otro que sufre un extraordinario cambio es “All Allong The Watchtower”, con sección de viento y unos riffs de guitarra memorables.

Como dato anecdótico, el álbum finaliza con The Times They Are A-Changin’, (los tiempos están cambiando) ¿casualidad o genialidad?, todavía nos lo estamos preguntando. Esta obra fue grabada en 1978 durante una gira que Dylan realizó por Japón. En el momento de la publicación de este directo y recopilatorio en 1979, muchos de los seguidores y analistas de Dylan lo criticaron duramente. Incluso se afirmó que era uno de los peores discos de la historia del rock. Desde mi punto de vista creo que fue por miedo a lo desconocido, y que a veces tienen que pasar muchos años por un disco para que te des cuenta de la importancia y calidad que posee.

Célebre obra musical del hombre cuyas canciones elevaron al rock a la categoría de arte.

Rory Gallagher – Tatto

Estos días, revisitando la discografía del gran Rory Gallagher, vuelvo a descubrir un enorme artista. Me resulta muy difícil analizar un disco de su intensa trayectoria y al final me decanto por el soberbio Tattoo’d Ladyde 1973. Un álbum dónde Rory toca el cielo y vive una etapa al lado de mitos del blues como Muddy Waters. También colabora en discos con Albert King y Jerry Lee Lewis, entre otras grandes estrellas del momento.

El elepé cuarto de su discografía, en su versión original consta de nueve temas y destacar que todas son compuestas por Rory. Interpreta canciones salvajes y hace gala de un magnífico blues rock: abre el disco “Tattoo’d Lady”, todo un clásico del rock elevado a la máxima potencia. Continúa con un poderoso “Cradle Rock”, de memorable riff y pasa por una balada maravillosa “A Million Miles Away”, y el acústico “20:20 vision”, para desgranar más hits.

También nos muestra una canción de aire jazzístico: “They Don`t Make Them Like You Anymore”. Llegan otros cortes al más puro estilo Chicago y uno con  sabor a delta blues: Who’s That Coming? y “Sleep on a Clothes-Line”. Este Long Play ayudó a encumbrar la carrera de este guitar hero irlandés. Poco después  publicó “The Irish Tour”, un disco- documental de una gira con su banda. Tatto fue grabado por el sello discográfico Polydor, en la versión moderna remasterizada se añaden dos temas en directo.

Apoyado por excelentes músicos, una mención aparte merece su inseparable bajista Gerry McAvoy, muy versátil y que acompañó a Rory hasta su prematura muerte a los 47 años. Y por supuesto, nombrar al resto de la formación: Lou Martin (teclados) y Rod de ´Ath (batería).

Así finaliza esta obra, cortesía del mítico Rory Gallagher. Un irlandés de fuego que – según cuenta la leyenda –  a lomos de su vieja guitarra “Fender Sunburst”,  – la primera que entró en la Irlanda del Norte de esa época -, nos dejó esta joya musical única e irrepetible.

Disraelí Gears – Cream

Clásico entre clásicos, “Disraelí Gears” es el segundo álbum de la banda británica “Cream”. La calidad de sus integrantes con el legendario guitarrista Eric Clapton al frente, Jack Bruce (bajo) y  Ginger Baker (batería) que tiene sus raíces en el jazz, demuestra el poderío, innovación y visión que estos músicos tenían sobre el rock.

Se publica en 1967, con una clara tendencia hacia la psicodelia y al blues. Considerado un disco crucial en la historia del rock y adelantado a su tiempo, fusiona estilos como blues y rock psicodélico. “Disraelí Gears” es un disco de otra dimensión, realizado por músicos de una categoría excepcional y que ha marcado una época.

Inician con “Strange Brew”, pasando con cierto aire Underground” por “Sunshine of Your Love”, que contiene uno de los riffs de guitarra más famosos del rock. Continúan con ese auténtico lujo para los oídos que son “World f Pain”, y “Dance the Night Away”. Con La atmósfera hipnótica que envuelve la canción “Tales Of Brave Ulysses” y las fantásticas melodías guitarreras de “Swlabr”, no te dejan escapar. Llega el blues a cargo “Outside Woman Blues” y la original “Take It Back”. Y para finalizar, el tema experimental “Mother’s Lament”.

El elepé lo produjo Felix Pappalardi,  que jugó un papel muy importante en este power trío: ayuda a componer y arreglar varios de los temas que tuvieron lugar en el disco. La curiosa portada realizada por Martin Sharp, se convirtió en uno de los iconos de la música rock. Por los ya lejanos años 60, un seguidor incondicional de Clapton pintó en una fachada: “Clapton is god” (Clapton es dios), si Clapton es dios en este disco, Ginger Baker es Jesucristo y Jack Bruce el espíritu santo.

The Flamin’ Groovies – Live 68-70

Especial recuerdo me trae este disco que llegó a mis manos allá por el 93. Un grupo americano del San Francisco de los 60, que teniendo temas de corte más bien pop me sorprende con canciones “bluesy” y que nada tienen que ver con sus contemporáneos de la bahía.

Influenciados por bandas como Lovin´Spoonful  o los Rolling Stones, los Flamin Groovies eran una formación muy versátil que a realizan un rock melódico o también llamado “power-pop”. A partir del 68, gracias a las buenas vibraciones que transmiten  y a su calidad musical les llega la hora de grabar su primer LP.

Este álbum consta de catorce pistas en directo y que nunca se publicaron hasta el año 1992. Se graban en pequeños locales de San Francisco, siendo uno de los más recordados, el pequeño pero histórico “Matrix”. Entre 1968 y 1970 componen muchos temas de cosecha propia cortesía del dúo Loney/Jordan. También tocan baladas y excelentes versiones del rock and roll clásico de los 50 como el “Louie-Louie” de Richard Berry, el I`a man y alguna jam de blues como “Jam SandWich”.

Considero un estilo rock-garaje canciones como “Shakin`all over” y “Headin for the texas border».  En “Rockin´Pneumonia And The Woogie Flu” una de sus hits más recordados, nos muestran su potencial y un  rythm & blues magnífico.

Extraordinario el trabajo de los guitarras, sobre todo Cyril y Tim Lynch, buenas armonías vocales, Roy a la voz solista y espléndida la sección rítmica. El CD grabado por Eva Records en Francia y remasterizado posee un sonido impresionante, sobre todo por ser en directo. Recomiendo otros álbumes de la banda como “Flamingo”, “Teenage head,” y “Supersnazz”, todos ellos clásicos de la escena San Francisco Rock.

Roy Loney  (Voz, guitarra rítmica), Cyril Jordan (guitarra y voz), Tim Linch  (guitarra y voz) George Alexander (bajo y voz), Danny Mihm (batería y  percusión).