The Rolling Stones – Exile On Main Street

A mi juicio, definir una obra maestra como “Exile On Main Street” va mucho más allá de encerrarla dentro de simples adjetivos como monumental, antológica o colosal. Por ello, en lo que resta de artículo, no utilizaré ninguno.  Exile no se puede etiquetar con sencillos calificativos.

A este doble disco de dimensiones desproporcionadas hay que darle libertad, rienda suelta y dejarnos llevar por su música. En este mes de Abril, se celebra el 50º aniversario de la creación de los Rolling, y el 40º cumpleaños de la publicación de Exile on Main Streetasí que… ¿Preparados para el rock and roll?

En 1971, los Stones deciden salir de Inglaterra e inician su particular exilio en Francia, debido a problemas fiscales contraídos con la hacienda británica. En medio de un ambiente extremadamente turbulento e inmersos en una grave crisis económica, se gesta Exile On Main Street, toda una referencia inexcusable del rock. Le dieron forma en un sombrío sótano de una mansión propiedad del guitarrista Keith Richards, que por aquella  época se encuentra sumido en una fuerte adicción a las drogas.

Y allí, en el interior de la mansión de los excesos, fluyen de manera habitual sustancias no permitidas. Reinaba el descontrol y el caos más profundo. Así se forjó la leyenda del disco definitivo de la historia del rock. De él se dijo que era el mejor álbum negro jamás grabado por unos blancos”. 

Publicado en 1972, lo produjo Jimmy Miller, que ya había trabajado con bandas como Blind Faith, The Spencer Davis Group o Traffic. También contó con el respaldo de un importante elenco de músicos y entre los más conocidos se encontraban Billy Preston, Dr. John, Al Kooper, o el pianista Nicky Hopkins, este último colaborador de grupos como The Who y ex-integrante de The Jeff Beck Group.

Por aquella época, los Stones se hallan en el cenit de su creatividad musical y reflejan en las canciones de este disco una exquisita mezcla de estilos como rock, country o blues. Incluso se atreven con otros géneros muy poco comunes esta formación, como el jazz o góspel. La mayoría de los temas que figuran, son obra de Mick Jagger y Keith Richards.

La versión original del elepé consta de 18 temas, abriendo la cara 1  “Rock Offs”, con las guitarras de Richards y Taylor en estado de gracia y con sección de viento incluido. Continúan con el ritmo frenético de “Rip This Join”, para pasar a “Shake Your Ships”, “Cassino Boogie” y “Tumbling dice”, todo un hit que años después se convierte en un habitual del grupo para sus shows en directo.

La cara 2 se cubre todavía más de gloria, gracias al clásico “Sweet Virginia”,Torn and Frayed”, “Sweet Black Angel» y “Loving Cup”. La cara 3, que comienza con “Happy”, la canta Keith Richards, para seguir con el eléctrico “Turd On The Run”. Uno de los puntos culminantes es “Ventilator Blues”, marcado por el sello inconfundible del guitarrista Mick Taylor, que brilla con luz propia. Continúan con “I Just Want To See His Face” y cierran con “Let It Loose”.

En la cara 4 nos encontramos con “All Down The Line” y la acertadísima versión del “Stop Breaking Down” perteneciente a Robert Johnson, uno de los músicos más influyentes del blues. Siguen con “Shine A Light” y “Soul Survivor”, que echa el cierre a un disco absolutamente redondo.

Exile On Main Street es un disco que explora la música, cultura y los sonidos americanos en su máximo esplendor. Fue criticado con dureza por los analistas cuando se lanzó a la venta y  solo el tiempo pudo darle la categoría que se merece. En posteriores rediciones como en 2010, se añaden más temas, algunos de ellos inéditos.

Al margen de estas rediciones, se publica en 2003 por el sello Telarc un disco homenaje a esta obra llamado “Exile On Blues Street”, dónde colaboran músicos como Deborah Coleman, Tab Benoit o Chris Layton, incluyendo excelentes versiones de las canciones que tuvieron lugar en este elepé de sus satánicas majestades. Tiempo después, salen a la luz diversos documentales como “Stones In Exile”, o el recientemente emitido en TVE2 ‘Rolling Stones, Exile on Main Street’, en el que se recogen las incontables anécdotas que rodearon a este disco.

Mucho y muy variado se ha escrito sobre los Rolling Stones, aquellos que fueron presentados como “La banda de rock and roll más grande del mundo”. Desde nuestra perspectiva, los Stones son una banda única que lleva medio siglo obsequiándonos con una gran música e infinidad de hits.

Ya han pasado cincuenta años desde su nacimiento y quizás la explicación más certera de su longeva trayectoria la haya expresado su guitarrista, Keith Richards: “Nos hemos estado peleando como gatos y perros toda nuestra carrera. Somos como hermanos que a veces nos queremos y a veces nos odiamos, y otras no nos importa…”.

Buena fe de ello, puede dar el baterista Charlie Watts, que en su día se pronunció comentando que “pasaba ampliamente de los Stones, por que lo que realmente le gusta… es el jazz !!!

Auténticos, genuinos y con denominación de origen.

The Marshall Tucker Band – Where We All Belong Capricorn (1975)

La Marshall Tucker Band, cierra el triángulo de oro dentro del rock sureño junto a las otras dos más representativas del género: The Allman Brothers y Lynyrd SkynyrdCada una de estas formaciones tiene una orientación musical diferente, pero todas mantienen como base el sonido y sentimiento southern como raíz de su música.

El distintivo de la Marshall y sello inconfundible que marca su carrera es el country-rock y la cultura cowboy. Adoptaron cierta actitud derivada del salvaje oeste en su música, llevada a cabo con gran acierto por los hermanos Toy y Tommy Caldwell. Nunca renunciaron a otros estilos como el rythm & blues, rock,  blues o incluso el  jazz, dada las aportaciones de unos grandes músicos que eran pura energía, sobre todo, en sus conciertos en directo. Realizan actuaciones increíbles, llegando  a ser delirantes para un público súper entregado.

“Where We All Belong” doble álbum y tercero en su discografía, fue publicado en 1975 y se compone de una parte grabada en estudio y otra en directo, además de suponer un punto crucial en su carrera. Comienzan con el clásico “This Ol´Cowboy”, un bello tema de Toy Caldwell dedicado al actor y mito eterno del  Western, John Wayne. Como curiosidad, años después Caldwell le compró el caballo que John Wayne utilizó en en la oscarizada película “True Grit” (Valor de ley), de 1969.

De claro estilo country-rock, con el uso de instrumentos propios del género como el banjo, steel- guitar, la flauta o el violín, nos encontramos temas como “Low Down Ways”, o la balada romántica “In My Own Way”. El resto de temas de esta parte fueron grabados en los estudios Capricorn, todos ellos soberbios y destacaré “Where A Country Boy Legends”, que cuenta con la ayuda de un guitarrista excepcional llamado Elvin Bishop, que en años anteriores tocó con los Allman Brothers y en esta ocasión a la slide-guitar.

En la parte de estudio, la Marshall estuvo formada por: Toy Caldwell (guitarras), su hermano Tommy Caldwell (bajo), George McCorkle (guitarra y banjo), Jerry Eubanks (flauta y saxo), Doug Gray (voz) y Paul Riddle (batería). Estos eran los integrantes originales de la banda, incorporándose después un buen número de prestigiosos músicos  como el legendario Charlie Daniels (violín), Paul Hornsby (piano), Johnny Vernazza (slide) y entre otros, al ya mencionado Elvin Bishop.

 La segunda parte del álbum se captura el 11 de julio de 1974 en el Uhlein Hall Arts Center de Milwaukee, con la banda original y la inestimable colaboración de Charlie Daniels. Abren con la  explosiva “Ramblin´”, un tema rápido con un Toy imparable a la guitarra eléctrica, equiparándose a leyendas como Duane Allman. En “24 Hours At A Time”, se puede disfrutar de uno de los temas más recordados y de una formación sobresaliente, ejecutando una  gran jam que se convierte en su himno oficial.  A continuación, desgranan el clásico de B.B King “Everyday (I Have The Blues)”, con una Marshall pletórica que nos obsequia con todo un hit. Y para finalizar  “Take The Higway”, otro de sus clásicos.

Unidos bajo un mismo sentimiento, los originarios de Spartanburg (Carolina del Sur) nos dejan uno de sus álbumes célebres. Esta banda, exponente del rock-sureño, nos narra epopeyas del viejo oeste…como si viajáramos en una antigua diligencia?

¡¡¡ Hiiiiiiaaaaaahhhhhh!!!

Savoy Brown – Looking In

Llegan desde los más recónditos clubes de la noche de Londres y alcanzan ser cabeza de cartel en los lugares más prestigiosos del rock como el Fillmore East de Nueva York o el Fillmore West de San Francisco. Los británicos “Savoy Brown” se ganan a pulso un puesto importante dentro de la escena blues-rock de finales de los 60 y principios de los 70.

Presentan “Looking In” en 1970 y fue el sexto de su discografía. Estos  guerreros del blues-rock cosechan gran parte de su éxito en los Estados Unidos. Considerados un grupo de culto e innovador, influenciaron a bandas posteriores con su característico estilo y visión musical.

En sus inicios y a lo largo de su longeva carrera, los Savoy Brown sufren diversos cambios en sus filas, siendo el excelente guitarrista galés Kim Simmonds su líder carismático, miembro fundador y el único integrante que continúa actualmente en esta agrupación. Simmonds es un músico especial, un fugitivo que huye de las corrientes musicales comerciales. Originalmente se les conocería bajo el nombre de “Savoy Brown Blues Band”. En 1967, fue la banda que acompañó a John Lee Hooker durante una gira que Hooker realizó por el Reino Unido.

Desarrollando un blues con cierto aire tétrico y oscuro que predomina en varios de los nueve temas que componen este disco, comienza “Looking In” con los suaves  tonos de “Gipsy”, para continuar con uno de los temas estrella, el clásico “Poor Girl”. En otros como Money Can’t Save Your Soul”, “Sunday Night” o “Looking In”, sentimos la esencia blues rock que invade por completo a los Savoy Brown. Siguen con el genial “Take It Easy”, no te dejaran escapar con los pegadizos ritmos guitarreros de “Sitting An’ Thinking” y “Leavin’ Again”, para finalizar con la épica “Romanoff”.

Así se despedía  Savoy Brown, un grupo que entró en la leyenda de la mano de este gran trabajo. “Looking In” no fue valorado como se merecía dentro del blues-rock. Todavía hoy nos preguntamos… ¿Por qué?

Dave Peverett (vocal-guitar) Tony Stevens (bajo) Roger Earl (batería) Kim Simmonds (guitarra piano y producción)

Martha Vélez- Fiends and Angels – London (1969)

Aunque parezca increíble, algunos de los mejores álbumes de la historia del rock pasaron desapercibidos para el público y Fiends and Angels pudo ser uno de ellos. Este semidesconocido disco de blues-rock tiene una rara e inusual  atracción: la mezcla maravillosa de la voz de Martha Vélez, y un buen número de los mejores músicos de la Inglaterra del momento, que nos dejan un excelente trabajo durante la época dorada del rock.

De descendencia Portorriqueña, Martha Carmen Josefina Hernández de Vélez, nacida en Nueva York, se inicia en la música desde su infancia, muy pronto como cantante de ópera y más adelante como integrante de un grupo folkie. En 1969 graba este elepé, apoyada por un virtuoso elenco de músicos británicos: Eric Clapton, Jack Bruce, Brian Auger, Mich Mitchell, Jim Capaldi, Chris Wood, Stan Webb, Christine McVie, Spit James o Paul Kossoff. Y así hasta un total de veintidós componentes que provenían de legendarias bandas como Blind Faith, Traffic, Chicken Shack, Keff Hartley Band, Free o como el caso del inolvidable Mitch Mitchell, batería de Jimi Hendrix.

Fiends and Angelscuenta con once temas sin el más mínimo desperdicio, repleto de  clásicos del blues como I´m Gonna Leave You, A Fool For You de Ray CharlesIn My Girlish Days, Feel So Bado el popular Let The Good Times Roll”. Todas ellas de una factura espectacular, algunos incluso duros y oscuros, con cierto aire gótico, pero ejecutados a la perfección y con una voz exuberante que en absoluto pasa inadvertida. Otras joyas que contiene este clásico atemporal son Tell Mama”, también inmortalizado por Janis Joplin, o el clásico de Bob Dylan It Takes A Lot Laugh, It Takes A Train To Cry”. “Swamp Mano Come Here Sweet Man”, son canciones compuestas por Martha que terminan de dar forma a esta obra denominada Demonios y Ángeles”.

En una entrevista personal, se dice que el hermano de Martha, Jerry Vélez – un reputado percusionista – conoció a Jimi Hendrix y que en poco tiempo surgió entre ellos una bonita amistad. En Julio de 1969 y por mediación de Mitch Mitchell, Martha fue invitada a una casa de campo que Hendrix tenía alquilada a las afueras de Woodstock, hicieron las presentaciones y comenzaron a hablar del disco.

Martha comentó que acababa de grabar en Londres con Eric y Jack Bruce. Jimi Hendrix le contestó para su sorpresa que ya lo había escuchado y que le parecía un magnífico álbum. De una manera espontánea Jimi le preguntó: ¿Te gustaría actuar conmigo en Agosto en el Festival de Woodstock?”, sorprendida, Martha le comentó que: “no estaba preparada y que para ella Hendrix estaba en la estratosfera”.

Poco después, en el Festival de Woodstock 69,  se pudo ver junto a Jimi Hendrix a Jerry Vélez, con sus recordados timbales rojo y negro, dando muestra de su gran virtuosismo. Martha Vélez, bella mujer y prolífica artista, nos dejó una corta discografía pero un maravilloso álbum, que en 2008 se reditó con acierto por Wounded Bird Records y que casi sin querer, lo convirtió en un  disco de culto.

¿Ángel o Demonio?…

Edgar Winter’s & White Trash – Roadwork

Roadwork, disco no apto para cardíacos, es todo un subidón de adrenalina roquera directo al corazón. Este gran elepé de 1972, fue cortesía del reconocido instrumentalista Edgar Winter y sus White Trash.

A Edgar Winter le diagnosticaron una enfermedad para la que no existe cura posible: el rock and roll. Su adicción es tan fuerte, que su único tratamiento es subir a un escenario, hacer gala de una creatividad musical sin límite, y dejarnos un álbum que se incluye en las primeras páginas del rock.

Pero este disco no se entiende sin el respaldo de su formación, compuesta por la enérgica voz de Jerry LaCroix y Jon Smith (voz, coros y saxofón), el excelente guitarrista Rick Derringer, Randy Jo Hobbs al bajo, Marshall CyrMike McClellan, Tilly Lawrence (trompetas) y Bobby Ramirez a la batería. Como factor sorpresa, contó con la colaboración Johnny Winter, el hermano de Edgar. Todos ellos realizaron una perfecta mezcla de estilos como soul, funk, blues y rock. De este amplio abanico de músicos, entre los más conocidos se encuentra el guitarrista Rick Derringer, ex miembro del grupo de rock norteamericano “The Mcoys”, que tuvo cierto éxito en los 60 gracias a  uno de sus temas más recordados el “Hang On Sloopy».

Producido por Derringer, “Roadwork” fue grabado en el teatro Apollo de Nueva York y en el “Whiskey A Go-Go,” de Los Ángeles. Compuesto por diez temas, algunos como “I Can’t Turn You Loose”, son acertadísimas versiones de Otis Redding o el “Back In The U.S.A” de Chuck Berry.

Inician con unos frenéticos “Save The Planet” y “Jive, Jive, Jive”, pasando por el trepidante “I Can’t Turn You Loose”, hasta llegar a clásicos como “Still Alive and Well” y “Back In The U.S.A”.  De momentos especiales rebosa este disco y a “Rock & Roll, Hoochie Koo”, lo marca la soberbia intervención de Johnny Winter, haciendo gala de un virtuosismo de sobra conocido, cantando, y obsequiándonos con unos riffs extraordinarios, solo a la altura de unos pocos elegidos.

El tema estrella del disco y  punto culminante es “Tobbaco Road”, propiedad de John D. Loudermilk.  En sus  diecisiete minutos desprenden fuerza, potencia y energía, brillan con luz propia y se cubren de un aura especial. Realizan una brillante exhibición vocal y dan muestra de que los viejos rockeros nunca mueren. Otros como “Cool Fool”, poseen un bello aire funky, para finalizar con “Do Yourself a Favour” y “Turn on Your Love Light”.

Los White Trash viven  en el directo, su hábitat natural. Ataviados con su particular vestimenta, sus características barbas y haciendo gala de un gran talento, nos dejaron uno de los mejores directos de los 70.

¡¡¡¡ Oooohh Yeeeaahhh Roooock And Rooooooolllll !!!

John Mayall – Moving On (1973 Polydor)

A finales de 1971, John Mayall graba en directo en las ciudades de Boston y New York  Jazz-Blues Fusión. Una nueva fórmula en la carrera de este músico esencial para la historia del rock y el blues británico. Como el propio título indica, este álbum es una  mezcla de blues y jazz con John al mando, acompañado por reputados músicos de jazz. El resultado que obtienen es una obra de culto dentro de diversos estilos como blues, jazz y rock.

Pocos meses después y tras la espectacular acogida del anterior álbum, decide darle continuidad con la misma fórmula y mejorando notablemente la banda, aumentando la sección de viento con alguna que otra novedad.

Grabado en directo en el “Whiskey A Go Go de Los Ángeles el 10 de julio de 1972, contó con la ayuda de Eddie Kramer y de Wally Heider´s, un ingeniero histórico, especialista en “grabaciones remotas” y en eventos multitudinarios. También fundó los estudios “Mobile Recording Trucks por los que pasaron bandas del denominado San Francisco Sound”, como la Creedence, Grateful Dead, Crossby Stills, Nash & Young o Jefferson Airplane, siendo estos dos expertos musicales el secreto de este  Moving On”.

Para el show, Mayall incorpora nuevas caras, como Ernie Watts (saxo tenor), Fred Jackson (saxo barítono y tenor), Charles Owens (flauta), Victor Gaskin (contrabajo) y el excelente baterista Keef Hartley, antiguo colaborador de John en anteriores álbumes. El resto de los componentes fueron el guitarrista Freddie Robinson, la trompeta de Blue Mitchell, Larry Taylor (bajo) y el apoteósico Clifford Salomon (saxo tenor). Casi todos ellos, virtuosos talentos americanos  en el mundo del jazz, en algunos casos colaborando tanto con los más grandes del panorama musical del momento, o triunfando en solitario. John Mayall aporta toda su veteranía en su condición de multi-instrumentista, apoyando a la banda con su armónica, los teclados, una voz suave y sobre todo por la autoría de las composiciones.

Incluye nueve temas y tras la breve presentación del humorista, músico  y showman Bill Cosby, comienza este «Live con Worried Mind”, que posee unos solos abrumadores e improvisaciones geniales que ya nos  preparan para el resto del álbum. En Christmas 71se disfruta de una balada con un solo maravilloso de flauta. Red Sky y Reasonsson de marcado estilo blues. Otros como Things Go Wrong”, «Keep Our Country Green o “Do It” son espléndidos, y hacen gala de unas jams espectaculares, dando muestras de una complicidad  inusual. Concluye el concierto y pasan a ser admirados por la clase, la libertad, y la creatividad con la que ejecutaron este show. En el año 2010 se edita por primera vez en formato cd tal y como se creó, con un sonido más que aceptable por el sello Lemon.

En la parte posterior del disco figuran estas palabras de John Mayall: “En poco tiempo el escenario estaba lleno de músicos e instrumentos, el público respondió efusivamente, Eddie Kramer pulsó el botón rojo de grabación en marcha y nosotros entramos en acción”

Deep Purple – Made In Japan

En 1972, se presentan los legendarios Deep Purple en la tierra del sol naciente. Dioses del hard rock, iluminan con un intenso color púrpura los escenarios de los auditorios Budokan de Tokio y el Koseinenkin Kaikan de Osaka, las noches del 15 al 17 de agosto. Nos dejaron un directo imprescindible para la historia del rock: le llamaron “Made In Japan”.

Ya han pasado cuatro décadas desde su publicación y su sonido de absoluta gloria continúa inalterable al paso del tiempo. “Made In Japan” significó mucho más que un disco. Con él los Deep Purple, pioneros del hard rock y el metal, abrían las puertas a un mercado musical japonés por aquel entonces desconocido, influenciando a otras bandas a registrar sus actuaciones en este país y marcando un antes y un después entre los discos grabados en directo. Salió a la luz en 1973 y se colocó en los primeros puestos de las listas de la época, convirtiéndose en su mayor éxito comercial y en uno de los discos más vendidos de la historia del rock. Todo esto, siendo el primer Live de su discografía. Una buena parte de los temas que componen “Made In Japan” proceden de su anterior álbum, “Machine Head” de 1972.

La extraordinaria calidad que poseen sus integrantes es innegable, cuando canta, Ian Gillan se desgarra hasta sangrar, el virtuoso guitarrista Ritchie Blackmore siempre tendrá un lugar privilegiado en el olimpo del rock y de las seis cuerdas. Y como no, el tam tam que lo golpea todo, Ian Paice a la batería, acompañado de un soberbio Jon Lord al teclado, y el bajista Roger Glover, le dan forma a esta obra perfecta de principio a fin.

Inicia el show con el explosivo y trepidante “Highway Star”, con un Ritchie Blackmore como protagonista, realizando unos “solos” marca de la casa. Siguen con la magia de “Child In Time”, para llegar al que no necesita presentación, clásico entre clásicos y patrimonio de la humanidad: “Smoke On The Water”. Este popular tema, narra lo sucedido al grupo en un incendio que arrasó el casino de Monteux en Suiza, mientras asistían a un concierto de Frank Zappa and The Mother of Inventions, formación de la que Deep Purple eran fans incondicionales.

El infinito solo de batería de “The Mule”, queda para la posteridad, los riffs memorables predominan en “Strange King Of Woman” y “Lazy”, para terminar con los fantásticos diecinueve minutos de “Space Truckin’, llena de improvisaciones y que por momentos le otorgan un cierto aire espacial. En 1993 sale una nueva edición de este disco en formato triple titulada “Live In Japan”, que obtuvo un enorme éxito de ventas.

Finalizan esta aventura en el remoto país nipón, en medio de una atmósfera increíble y ejerciendo una catarsis colectiva sobre el difícil público japonés. Pero no se fueron sin antes dejarnos esta joya de incalculable valor, dando a entender de que la música supera todas las barreras posibles y como no, la del idioma también.

Solo hay que sentarse, escuchar y aplaudir.

En la película española «Lobo» de 2004, dirigida por Miguel Courtois y protagonizada por Eduardo Noriega, en el comienzo del film se puede escuchar «Highway Star», otro de los grandes clásicos de Deep Purple.

Frank Zappa and the Mothers – Over-nite Sensation (Reprise 1973)

En 1973, y ya con una dilatada carrera a sus espaldas, Frank Zappa recupera a sus Mothers para grabar esta obra crucial en su discografía. “The Mothers Of Invention” fue la banda de Los Ángeles donde Frank ingresó a mediados de los 60, haciéndose rápidamente con el liderazgo y publicando discos sin parar. “Freak Out” (1966), es el primer álbum que graban juntos, un disco sin precedentes en la historia del rock, de variados estilos  y el primer doble álbum de la historia. Contiene temas memorables como  el “Trouble Every Day”,  un habitual en buena parte sus shows en directo.

Tras infinidad de cambios durante los 60 y principios de los 70, una serie de discos fundamentales y el interminable desfilar de músicos de gran calidad, los Mothers para la grabación de «Over-nite Sensation» cuentan con reputados instrumentistas afines a  Zappa, con los que le gustaba tocar.

Compuesto por siete cortes, con letras hilarantes en tono humorístico tratando temas como el sexo y la crítica social del momento, incluye canciones recordadas como “Camarillo Brillo”, un tema tranquilo y triste, pero muy bello. “Dirty Love”, otro clásico del álbum, “Fifty-Fifty” con el antológico solo de Ponty al violín, “Montana” una de mis preferidas y sobre todo por su final o  “Zomby Woof” con un excelente punteo de Zappa a la guitarra. El resto son “Dinah-Moe Humm”, “Eat That question” y “I´m The Slime”, soberbia canción de  apoteósico riff en su terminación.

Con buenas secciones de vientos, utilizando trombones, clarinetes, trompetas y saxos: Sal Márquez Ian Underwood, músicos muy versátiles, Bruce Fowler, una buena percusión, Ruth Underwood, (vibráfono), unos teclados soberbios de un inspirado George Duke y  una estrella invitada de altura: el violinista Jean – Luc  Ponty. Todos ellos nos transmiten una vistosidad musical diferente y única en el mundo del rock.

La base rítmica perfecta, a cargo de Ralph Humphrey (batería) y Tom Fowler (bajo). Por allí estaba el coro de Ike and Tina Turner llamado las Ikettes, (que como curiosidad no figura en los créditos), y dos vocalistas: de un lado Rick Lancelotti, sobre el que Zappa declara en “The Lost Episodes”: tenía una cinta que imitaba cien voces de dibujos animados en 60 segundos. Y del otro lado Kim Vassy, que interpreta algunas de las canciones del disco.

Todo el disco está impregnado por el virtuosismo  a la guitarra de Zappa. Un músico de profunda y característica voz, que después de un desafortunado accidente en el escenario, pierde varios tonos por una lesión en su laringe. Debido a este problema, el resto de Mothers se encargan de representar de una manera monumental fases orquestales, jazz y funky, reflejados en algunos cortes de este  elepé.

La portada del disco fue diseño de Cal Shenkel, con unas ilustraciones fantásticas por parte de David McMacken, en dónde recrea una habitación desordenada llena de restos, sucia, y como si fuera un cuadro de época. También tiene una curiosa moldura y un amplio abanico de interesantes detalles por descubrir.

Describir la música de un genio de esta magnitud dentro de la imaginería rock,  resulta tremendamente difícil. La extensa obra de este polifacético artista, compositor,  guitarrista, productor y director de cine, da origen a multitud de puntos de vista diferentes.

Frank Zappa es a la música lo que Salvador Dalí  fue a la pintura, aparte de ser un profeta y uno de los iconos más representativos del rock.