The Rolling Stones – Exile On Main Street

A nuestro juicio, definir una obra maestra como el “Exile On Main Street” va mucho más allá de encerrarla dentro de simples adjetivos como monumental, antológica o colosal. Y por ello, en este artículo tan especial para este blog, no utilizaremos ninguno. Si realizamos un absoluto ejercicio de sinceridad y siempre bajo una humilde opinión, no la podemos etiquetar con sencillos calificativos. A este doble álbum de dimensiones desproporcionadas hay que darle libertad, rienda suelta y dejarnos llevar por su música. En este mes de Abril, se celebra el 50º aniversario de la creación de los Rolling, y el 40º cumpleaños de la publicación de Exile on Main Street… así que… ¿Preparados para el rock and roll?

En 1971, los Stones deciden salir de Inglaterra e iniciar su particular exilio en Francia, debido a que tenían diversos problemas fiscales contraídos con la hacienda británica. Y así, en medio de un ambiente extremadamente turbulento, inmersos en una grave crisis económica y con el guitarrista Keith Richards sumido en una fuerte adicción a las drogas, grabaron en el sombrío sótano de una mansión propiedad de Richards, esta referencia inexcusable del rock de todos los tiempos llamada “Exile On Main Street”.

Y aquí, en el interior de la mansión de los excesos, en dónde reinan el descontrol y el caos más profundo, por dónde fluyen de manera habitual sustancias no permitidas, se forjaba la leyenda del disco definitivo en la historia del rock, del que se dijo que era “el mejor álbum negro jamás grabado por unos blancos”.

Publicado en 1972, fue producido por Jimmy Miller, que ya había trabajado con bandas de la talla de Blind Faith, The Spencer Davis Group o Traffic. También contó con el respaldo de un importante elenco de músicos y entre los más conocidos se encontraban Billy Preston, Dr. John, Al Kooper, o el pianista Nicky Hopkins, este último colaborador  de grupos como The Who y ex-integrante de The Jeff Beck Group.

Por aquella época, los Rolling Stones se encontraban en el cenit de su creatividad musical, reflejando constantemente en los temas que componen este álbum una exquisita mezcla de estilos como rock, country o blues y otros que poseen cierto aire a otros géneros muy poco comunes en esta formación como el jazz o góspel. La mayoría de los temas que figuran en este disco, son obra de Mick Jagger y Keith Richards.

Volviendo al álbum, en su versión original consta de 18 temas, abriendo la cara 1 con  “Rock Offs”, en el que las guitarras de Richards y Taylor cobran un protagonismo mayúsculo, también con sección de viento incluido.  Continúan con el ritmo frenético de “Rip This Join”, para pasar a “Shake Your Ships”, “Cassino Boogie” y “Tumbling dice”, tema exitoso que posteriormente se convirtió en uno de los elegidos por  el grupo para formar parte en multitud de sus conciertos en directo.

La cara 2 se cubre todavía más de gloria, gracias al clásico “Sweet Virginia”,Torn and Frayed”, “Sweet Black Angel” y “Loving Cup”.

La cara 3, que comienza con “Happy”, la canta Keith Richards, para seguir con el eléctrico “Turd On The Run”. Uno de los puntos culminantes es “Ventilator Blues”, marcado por el sello único e inconfundible del guitarrista Mick Taylor,  que brilla con luz propia. Continúan con “I Just Want To See His Face” y cierran con “Let It Loose”.

En la cara 4 nos encontraremos con “All Down The Line”, la acertadísima versión del “Stop Breaking Down” perteneciente a Robert Johnson, uno de los músicos más influyentes del blues, para seguir con “Shine A Light” y despide el disco “Soul Survivor”, que pone punto y final a esta característica y peculiar aventura de los Stones, en la que iniciaron una inolvidable travesía musical que los llevó a explorar la música, cultura y los sonidos americanos en su máximo esplendor.

Duramente criticado por los analistas cuando se lanzó a la venta, solamente el tiempo pudo darle la categoría que se merecía. En posteriores rediciones como en 2010, se añadieron más temas, algunos de ellos inéditos.

Al margen de estas, se publicaba en 2003 por el sello Telarc, un disco homenaje a esta obra, denominado “Exile On Blues Street”, dónde podremos encontrar músicos como Deborah Coleman, Tab Benoit o Chris Layton, incluyendo excelentes versiones de las canciones que tuvieron lugar en este álbum de los Stones. Tiempo después, saldrían a la luz diversos documentales como “Stones In Exile”, o el recientemente emitido en TVE2 ‘Rolling Stones, Exile on Main Street’, en el que se recogen las incontables anécdotas que rodearon a este disco.

Mucho y muy variado se ha escrito sobre los Rolling Stones, aquellos que fueron presentados como “La banda de rock and roll más grande del mundo”. Desde nuestra perspectiva, los Stones son una genial, única e inusual banda que lleva medio siglo obsequiándonos con su increíble música e infinidad de hits.

Ya han pasado cincuenta años desde su nacimiento, y quizás la explicación más certera de su longeva trayectoria la haya expresado su guitarrista Keith Richards: “Nos hemos estado peleando como gatos y perros toda nuestra carrera. Somos como hermanos que a veces nos queremos y a veces nos odiamos, y otras no nos importa…”.

Buena fe de ello, puede dar el baterista Charlie Watts, que en su día se pronunció comentando que “pasaba ampliamente de los Stones, por que lo que realmente le gusta…. ¡¡¡¡¡¡es el Jazz!!!!!!!!

Auténticos, genuinos… y con denominación de origen.

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The Marshall Tucker Band – Where We All Belong Capricorn (1975)

La Marshall Tucker,  fue la banda que cerró el triángulo de oro dentro del rock sureño junto a las otras dos más representativas del género, The  Allman Brothers Band y Lynyrd Skynyrd, teniendo cada una de estas formaciones caminos y orientaciones diferentes, pero tomando como base el  sonido y sentimiento  sureño como raíz de su música.

El distintivo esencial de la Marshall y el sello único e inconfundible que marcó su obra fue el Country-Rock y la cultura “cowboy”, adoptando cierta actitud derivada del “salvaje oeste” en su música, llevada a cabo con gran acierto por los hermanos Toy y Tommy Caldwell.

Nunca renunciaron a otros estilos como el rythm & blues,  rock,  blues o incluso el  jazz, dada las aportaciones de unos magníficos, extraordinarios e incansables músicos que eran pura energía, sobre todo en sus memorables directos. Realizaban actuaciones increíbles, llegando incluso a ser delirantes para un público súper entregado.

“Where We All Belong” doble álbum y tercero en su discografía, fue publicado en 1975 y se compone de una parte grabada en estudio y otra en directo, además de suponer un punto crucial en su carrera.

Comienzan con el clásico “This Ol´Cowboy”, un bello tema dedicado al héroe de Toy Caldwell, el actor y mito eterno del  Western,  John Wayne. Como dato anecdótico, posteriormente Caldwell le compraría el caballo que utilizó en 1969 en la oscarizada “True Grit” (Valor de ley).

De claro estilo country-rock, con el uso de instrumentos propios del género como el banjo, Steel- guitar, la flauta o el violín, nos encontramos temas como “Low Down Ways”, o una auténtica balada romántica “In My Own Way”. El resto de temas de esta parte fueron grabados en los estudios Capricorn, todos ellos soberbios y podemos destacar “Where A Country Boy Legends”,  que contó con la ayuda de un guitarrista excepcional llamado Elvin Bishop, que en años anteriores participó con los Allman Brothers y en esta ocasión a la slide-guitar.

En la parte de estudio, la Marshall estuvo formada por Toy Caldwell a las guitarras, su hermano Tommy Caldwell (bajo), George McCorkle (guitarra y banjo), Jerry Eubanks (flauta y saxo), Doug Gray (voz) y Paul Riddle a la batería. Estos eran los integrantes originales de la banda, a la que se incorporaron un buen número de músicos de reputado prestigio como fue el caso del legendario Charlie Daniels al violín, Paul Hornsby al piano, Johnny Vernazza a la slide y entre otros, al anteriormente mencionado Elvin Bishop.

 La segunda parte del álbum fue capturada el 11 de julio de 1974 en el Uhlein Hall Arts Center de Milwaukee, con la banda original y la inestimable colaboración de Charlie Daniels. Abren con la incendiaria y explosiva “Ramblin´”, un tema rápido con un Toy imparable a la guitarra eléctrica, equiparándose a leyendas como Duane Allman. En “24 Hours At A Time”, se puede disfrutar de uno de los temas más recordados y de una formación sobresaliente, ejecutando una colosal jam que se convertiría en su himno oficial.  A continuación desgranando el clásico de B.B King “Everyday (I Have The Blues)”, una Marshall pletórica nos obsequia con otro espléndido tema. Y para finalizar  “Take The Higway”, otro de sus clásicos.

Unidos bajo un mismo sentimiento, “The Marshall Tucker Band” originarios de Spartanburg en Carolina del Sur nos dejan uno de sus álbumes más célebres, siendo uno de los mejores exponentes dentro del rock-sureño y narrándonos sus epopeyas por el “viejo oeste” como si fuésemos viajando en una antigua diligencia…

¡¡¡¡Hiiiiiiaaaaaahhhhhh!!!!!!!

Savoy Brown – Looking In

Desde los más recónditos clubes de la noche de Londres, hasta llegar a ser cabeza de cartel en los lugares más prestigiosos del rock como el Fillmore East de Nueva York o el Fillmore West de San Francisco, la formación británica “Savoy Brown”, se ganó a pulso un puesto importante dentro de la escena blues-rock de finales de los sesenta y principios de los setenta, dejándonos un auténtico y valioso diamante en bruto denominado “Looking In”.

Presentaban el álbum en 1970 y sexto en su discografía, estos incansables guerreros del blues-rock, que cosecharon gran parte de su fama y éxito en los Estados Unidos, considerándolos un grupo de culto e innovador, influenciando a bandas posteriores con su particular y característica visión musical.

En sus inicios y a lo largo de su longeva carrera, los Savoy Brown sufren diversos cambios en sus filas, siendo el excelente guitarrista galés Kim Simmonds su líder carismático, miembro fundador y el único integrante que continúa actualmente en esta agrupación. Simmonds es un músico especial e inusual, un eterno fugitivo que huye de las corrientes musicales comerciales y que camina por un sendero totalmente opuesto a estas. Originalmente se les conocería bajo el nombre de “Savoy Brown Blues Band”. En 1967, fue la banda que acompañó a John Lee Hooker durante una gira que Hooker realizó por el Reino Unido.

Desarrollando un blues con cierto aire tétrico y oscuro, que predomina en varios de los nueve temas que componen este disco, comienza este “Looking In” con los suaves y delicados tonos de “Gipsy”, para continuar con uno de los temas estrella, el clásico “Poor Girl”. Enotros como “Money Can’t Save Your Soul”, “Sunday Night” o “Looking In”, podremos sentir la esencia blues rock que invade por completo a los Savoy Brown. Siguen con el genial “Take It Easy”, no te dejaran escapar con los pegadizos ritmos guitarreros de “Sitting An’ Thinking” y “Leavin’ Again”, para finalizar con la épica “Romanoff”.

Y así se despedía  Savoy Brown, que entraban en la leyenda musical de la mano de su irrepetible, controvertida y fascinante obra llamada “Looking In”, que fueinjustamente subvalorada dentro del mundo del blues-rock y que todavía hoy nos estamos preguntando… ¿Por qué?

Dave Peverett (vocal-guitar) Tony Stevens (bajo) Roger Earl (batería) Kim Simmonds (guitarra piano y producción)

Martha Vélez- Fiends and Angels – London (1969)

Aunque parezca increíble, algunos de los mejores álbumes de la historia del rock pasaron desapercibidos para el público y creemos que “Fiends and Angels” pudo ser uno de ellos. Este fantástico y semidesconocido disco de blues-rock posee una rara e inusual  atracción, con una mezcla maravillosa de la voz de Martha Vélez y un buen número de los mejores músicos de la Inglaterra del momento, que nos dejaron un irrepetible y excelente trabajo durante la época dorada del rock.

De descendencia Portorriqueña, Martha Carmen Josefina Hernández de Vélez nacida en Nueva York, dio sus primeros pasos desde niña comenzando muy pronto como cantante de ópera y más adelante como integrante de un grupo folk. Pero no sería hasta 1969 cuando grabaría este espléndido álbum, respaldada por un virtuoso elenco de músicos británicos en su mayoría tan conocidos como: Eric Clapton, Jack Bruce, Brian Auger, Mich Mitchell, Jim Capaldi, Chris Wood, Stan Webb, Christine McVie, Spit James o Paul Kossoff. Y así hasta un total de veintidós componentes que provenían de legendarias bandas como Blind Faith, Traffic, Chicken Shack, Keff Hartley Band, Free o como el caso del inolvidable Mitch Mitchell, baterista de Jimi Hendrix.

“Fiends and Angels” cuenta con once temas sin el más mínimo desperdicio, repleto de  clásicos del blues como “I´m Gonna Leave You”, “A Fool For You” de Ray Charles“In My Girlish Days”, “Feel So Bad” o el popular “Let The Good Times Roll”. Todas ellas de una factura espectacular, algunos incluso duros y oscuros, con cierto aire gótico, pero ejecutados a la perfección y con una voz exuberante que en absoluto pasa inadvertida. Otras joyas que contiene este clásico atemporal son “Tell Mama”, también inmortalizado por Janis Joplin, o el clásico de Bob Dylan “It Takes A Lot Laugh, It Takes A Train To Cry” y que junto a otros compuestos por Martha como “Swamp Man” o “Come Here Sweet Man”, dieron forma a esta espectacular obra denominada “Demonios y Ángeles”.

En una entrevista personal, se dice que el hermano de Martha, Jerry Vélez, unreputado percusionista, conoció a Jimi Hendrix y que en poco tiempo surgiría entre ellos una bonita amistad. En Julio de 1969 y por mediación de Mitch Mitchell, Martha fue invitada a una casa de campo que Hendrix tenía alquilada a las afueras de Woodstock, hicieron las presentaciones y  comenzaron a hablar del disco.

Martha comentó que acababa de grabar en Londres con Eric y Jack Bruce. Jimi Hendrix le contestó para su sorpresa que ya lo había escuchado y que le parecía un magnífico álbum, de una manera espontánea le preguntó: ¿Te gustaría actuar conmigo en Agosto en el Festival de Woodstock?”, sorprendida le comentó que: “no estaba preparada y que para ella Hendrix estaba en la estratosfera”.

Poco después en el glorioso Festival de Woodstock, junto a Jimi Hendrix se puede ver a Jerry Vélez con sus recordados timbales rojo y negro, dando muestra de un virtuosismo incontestable.

Esta bella mujer y prolífica artista nos dejó una corta discografía pero un maravilloso álbum, que en 2008 se reditó con acierto por Wounded Bird Records y que casi sin querer, lo convirtió en un  disco de culto.

¿Ángel o Demonio?…

Edgar Winter’s & White Trash – Roadwork

Como una potente inyección de adrenalina se introduce directamente en tu corazón este “Roadwork”, colosal directo de 1972 y no apto para cardíacos, cortesía del reconocido instrumentalista Edgar Winter y su incombustible banda White Trash.

A Edgar Winter y a sus White Trash parece que le hayan diagnosticado una inusual enfermedad para la que no hay remedio ni cura posible… su nombre es rock and roll. Esta les produce una adicción tan fuerte, que su único tratamiento es subirse a un escenario, hacer gala de una creatividad musical sin límite y dejarnos un monumental álbum que se incluirá en las primeras páginas de la biblia del rock.

Pero este magnífico disco no se podría entender sin el respaldo de su fantástica formación, compuesta por la enérgica voz de Jerry LaCroix y Jon Smith (voz, coros y saxofón), el excelente guitarrista Rick Derringer, Randy Jo Hobbs al bajo, Marshall CyrMike McClellan, Tilly Lawrence (trompetas) y Bobby Ramirez a la batería. Y como factor sorpresa, contó con la colaboración estelar del hermano de Edgar, el legendario bluesman tejano Johnny Winter. Todos ellos, lograron realizar una perfecta combinación en la que mezclaron magistralmente diversos estilos como soul, funk, blues y rock.

De este amplio abanico de músicos, entre los más conocidos se encontraba el guitarrista Rick Derringer, ex miembro del grupo de rock norteamericano “The Mcoys”, que tuvo cierto éxito en la década de los sesenta gracias a  uno de sus temas más recordados el “Hang On Sloopy”.

Producido por Derringer, “Roadwork” fue grabado en el teatro Apollo de Nueva York y en el “Whiskey A Go-Go,” de Los Ángeles. Compuesto por diez temas, algunos de ellos como “I Can’t Turn You Loose”, son acertadísimas versiones pertenecientes a Otis Redding o el “Back In The U.S.A” de Chuck Berry.

Iniciaban con unos frenéticos “Save The Planet” y “Jive, Jive, Jive”, pasando por el trepidante “I Can’t Turn You Loose”, hasta llegar a clásicos como “Still Alive and Well” y “Back In The U.S.A”.  De momentos especiales rebosa este disco y a “Rock & Roll, Hoochie Koo”, lo marca la soberbia intervención de Johnny Winter, haciendo gala de un virtuosismo de sobra conocido por todos nosotros, cantando y obsequiándonos con unos riffs extraordinarios, solamente a la altura de unos pocos elegidos.

El tema estrella del disco y su punto culminante es sin lugar a dudas el genial, increíble y apoteósico “Tobbaco Road”, propiedad de John D. Loudermilk. Sus infinitos diecisiete minutos de duración brillan con luz propia, cubriéndose de un aura especial, desprendiendo toda la fuerza, potencia y energía que solo el rock sabe transmitir, realizando una brillante exhibición vocal y dando muestra de que por las venas de Edgar Winter y su formación, lo único que corre es  un arte que se llama rock and roll. Otros como “Cool Fool”, posee un bello “aire funky”, para finalizar con “Do Yourself a Favour” y “Turn on Your Love Light”.

Concluía esta obra y entraba en los anales del rock de la mano de sus incomparables creadores, unos tipos sencillos, auténticas bestias musicales cuyo hábitat natural es el ¡Live! y que ataviados con su particular vestimenta, sus características barbas y arropados por un innegable talento, fueron capaces de dejarnos uno de los mejores directos de la década de los setenta.

¡¡¡¡ Oooohh Yeeeaahhh Roooock And Rooooooolllll !!!

 

 

John Mayall – Moving On (1973 Polydor)

A finales de 1971, John Mayall graba en directo en las ciudades de Boston y New York el imprescindible “Jazz-Blues Fusión”, una nueva fórmula en la carrera de este pilar fundamental en la historia del rock y el blues británico. Como el título indica, este álbum es una fantástica mezcla de blues y jazz con John a la cabeza, que acompañado por reputados músicos de jazz, obtienen como resultado una auténtica obra de culto dentro de diversos estilos como blues, jazz y rock. Pocos meses después y tras la espectacular acogida del anterior álbum, decide darle continuidad con la misma fórmula y mejorando notablemente la banda, aumentando la sección de viento con alguna que otra novedad.

Grabado en directo en el “Whiskey A Go Go” de Los Ángeles el 10 de julio de 1972, contó con la ayuda de Eddie Kramer y de Wally Heider´s, un ingeniero histórico, especialista en “grabaciones remotas” y en eventos multitudinarios, así como un importante fundador de los estudios “Mobile Recording Trucks” por los que pasaron monumentales bandas del denominado “San Francisco Sound”, como la Creedence, Grateful Dead, Crossby Stills, Nash & Young o Jefferson Airplane, siendo estos dos expertos musicales el secreto de este magnífico “Moving On”.

Para el show, Mayall incorporó nuevas caras, como Ernie Watts al saxo tenor, Fred Jackson al saxo barítono y tenor, Charles Owens a la flauta, Victor Gaskin al contrabajo y el excelente baterista Keef Hartley, antiguo colaborador de John en anteriores álbumes. El resto de los componentes fueron el guitarrista Freddie Robinson, la trompeta de Blue Mitchell, Larry Taylor al bajo y el apoteósico Clifford Salomon al saxo tenor, casi todos ellos virtuosos talentos americanos  en el mundo del jazz, en algunos casos colaborando tanto con los más grandes del panorama musical del momento o triunfando en solitario. John Mayall aporta toda su veteranía en su condición de multi-instrumentista, apoyando a la banda con su inmortal armónica, los teclados, una voz suave y sobre todo por la autoría de las composiciones.

Incluye nueve temas y tras la breve presentación del humorista, músico  y showman Bill Cosby como dato anecdótico, comienza este “Live” con “Worried Mind”, que posee unos solos abrumadores e improvisaciones geniales que ya nos  preparan para el resto del álbum. En “Christmas 71” se puede disfrutar de una balada con un solo maravilloso de flauta. “Red Sky” y “Reasons” son de marcado estilo blues. Otros como “Things Go Wrong”, Keep Our Country Green” o “Do It” son absolutamente espléndidos, en los que hacen gala de unas jams e improvisaciones espectaculares, dando muestras de una complicidad musical inusual. Concluía este inolvidable concierto y pasan a ser admirados por la clase, la libertad y creatividad con la que ejecutaron el álbum. En el año 2010 se edita por primera vez esta joya en formato cd tal y como se creó, con un sonido más que aceptable por el sello Lemon.

Y como figura en la parte posterior del disco en palabras de John Mayall: “En poco tiempo el escenario estaba lleno de músicos e instrumentos, el público respondió efusivamente, Eddie Kramer pulsó el botón rojo de grabación en marcha y nosotros entramos en acción”

Deep Purple – Made In Japan

En la tierra del sol naciente, se presentaba la legendaria formación Deep Purple en aquel lejano 1972, iluminando con un intenso y penetrante color púrpura los escenarios de los auditorios Budokan de Tokio y el  Koseinenkin Kaikan de Osaka, las noches del 15 al 17 de agosto, dejándonos uno de los directos más imprescindibles y apoteósicos que ha visto nacer la historia del rock… se le llamó “Made In Japan”.

Ya han pasado cuatro décadas desde su publicación y su sonido de absoluta gloria continúa como el primer día, eterno, inmortal e inalterable al paso del tiempo. Pero “Made In Japan” significó mucho más que un disco, con él los Deep Purple, pioneros del hard rock y el metal, abrirían las puertas a un mercado musical japonés por aquel entonces desconocido, influenciando a otras bandas a registrar sus actuaciones en este país y marcando un antes y un después entre los discos grabados en directo. Salió a la luz en 1973 y  rápidamente se colocó en los primeros puestos de las listas musicales de la época, convirtiéndose en su mayor éxito comercial y se etiquetó más que merecidamente, como el mayor hit de su carrera y uno de los más vendidos dentro del universo del rock. Todo esto, siendo el primer Live de su discografía. Una buena parte de los temas que componen “Made In Japan”, proceden de su anterior álbum “Machine Head” de 1972.

La extraordinaria calidad que poseen sus integrantes es innegable, cuando canta, Ian Gillan se desgarra hasta sangrar, el monumental guitarrista Ritchie Blackmore, siempre tendrá un lugar privilegiado en el olimpo del rock, y se situará perpetuo, junto a otros genios de este género. Y como no, el tam tam que lo golpea todo, un Ian Paice inconmensurable a la batería,  acompañado de un soberbio Jon Lord al teclado, y  el bajista Roger Glover, le dieron forma a esta obra, perfecta de principio a fin.

Iniciaban el show con el explosivo y trepidante “Highway Star”, con un Ritchie Blackmore como protagonista, realizando unos “solos” marca de la casa. Seguían con la magia de “Child In Time”, para llegar al que no necesita presentación, clásico entre clásicos y que se le puede considerar patrimonio de la humanidad: “Smoke On The Water”. Este popular tema, narra lo sucedido al grupo en un incendio que arrasó el casino de Monteux en Suiza, mientras asistían a un concierto del genial Frank Zappa and The Mother of Inventions, formación de la que Deep Purple eran fans incondicionales.

El infinito solo de batería de “The Mule”, quedará para la posteridad, los riffs memorables y sin palabras predominan en “Strange King Of Woman” y “Lazy”, para terminar con los fantásticos diecinueve minutos de “Space Truckin’, llena de improvisaciones y que por momentos le otorgan un cierto “aire espacial”. En 1993 saldría una nueva edición de este disco en formato triple titulada “Live In Japan”, que obtuvo nuevamente un enorme éxito de ventas.

Finalizaban esta aventura en el remoto país nipón, en medio de una atmósfera increíble y ejerciendo una cierta catarsis colectiva sobre el difícil público japonés, pero no se fueron sin antes dejarnos esta joya de incalculable valor, dando a entender de que la música supera todas las barreras posibles y como no, la del idioma también.

 Solamente hay que sentarse, escuchar y aplaudir.

Como dato anecdótico, en la película española “Lobo” de 2004, dirigida por Miguel Courtois y protagonizada por Eduardo Noriega, en el comienzo del film se puede escuchar “Highway Star”, otro de los grandes clásicos de Deep Purple.