The Doobie Brothers – The Captain And Me – (Warner -1973)

Los Doobie Brothers se convierten en uno de los grupos más representativos del llamado “California Sound” a mediados de la década de los setenta, demostrando su increíble versatilidad acompañada de una base musical excelente, pudiendo pasar sin problemas del más puro estilo R&B, al góspel, al blues, al rock o incluso al jazz.

Formados en 1970 en la ciudad californiana de San José, sus fundadores  fueron  el guitarrista Tom Johnston  y el baterista John Hartman, a los que se les uniría el bajista Dave Shogren y  el guitarrista Pat Simmons.

Tras un escaso éxito después de su primer álbum, pero atesorando una gran calidad gracias a sus composiciones y buenas armonías vocales, elaboran temas espectaculares y se centran más bien en el  country-rock. Y  así llegó su segundo trabajo, el magnífico “Toulousse Street” de  1972, que los proyectó  a la fama mundial, pero también comenzaban a sufrir constantes modificaciones en sus filas.

El antiguo bajista fue remplazado por el legendario Tiran Porter, que se estableció como un pilar fundamental en los Doobie Brothers e incorporan a Mike Hossack, un nuevo baterista, cohesionando así la formación más recordada de los Doobie Brothers, con dos guitarristas al frente y dos baterías. Analistas de la época,  los llegaron a comparar con bandas de la talla de The Allman Brothers Band.

Un año más tarde y tras vender rápidamente más de un millón de discos se edita “Captain and Me” en marzo 1973, considerado  uno de los mejores trabajos de esta banda incombustible. Fue producido por el célebre Ted Templeman de la casa Warner, ayudado por el ingeniero y amigo inseparable Don Landee.

Para la configuración de este laborioso álbum, decidieron agregar pianos y órganos, que corrieron a cargo de Bill Payne. Al margen de esto, añaden los sintetizadores  ARP programados por dos de los mayores talentos de la música electrónica del momento, Malcom Cecil y Robert Margouleff, dotando a esta obra de una profundidad especial y un sonido característico.

Contó con la colaboración a la Steel Guitar de  Jeff “Skunk” Buster, un virtuoso guitarrista procedente de otra de las bandas esenciales de California: los “Steely Dan”, que junto a los Eagles fueron los grupos más destacados de aquellos tiempos y de este sonido.

Algunos de los temas más importantes se concentraron en este “The Captain and Me”, su tercer álbum de estudio y que posee el clásico entre clásicos “Long Train Running”, constantemente versionado y que fue traducido a otros idiomas como fue el caso del grupo Español “La Unión”, que versionó el tema y le denominó a su directo de principios de los noventa “Tren de Largo Recorrido”.

 “China Grove” es otro punto álgido en el que podremos disfrutar de un memorable riff, consiguiendo  ubicar este tema rockero entre los grandes de la formación, junto a “Dark Eyed Cajun Woman”, un  tema blues con el que rinden un merecido homenaje a  B.B. King. Más pesados y contundentes  son “Captain And Me”, “Ewil Woman” o “Without You”, poniendo de manifiesto su espléndida categoría musical.

El country-rock, estilo en el que se remarcaban como verdaderos especialistas,  hace su presencia en temas muy bellos como “South City Midnight Lady” o “Clear As The Driven Snow” o el maravilloso “Ukiah”.

Mencionaremos la inolvidable portada,  en la que podemos visualizar una diligencia del siglo XlX situada bajo el puente de una autopista, destruida durante un terremoto que tuvo lugar en  California en 1971.

“The Doobie Brothers”, con unas letras muy cuidadas, músicos extraordinarios y que realizaron un trabajo sobresaliente reflejado en este The Captain And Me,  nos dejaron instantes musicales muy dulces. Desde entonces y hasta nuestros días, se colocaron por méritos propios entre las bandas referentes y más queridas del mundo del rock.

Johnny Winter – Johnny Winter – (Columbia – 1969)

Prácticamente desde su infancia y con una clara orientación musical obtenida por tradición familiar, el tejano Johnny Winter tiene sus primeras experiencias musicales a los cuatro años en la ciudad de Beaumont (Texas),  dónde comienza a tocar el clarinete. Pero no sería hasta los doce años de edad, cuando siente una especial atracción por la guitarra, aconsejado por su padre.

Adquiriendo una destreza fuera de lo normal, acompañado de su albinismo y pelo rubio deslumbrante, el éxito pronto llamaría a su puerta, despuntando en su ciudad natal junto a su hermano Edgar, versionando clásicos de blues y teniendo como máxima inspiración al legendario B.B. King.

En 1962 decide trasladarse a Chicago, donde sigue  con sus estudios, pero mucho más centrado, para dar continuidad al aprendizaje de una de sus mayores pasiones: el blues.

La influencia de B.B King fue de tal magnitud, que sus amigos saben con certeza que una de las cosas que más le gustaría a Johnny Winter sería poder tocar algún día con el Rey del Blues, un bluesman ya consagrado en aquella época  y que  en 1962 ofrece un show en el Raven Theatre de Chicago.

 Johnny y su hermano Edgar asisten al concierto, sus amigos solicitan a B.B King si  Johnny Winter puede tocar a su lado. El rey desconfiado, le pregunta si conoce sus canciones, a lo que Johnny contesta afirmativamente y responde que es un fiel seguidor de su música. Inmediatamente, le presta su guitarra Gibson y comparte escenario con el más grande, al parecer ejecutando una excelente actuación.

Pero no sería hasta 1969, cuando Winter debuta oficialmente con este espléndido álbum sin título, gracias a un artículo de la afamada revista Rolling Stone, que lo recomendó a Steve Paul para que lo produjera. Pronto se convierte en su mánager y en marzo de 1969, sale a la luz este disco de rock-blues publicado por el sello CBS.

Para su grabación, cuentan con la colaboración de dos célebres invitados: Willie Dixon y el armonicista  Walter “Shakey” Horton, ambos poseedores de una contrastada veteranía musical.  Arropados por la frescura y el talento de Johnny Winter a la guitarra, Tommy Shannon al bajo, “Uncle” John  Turner a la batería y añadiendo una sección de viento a cargo de Edgar Winter, nos dejaron un  álbum de blues absolutamente clásico, impregnado de un blues-rock realmente soberbio.

Contiene temas magistrales, como el blues pesado de “Be Careful With A Foll”, demostrándonos la enorme calidad de Johnny, fantástica también la composición de Winter  “I´M Yours And I´m Hers”, rock-blues en estado puro y que los mismísimos The Rolling Stones  versionaron durante la actuación de Hyde Park en el verano del 69, en uno de los puntos álgidos del evento en el que transcurre la mítica suelta de mariposas.

 Willie Dixon y Walter Horton se asocian con  Johnny en el tema “Mean Mistreater” de J.Gordon, siendo una histórica aportación y obsequiándonos con un clásico sublime.

El típico blues tejano queda reflejado en piezas como el acústico “Dallas”, o en “Leland Mississippi Blues” de composición propia. Otros clásicos imperecederos son la versionada “Good Mornning Little School Girl” con la grata incorporación de metales, o la maravillosa balada “I´ll Drown In My Tears” con unos buenos coros femeninos, Edgar al piano, vientos y a la que respalda la gran voz de Johnny.

Con el paso de los años y tras una amplia discografía, Winter nos regaló una de sus obras más puras y la podemos valorar como un sobresaliente clásico de blues, que perdurará imborrable en el recuerdo de las décadas futuras.

Y así se iniciaba la leyenda del tejano Johhny Winter, que actualmente nos sigue brindando momentos inolvidables. De aspecto pálido y fácilmente reconocible por su característico albinismo, este hombre  blanco tiene un sentimiento, voz y  alma muy negra y siempre estará considerado como uno de los mejores guitarristas de blues y rock de todos los tiempos.

Pink Floyd – Wish You Were Here

Quiero creer que en la década de los setenta, el legendario grupo de rock británico Pink Floyd, estuvo en posesión de la llave que abría la puerta hacia una nueva dimensión musical, alcanzando la cumbre del rock sinfónico gracias a este antológica obra, a la que denominaron “Wish You Were Here” (ojalá estuvieses aquí).

En aquel lejano 1975, nos propusieron un inolvidable viaje interestelar por el infinito universo del rock and roll y en cierto modo, todas las generaciones lo emprendimos con ellos.

Y así es “Wish You Were Here”, un sueño del que nunca querrás despertar, envuelto con un rock espacial e hipnótico, que te transportará hasta los confines más recónditos de un nuevo mundo sonoro por descubrir.

Se puede considerar como un homenaje al ex componente, cantante y fundador Syd Barrett, ya que la temática que impregna a las letras de este disco, están referidas a los problemas con las drogas y a la enfermedad mental que Syd Barrett padecía, lo que provocó una fuerte conmoción entre los miembros del grupo. Desafortunadamente, falleció en 2006 víctima de un cáncer. Y fue durante la grabación de “Wish You Were Here” en 1975, la última vez que Syd Barrett  volvió a ver a sus antiguos compañeros. Posteriormente, Barrett dijo que no recordaba haber formado parte de Pink Floyd.

Sin dudarlo ni un instante, haremos referencia a la calidad y categoría de los colosales músicos que conformaban Pink Floyd: David Gilmour (voz, guitarra), Roger Waters (voz, bajo, guitarra), Nick Mason (batería), Richard Wright (teclados). Para este álbum contaron con la colaboración de otros virtuosos músicos, como Dick Parry al saxofón o Roy Harper, arropados por unos excelentes coros.

El protagonismo de David Gilmour como voz principal, tuvo una importancia transcendental en Pink Floyd, convirtiéndose en el líder carismático de la banda y en ocasiones rivalizando con Roger Waters, que años más tarde tomaría las riendas del grupo.

Grabado en los “Abbey Road Studios” de Londres, fue el noveno álbum en su discografía, en el que incorporaban diversos efectos de sonido y sintetizadores, al igual que en su anterior y extraordinario trabajo de 1973 “The Dark Side Of The Moon”.

Incluyendo cinco temas, abre la cara 1 con “Shine on You Crazy Diamond, Pt. 1”, dedicada a Syd Barrett y conteniendo largos pasajes instrumentales… realmente espectacular. Continúan con otra joya de incalculable valor ‘Welcome to the Machine’, en dónde la guitarra acústica de Gilmour se combina a la perfección con los teclados de Richard Wright.

Con una grata sorpresa se inicia la cara 2 “Have A Cigar”, interpretada por el compositor y guitarrista inglés Roy Harper. Seguidamente, llegará el punto álgido a cargo del clásico entre clásicos y pieza de culto “Wish You Were Here”… sin palabras, para finalizar con  la segunda parte del ya antes mencionado “Shine on You Crazy Diamond, Pt. 2”

 Su característica portada, realizada por la compañía Hipgnosis, en la que podemos visualizar un hombre ardiendo, se tomó en las afueras de los estudios Warner Bros de California. En la edición original de vinilo publicada en España por el sello EMI- Odeon en 1975, se introduce en el interior del disco una curiosa postal en la que podemos observar una bella fotografía del Lago Monosee, ubicado en California. Se reditó varias veces y en diversos formatos a través de EMI, añadiendo material extra y temas inéditos.

Y así, concluye este glorioso ““Wish You Were Here”, que contribuyó a que Pink Floyd se situase en aquella época como un innovador fenómeno musical a escala mundial. Innumerables y de sobra conocidas, son las disputas y los eternos conflictos entre sus componentes por los derechos legales de sus temas más célebres, ocasionando constantes separaciones y retornos musicales.

Al margen de esto y a nuestro juicio, hubo un día en que Pink Floyd, caballeros del rock and roll y máximos exponentes del rock sinfónico y progresivo,  desearon desde lo más profundo de su corazón que Syd Barrett, aquel que les dio vida y nombre, hubiera estado aquí.

 

ZZ Top – Degüello

Con un exquisito sabor a blues rock, se publicaba en 1979 este excelente álbum, sexto en su discografía al que denominaron “Degüello”, cortesía de la incombustible banda originaria de Texas “ZZ Top”. Un inolvidable trío musical formado por Billy Gibbons a la guitarra, Dusty Hill (bajo) y Frank Beard (batería), que nos ha dejado riffs e instantes memorables para la historia de un arte al que algunos llaman “la música del diablo”.

Y así, desde lo más profundo del infierno y después de su gira “Worldwide Texas Tour”, se tomaron un merecido descanso de tres años, para retornar con gran éxito a la escena musical de la época, volviendo a recobrar protagonismo gracias a un único e inconfundible estilo “Texas Blues”. Y “Degüello” tuvo buena parte de culpa. Lo podemos considerar como una obra un tanto atrevida, ya que incorporan distorsionadores de voz y saxofones en varios de sus cortes y en ocasiones parecen “jugar” con el sonido.

“Degüello” fue distribuido por el sello discográfico Warner Bros Records y producido por Bill Ham,  que se convirtió en un pilar fundamental de la fama de los ZZ Top a nivel mundial, encargándose de  moldear su característica imagen y siendo co-autor de varios de sus trabajos más célebres, teniendo una larga y próspera relación de los años 1969 a 2006.

Centrándonos en el disco, que incluye diez temas, cabe destacar que a excepción de un par de versiones, todos ellos son de cosecha propia. Abren la primera parte con un rítmico blues rock “I Thank You”, perteneciente a David Porter e Issac Hayes. Y a continuación, llegarán dos de los momentos gloriosos a cargo de los geniales “She Loves My Automobile”  y “I’m Bad, I’m Nationwide”, esta última, toda una demostración de puro hard rock blues, al igual que “A Fool for Your Stockings”. Y para cerrar la primera cara, “Maniac Mechanic”, curioso tema en el que simulan arrancar un vehículo, mitad instrumental y mitad canción.

Y que mejor manera de iniciar la segunda parte que con el clásico entre clásicos “Dust My Broom”, extraordinaria pieza propiedad del legendario bluesman Elmore James, para obsequiarnos con otro magnífico blues rock “Lowdown In The Street”. Una sensación grata recorrerá tu cuerpo con el frenético ritmo de “Hi Fi Mama”. En “Cheap Sunglasses”, la guitarra de Billy Gibbons cobra un protagonismo mayúsculo, para finalizar con el cierto “aire pop” reflejado en “Esther Be the One”.

Como dato anecdótico, mencionar la representativa portada y el título que da nombre al disco, que según expertos en la materia, Degüello es un término que fue usado en La Batalla del Álamo durante la revolución de Texas en 1836. Y conocida, también fue la orden emitida por el general mexicano Antonio López de Santa Anna  de “tocar a degüello”, que poseía un  cruel toque de tambor y trompeta, indicándole al ejército que luchara sin piedad alguna y bajo el mandato de no hacer prisioneros aunque estos declarasen su rendición. Finalmente, se les degollaba.

Y así se despedían los tejanos ZZ Top, que atesoran una larga trayectoria musical de más de 40 años, abrazando ya a varias generaciones. Ataviados con sus peculiares barbas, botas de cowboy y una genuina música se ganaron a pulso un puesto importante dentro del rock and roll.

John Baldry- It Ain´t Easy-(Warner 1971)

Nacido en Brixworth en 1941 y criado en Edgware (Middlesex) a las afueras de Londres, el británico John Baldry comenzó a cantar desde su infancia en la iglesia de su localidad natal en Inglaterra. Pronto descubrió a mitos del blues como Bill BroonzyMuddy Waters o a su mayor influencia, el músico de blues estadounidense Leadbelly.

Vinculado desde muy joven en la escena londinense, rápidamente se vio rodeado de los que fueron los pioneros del blues y el rythm & blues en Inglaterra, nombres ya consagrados como Cyril Davies o Alexis Korner.

Gracias a su peculiar manera de interpretar, este gigante de más de dos metros de altura y apodado “Long John Baldry”,  logró formar parte de la banda “Blues Incorporated”, grabando en 1962 el que sería el primer disco de blues de Inglaterra: “R&B From The Marquee”.

Por las filas de esta formación pasaron músicos legendarios como el baterista Charlie Watts,  Mick Jagger,  el bajista  Jack Bruce, el afamado saxofonista DickHeckstall-Smith, el mítico Graham Bond y los fundadores ya antes mencionados, Alexis Korner y Cyril Davies, este último fallecido en 1964, su lugar lo ocupó John Baldry.

En esta etapa se fraguó una oleada de excelentes músicos, casi todos ellos conectados entre sí, desembocaban años más tarde en bandas imprescindibles del rock and roll,  como la Ciryl Davies All Stars, The Hoochie  Coochie  Men, Graham Bond Organisation, The Rolling Stones, Spencer Davis Group, Cream, Bluesology o la Jeff Beck Group entre otras.

Después de una intensa década y dejándonos presentaciones históricas como la  de los Beatles en el programa televisivo “Around The Beatles” en 1964  y a los  Rolling Stones en EEUU ( quedaría reflejada en el directo “Got Live If You Want It” de 1966),  John Baldry comienza su carrera en solitario a finales de los sesenta.

Producido por sus amigos Rod Stewart y Elton John, “It Ain´t Easy” fue un álbum que tuvo un enorme éxito en Estados Unidos y Canadá en 1970.  Para su publicación, utilizaron los Morgan Studios y los IBC Studios en Willesden Green y Londres respectivamente.

Contó con una extraordinaria agrupación, entre los que se encontraban: Elton John (piano), Ron Wood (guitarra), Ian Armitt (piano), Mickie Waller (batería), Rikki Brown (bajo), Maggie Bell (voz), Caleb Quaye y Joshua M´Bopo a las guitarras y un buen número de coristas, destacando a  la maravillosa Doris Troy.

Entre los temas que conforman este álbum seminal y de profundas raíces, destacamos la introducción llamada “Conditional Discharge” de algo más de tres minutos, acompañado de un magistral piano a cargo de Armitt, explicándonos sus experiencias musicales y enlazando con la espectacular “Don´t Try To Lay No Boogie Woogie On The King Of Rock & Roll”, absolutamente magistral.

 A continuación nos deja otra perla: “Black Girl” (también inmortalizada por Nirvana en los noventa), un homenaje a una de sus mayores influencias musicales, Leadbelly, con el que nos traslada a la América profunda, esta vez arropado por la voz de Maggie Bell.

Otros esenciales son “Let´s Burn down The Cornfield” compuesto por Randy Newman, o el “It Ain´t Easy”, que da nombre a esta obra y con un inspirado Ron Wood. En “I´M Ready”  se atreve con la eterna composición del rey del  blues Willie Dixon.

“Rock Me When He´s Gone” es otra pieza importante, con un virtuoso Elton John al piano, ofreciéndonos retazos de rock sureño junto a la épica “Flying” perteneciente a los Faces de Rod Stewart, en la que Lane y Wood nos dejan una versión especial , con unos coros sobresalientes.

En 2005, año de su desaparición,  la Warner redita esta joya musical en los que incluye siete  Bonus  Tracks, añadiendo  algunos clásicos del blues como “Going Down Slow”, “Love In Vain” o “Midnight Hour Blues”, encumbrando a Long John Baldry entre los pioneros del denominado “British Blues”.

John Baldry fue admirado en la época por  su valentía respecto a su condición sexual  y se convirtió en uno de los personajes  más representativos del arte del blues a los dos lados del Atlántico. Y en definitiva, del rock and roll.

Pacific Gas & Electric – Get It On – (1968 Kent)

Una explosión de salvaje fuerza a cargo del grupo más increíblemente duro de nuestros días, y una grabación original, tomando todo el sabor y la garra que sólo en actuación directa unos consagrados saben dar. La esencia pura de Pacific Gas & Electric con un tema internacional…”Wade In The Water”  EN DIRECTO…

Con estas breves, pero contundentes palabras que figuraban en un sencillo cartel,  presentan en 1968 a esta gran banda californiana, para promocionar su debut con este primer álbum, que incluye el clásico tradicional “Wade In The Water” en directo, grabado en el Cheetah de Los Ángeles.

“Wade In The Water” es un antiguo tema góspel espiritual que data de una época remota, siendo registrado en formato sonoro por primera vez en 1901. Contiene pasajes bíblicos que según los expertos en la materia, era una especie de código que los esclavos americanos utilizaban para buscar su tan ansiada libertad.

Constituida por excelentes músicos, Pacific Gas & Electric fue una de las primeras formaciones interraciales. Liderada por el excelente vocalista de color y uno de los fundadores Charlie Allen, siendo antes baterista del grupo, rápidamente fue remplazado por Fran Cook, ex componente de Canned Heat.  Tom Marshall a la guitarra rítmica, también jugó un papel importante,  siendo  co-fundador  al igual que el bajista Brent Block y el virtuoso guitarrista Glenn Schwartz.

Bajo la producción del emblemático empresario de la música Freddy DeMann  y Frank Cook, se estrenaba el sello discográfico “Bright Orange Records”, subsidiaria de Kent/Modern, creando un sello filial para la ocasión y siendo este disco “Get In On”, el único producto en su catálogo. Actualmente, Freddy DeMann es conocido por producir los álbumes más representativos de Michael Jackson y Madonna.

“Get It On” es  una obra musical que pasó desapercibida y que tuvo poca repercusión en su momento. Y como los buenos vinos, fue  ganando con el paso del tiempo. Contiene una buena colección de clásicos de blues,  entre los que podemos destacar temas como “The Motor City Is Burnning”, magníficamente interpretado, compuesta por Al Smith, productor de John Lee Hooker,  otros como “The Hunter” de los Booker T & Mg´S, la popular “Jelly, Jelly”, apoyada a los teclados por Joe  Sample, o temas como “Cry, Cry, Cry”, todos ellos grabados en estudio.

También incorpora temas de facturación propia, como el antológico “Long Handled Shovel”, “Stormy Times” y “Live Love”, demostrando ser una agrupación sólida y con recursos, poseedora de un  vocalista extraordinario y un guitarrista único.

La irrepetible portada del álbum, cortesía de Ben Talbert, se supone que son imágenes de blues, con una locomotora en la que podemos visualizar el número 69, una bala con las palabras “Blues”, un reloj de bolsillo marcando las 4.04, y una bella mujer en una pose muy sexy entre otras curiosidades.

 Pacific Gas & Electric fue una exquisita banda americana de la costa oeste, que lograría la fama internacional en 1970 con el tema “Are You Ready”, ya sin los integrantes originales y con una orientación más comercial, pero con un abrumador éxito, teniendo incluso una aparición junto a Peter Seeger en la BSO de la película de 1970 “Tell Me That  You Love Me, Junie Moon”, dirigida por Otto Preminger  y protagonizada por Liza Minnelli.

En 2008 se edita por primera vez en CD bajo el sello Big Beat y distribuido por ACE records, el álbum original incorpora nueve temas, más adicionales de las mismas sesiones de grabación, remasterizado y añade alguno no incluido en la época como “My Sweet Baby”, “Dirty Mistreater” o “Blues Chant”, que aún enaltece todavía más este imprescindible clásico del blues-rock de los 60 y que nos hizo “andar por el agua….”

The Concert For Bangladesh

Cada vez que un suceso o una catástrofe humanitaria ponen en peligro la vida de un grupo de personas y el mundo del rock se vuelca en su ayuda, estos desafortunados acontecimientos adquieren de manera instantánea, una repercusión e importancia fuera de lo común y hacen concienciar a la sociedad de la necesidad de valores tan bellos como la solidaridad y la ayuda desinteresada a los demás.  Y “The Concert For Bangladesh” es el mejor ejemplo que podemos compartir hoy aquí con vosotros.

En marzo de 1971, tuvo lugar uno de los episodios más terribles y una de las peores masacres en la historia humana. Comenzaba la guerra de liberación de Bangladesh (antiguo Pakistán Oriental) y el gobierno de aquella época ponía en marcha una operación militar contra los independentistas de la Liga Awami, que defendían la separación del Pakistán Occidental, provocando que alrededor de diez millones de personas huyeran de Bangladesh para refugiarse en la India. Al margen de esto, se le sumaba una serie de inundaciones y huracanes que destruyeron completamente el país durante el conflicto, sumiéndolo en una crisis de dimensiones desproporcionadas.

Ante esta horrible situación, el músico indio Ravi Shankar, le sugirió al ex Beatle George Harrison realizar alguna iniciativa para tratar de solucionar el problema en la medida de lo posible. En un principio, George Harrison grabó un single denominado “Bangladesh” cuyos beneficios irían destinados a los refugiados.

Poco tiempo después, Harrison decidió promover un gran concierto en el Madison Square Garden de Nueva York. Para ello, Harrison contactó con varias de las personalidades musicales más influyentes de aquellos tiempos. La mayoría aceptó la propuesta, pero otros como Paul McCartney se negarían rotundamente. Inicialmente John Lennon también confirmó su presencia, pero finalmente no asistió, creemos que por discrepancias con Yoko Ono.

Celebrado el 1 de agosto de 1971  y consistiendo en dos conciertos, todos lo recordaríamos como “The Concert For The People Of Bangladesh”, convirtiéndose en el primer festival benéfico de la historia y la primera vez que una selección inolvidable de estrellas del rock se unían por una causa real: el apoyo a miles de personas sin hogar, sin alimentos y sin medicinas.

La categoría y calidad de los músicos que allí se dieron cita fue espectacular: liderando el evento, un extraordinario y ya totalmente desvinculado de los Beatles George Harrison, acompañado por Bob Dylan, Eric Clapton, Ravi Shankar, los baterías Jim Keltnet y Ringo Starr, Billy Preston al órgano, Leon Rusell, los bajistas Carl Radle, y Klaus Voormann, la  banda británica Badfinger, o el guitarrista indio Jesse Ed Davis entre otros. Todos ellos, respaldados por una excelente sección de viento y coros.

Aparte del carácter benéfico del show, también se vivieron momentos históricos, como la reaparición del legendario Eric Clapton, que a pesar de sus problemas con las drogas realizó una actuación fantástica. Regresaba el poeta del rock Bob Dylan, que no aparecía en un directo desde 1970.

En la primera parte, abre el telón la interpretación  de Ravi Shankar y Ali Akbar Khan, ofreciéndonos un recital de música india y el tema “Bangla Dhun”, presentados por George Harrison. Seguidamente, Harrison nos obsequia con “Wah-Wah”, llegará uno de los puntos culminantes gracias al genial  y clásico entre clásicos “My Sweet Lord” y nos deja otro  magnífico “Awaiting on You All”  arropado por unos coros sobresalientes.

 El turno del gran Billy Preston llegará a cargo de un emotivo “That’s the Way God Planned It”. Otro ex Beatle, Ringo Starr nos sorprende con “It Don’t Come Easy”. Una delicia para los oídos son Eric Clapton y George Harrison en “While My Guitar Gently Weeps”

La segunda parte, comienza con una versión del “Jumpin’ Jack Flash” de los Stones, interpretada magistralmente por Leon Russell, al igual que “Youngblood”. El genio de Minessota, Bob Dylan, nos regala un buen abanico de clásicos, como siempre a un gran nivel: “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”, “It Takes a Lot to Laugh”, “It Takes a Train to Cry”, “Blowin’ in the Wind”, “Mr. Tambourine Man y Just Like a Woman”. Y para finalizar, George Harrison toma de nuevo las riendas con la balada “Something” y “Bangladesh”.

Los beneficios que recaudaron fueron entregados a Unicef para su administración. El punto negativo fue que el dinero llegó tarde y mal a los refugiados, incluso se rumoreó que hubo cierta malversación de fondos e irregularidades contables, lo que provocó un enorme disgusto a George Harrison, que siempre se había sentido muy satisfecho de haber organizado aquel concierto.

Originalmente, el álbum se publicó en 1972 como triple disco de vinilo, posteriormente como doble CD y fue producido por Phil Spector. En 2005, veía la luz una edición especial en DVD que contiene material extra, un documental y diversas entrevistas a George Harrison.

Y así concluye “The Concert Of Bangladesh”, que tuvo como protagonista principal a un  George Harrison que logró transmitirnos sus deseos para un mundo mejor, más justo y más solidario, a través de un arte musical al que llaman rock and roll.

Relegado a un segundo plano y eclipsado por John Lennon y Paul McCartney, George Harrison les demostró que había vida más allá de los Beatles. En cierto modo y desde nuestro humilde punto de vista, creemos que le favoreció la separación de los Beatles y que dejó salir el increíble músico que llevaba dentro.

Poseedor de una  prestigiosa carrera en solitario, cultivó perlas de incalculable valor como el álbum de 1970 “All Things Must Pass” o este concierto para Bangladesh. Falleció en 2001 víctima de un cáncer, conmocionando a toda la comunidad rock… pero George Harrison estará siempre presente, en la memoria y recuerdo colectivo de la historia musical contemporánea.

Tras su muerte, su familia emitió el siguiente comunicado: “Abandonó este mundo como vivió, consciente de Dios, sin miedo a la muerte y en paz, rodeado de familiares y amigos”