Paul Pena – New Train (Hybrid 2000)

Tras veintisiete largos años en el olvido, en el 2000 se edita por primera vez este álbum absolutamente mágico, uniéndose así a una extensa lista de publicaciones inéditas, bien sea por problemas discográficos, judiciales o porque simplemente permanecieron ocultas en algún lugar recóndito, sin que nadie se preocupase por rescatarlas.

Este magnífico disco es uno de estos casos, custodiado por el prolífico músico, compositor y productor Ben Sidran, en su día no pudo ver la luz, quizás por algún conflicto relacionado con la discográfica. Ben Sidran colaboró estrechamente con el guitarrista Steve Miller y le proporcionó una copia de la grabación. A raíz de esto, Miller versionó uno de los hits más importantes de su carrera, el inolvidable “Jet Airliner”, éxito de 1976 que vendió millones de copias, pero compuesto por Paul Pena.

Paul Pena nace en 1950 en Hyanes  (Massachusets), muy cerca Boston, en dónde muy pronto comienza a tocar diversos instrumentos, debido a la influencia que sus padres caboverdianos ejercen sobre su persona. Desde su nacimiento, Paul Pena padece de un glaucoma congénito que le deja prácticamente ciego durante su infancia, pero le aporta una sensibilidad musical fuera de lo común y un oído extremadamente especial. Mientras cursa sus estudios universitarios, Paul se inicia en el uso de  instrumentos como el violín, el contrabajo e incluso la trompeta.  Pero ya domina totalmente la técnica del piano y la guitarra, ofreciendo conciertos en  locales y  cafeterías.

En 1969, le llega la oportunidad de tocar en el prestigioso Festival de Folk de Newport, codeándose con artistas de la talla de Kris Kristofferson, Joni Mitchell o James Taylor. Esa actuación le sirvió como plataforma para para trasladarse a San Francisco y grabar su primer LP con un relativo éxito, después de especializarse en el blues y tocar al lado de grandes personalidades de este arte como T-Bone Walker, John Lee Hooker, B.B. King o Muddy Waters.

Para la grabación de este álbum y bajo la producción de Ben Sidran y Jon M. Waxman, Paul Pena contó con un excelente elenco de músicos, como el propio Ben Sidran (piano y órgano), Harvey Brooks (bajo) y Gary Malabar (batería). Destacar las otras estrellas invitadas que participaron este disco: el legendario guitarrista Jerry García de los Grateful Dead, Merle Saunders a los teclados, los coros de “The Persuassions” y Charles Greene, el guitarrista Arthur Adams, Dave Woodford al saxo y  The Funky Ladies.

Consta de diez temas y fue grabado en los Intermedia Studios de Boston, en el Studio A de Capitol Records y en los Wally Heider Studios de San Francisco por el sello Hybrid. Abren con un pegadizo “Gona Move”, versionado recientemente con gran éxito por la Derek Trucks Band y Susan Tedeschi. Continúan con “New Train”, que da nombre al disco y en el que podremos sentir el espléndido trabajo de los coros.

Siguen con el mejor tema de Paul, el glorioso “Jet Airliner”,  en dónde nos muestra su fantástica técnica a la guitarra y poseedor de unos ritmos de alto voltaje. Como ya mencionamos antes,  lo popularizó Steve Miller. Después de vender millones de copias, resultó crucial para que Paul Pena se desenvolviera económicamente hasta el fin de sus días. A nuestro juicio,  esta versión es musicalmente superior a la de Steve Miller.

Otros cortes de variados estilos son “Venutian Lady”, acercándose al country y que cuenta con la colaboración de Jerry García al Pedal Steel y del apoteósico Merle Saunders, realizando una interpretación a la altura del Hendrix en “Cosmic Mirror” o el ritmo frenético de “Wait On What You Want”.

Otras pistas totalmente hechizantes, a las que envuelve su  aterciopelada voz son: “Let´s Move And Groove Together”, las semi-acústicas “Indian Boy” y “Taking Your love Down” o las buenas armonías vocales de “A Bit Of All Right”, que completan esta joya de los setenta.

Paul Pena nos dejó para siempre el 1 de octubre de 2005, víctima de la diabetes. Pero no se fue sin antes consagrarse como un artista muy personal, de vida delicada. Quizás su obra fue corta, pero logró llevar su genial música a los confines más inhóspitos de Mongolia, empapándose de culturas tan separadas en el tiempo y que podremos ver en un documental llamado “Genghis Blues”.

Escribió con el corazón, reflejando el sentimiento de las calles y con un gran positivismo, se abrió paso como un soplo de aire caliente, en medio de una peligrosa tormenta, de grandes nubarrones… muy, muy  oscuros….

Anuncios

Eagles – Hotel California

En el amplio y creciente reino de lo desconocido y lo paranormal, todo lo extraño y lo curioso, lo extravagante y lo secreto, producen y mantienen un interés fuera de lo común, aunque este sea solamente transitorio. Y así es “Hotel California”, un controvertido álbum cortesía de la banda estadounidense Eagles, publicado por un ya lejano 1976.

Lo cierto es que todo comenzó un día de hechizo, en la habitación de aquel hotel encantado. A través de su ventana, la comunidad musical contemplaba el amanecer de uno de los mejores discos que ha visto nacer el universo sonoro. Cuando los Eagles nos invitaron a perdernos entre sus mágicas paredes, ya nada sería igual, su extraordinaria música y sus viejas incógnitas, varias de ellas no resueltas en la actualidad, quedarían marcadas a fuego en el recuerdo colectivo del rock.

Hablar de su memorable tema central, el genial “Hotel California”, es hacer referencia a todo un himno que ha traspasado fronteras. Sus perfectas melodías, acompañadas por la peculiar voz del batería Don Henley y unas guitarras impecables, lo convierten en todo un clásico entre clásicos que permanecerá inalterable al paso del tiempo. Rápidamente se alzó con el primer puesto en las listas musicales de la época, obteniendo una gran popularidad y variedad de premios. Los créditos de escritura de la canción están compartidos por el trío Don Henley, Glenn Frey y Don Felder como respectivos autores.

Una serie de enigmáticas leyendas se ciernen sobre este álbum,siendo una de las más extendidas, que la canción “Hotel California”, fue compuesta por Don Henley en el hotel de un pueblo situado al sur de Baja California, llamado Todos Santos.

Según cuentan, Don Henley estaba extenuado e hizo un alto en el camino para descansar en un pequeño Hotel denominado “California”. Al entrar, lo recibió una mujer llamada Mercedes, le entregó la llave de su habitación y le dijo: “Bienvenido al Hotel California, en donde siempre tenemos la misma estación anual”. Al parecer, también le ofreció una botella de vino, pero nunca la volvería a ver. Cuando Henley despertó a la mañana siguiente, en la recepción le aseguraron que entre el servicio del Hotel, no existía ninguna “Mercedes”… ¿aparición espectral?…

Por supuesto, que la imaginería popular no entiende de límites y que esta ficticia historia, aunque muy arraigada en la sociedad, nunca fue confirmada por parte de Don Henley, ni por ningún miembro de los Eagles. Mediados los años 80, corre el rumor de que este hotel era el sitio al que hacía alusión el tema Hotel California de los Eagles. Se propagó velozmente y de nada sirvió, que en su momento Henley hiciera unas declaraciones en la televisión pública desmintiendo todo esto, diciendo por activa y por pasiva que jamás había visitado ese hotel.

En realidad, existe un Hotel llamado “California”, que está ubicado en la avenida principal de Todos Santos, pero ni tan siquiera las fotos de portada del álbum fueron tomadas dentro de él, ya que verdaderamente se realizaron en el Hotel Beverly Hills de Los Ángeles, más conocido por el sobrenombre de “Pink Palace”.

Mucho y muy variado se ha escrito sobre el misterio que encierran las profundas letras de “Hotel California”, consideradas como una compleja metáfora. Incluso se han formulado infinidad de teorías, relacionándolas con temáticas relativas a Satanás o a la religión. Según la versión oficial que mantiene Don Henley (que algo debe saber), hacen referencia a los excesos cometidos por la alta sociedad norteamericana y a la parte oscura del “sueño americano”.

 Centrándonos en el álbum, haremos mención a los integrantes que moldearon este magnífico trabajo: Glenn Frey (guitarra y voz), Joe Walsh (guitarra, pianos y voz), Randy Meisner (bajo y voz), Don Felder (guitarra y voz), Don Henley (batería, percusión y voz). Quinto en su discografía, vio la luz en 1976 por el sello Asylum Records. Consta de 9 pistas y fue producido por Bill Szymczyk, un ingeniero de sonido que colaboró con artistas de la talla de B.B. King o Elvin Bishop.

Comienzan con el eterno“Hotel California”, tema estrella que también da nombre al disco y que eclipsa al resto, en el que podremos disfrutar de un espectacular solo de guitarra, gracias al virtuosismo de Joe Walsh y Don Felder. Continúan con “New Kid In Town”, otro de sus hits, poseedor de una hermosa melodía y cubierto por un cierto aire country. Un excelente rock nos presentan con Life in the Fast Lane“.

Nos invadirá la melancolía, con esa bella balada llamada “Wasted Time”, para seguir con un  “reprise” del tema anteriormente mencionado, que encajaría perfectamente como BSO de cine. Llegará esa joya que es “Victim Of Love”, impregnada de rock y con un Don Felder que toma el mando. En Pretty Maids All in a Row“, sentiremos el liderazgo del magistral Joe Walsh. Y nos  acabarán contagiando con  el pegadizo estribillo de  “Try and Love Again“, para finalizar con la sutileza de “The Last Resort”, que pone la guinda a un disco absolutamente brillante.

En la actualidad, el Hotel California de Todos Santos es visitado por multitud de turistas, atraídos por el mito de haber sido el lugar en dónde los Eagles se inspiraron para componer su canción más exitosa. De algún  modo, los Eagles nos han transportado hacia los confines del más allá, obsequiándonos con un maravilloso hospedaje, al que valoramos con cinco estrellas.

Su característica y polémica portada, en la que podemos visualizar el Hotel Beverly Hills de L.A. (según el fotógrafo oficial de la banda, David Alexander), dio la vuelta al mundo y se convirtió en todo un objeto de debate y provocó numerosas especulaciones.

Y ya no quiero continuar aportando ningún dato de lo que significó Hotel California, ni seguir explorando los dominios de lo sobrenatural, intentando desentrañar lo inexplicable. Porque para esta ardua labor, ya tenemos a nuestro querido presentador del canal Cuatro de televisión española, Iker Jiménez, que nos acompaña semanalmente capitaneando la “nave del misterio” en su programa Cuarto Milenio.

Al margen de esto y a nuestro juicio, Hotel California es uno de las obras más importantes que ha dado el rock.

Grant Green – Alive! (Blue Note 1971)

Durante la época dorada del rock, comprendida bajo nuestra humilde opinión de los años 1968 a 1971, se gestaron algunos de los álbumes más emblemáticos de la historia, junto a otras grabaciones míticas de estilos como el jazz. Un período especial, en el que una variedad importante de veteranos músicos se acercan positivamente a la corriente musical de los sesenta, realizando versiones de temas soul, funk e incluso el blues, dejándonos obras maestras de incalculable valor.

Uno de estos músicos fue Grant Green, grandísimo guitarrista de jazz, nacido en  1935 en la ciudad de Saint Louis (Missouri), dónde comienza a tocar la guitarra a una temprana edad, ofreciendo su primer concierto a los trece años.

Poseedor de una técnica muy personal y gracias a la labor del saxofonista  Lou Donaldson, pronto ficha por el prestigioso sello de jazz  Blue Note, dónde prácticamente graba la totalidad de sus álbumes. En la mayor parte de los casos, siendo acompañante de relevantes estrellas de la década de los sesenta y en otras como solista.

Pero no sería hasta el 15 de agosto de 1970, cuando Green graba su primer álbum en directo en el club Cliché Lounge de Newark de New Jersey, rodeado de una atmósfera hipnótica, que solamente se logra vivir en los locales dedicados al jazz. Según el crítico y escritor de jazz Stanley Dance, nos la describe con esta frase reflejada en el interior del LP: el vino, las mujeres y las canciones, en combinación son la más infalible garantía de un buen momento, el vino y las mujeres sugieren el color para la apreciación de la música”.

Desde el primer momento, este directo es grabado con una vitalidad verdaderamente infecciosa, contagiándonos al instante con sus sorprendentes ritmos funky. Y por supuesto, haremos mención a los extraordinarios músicos que hicieron posible esta obra: Grant Green a la guitarra, arropado por unos espléndidos instrumentistas como Claude Bartee (saxo tenor), Wiliam Bivens (vibráfono), Neal Creque y Ronnie Foster intercambiándose a los teclados, Joseph Armstrong (congas) y el incombustible Idris Muhamad a la batería.

Producido por Francis Wolff, (un carismático fotógrafo desde los inicios de Blue Note) el disco editado en 1971 contiene cinco pistas y se le suman tres más en la edición remasterizada del año 2000.

Todo el disco es instrumental y empieza con el tema de estilo  soul groove  “Let The Music Take Your Mind”, una magnífica y larga versión de Kool & the Gang, para continuar con una  balada hermosa y épica llamada “Time To Remember”, en donde la sensibilidad y la calidad de los músicos se pone de manifiesto con espectaculares solos de guitarra, saxo y vibráfono.

Tras una pequeña introducción de la banda, el álbum sigue con uno de los cortes más representativos del directo, el inmortal “Sookie  Sookie” (perteneciente a Don Covay y Steve Cropper, muy vinculados al soul) al que marca un ritmo demoledor e incluso “sexy”. De nuevo,  Grant Green nos vuelve a obsequiar con un clásico eterno.

Originariamente concluye con “Down Here On the Ground”, tema del prestigioso compositor argentino Leo Schifrin y G-Garnett, que tiempo después de ser interpretada por West Montgomery, Grant Green nos muestra su genial versión, pero en directo y fuera de los estudios.  Las tres últimas canciones son incluidas como bonus track y eran temas del repertorio de Grant Green por aquellos días: “Hey Western Union Man”, versión con un inconfundible  trabajo a la guitarra del tema soul de Jerry Butler. Llegará “It´s Your Thing”, otra antológica versión de los Isley Brothers y finaliza con la extensa “Maiden Voyage” propiedad de  Herbie Hancock.

Aun que podemos encuadrar este álbum dentro de música jazz, artistas de la talla de Grant Green nos dejaron obras fundamentales, que también están presentes en nuestras discografías referentes al rock and roll. Se codeó con éste género, convirtiéndose en un guitarrista de culto, que a finales de los sesenta y principios de los setenta, influenció a un buen número de mitos musicales, como el legendario guitarrista tejano Stevie Ray Vaughan, su gran admirador.

El infortunio, se cebó sobre la figura de Grant Green,  falleciendo prematuramente en el interior de su vehículo, el 31 de enero de 1979, víctima de un infarto a los 44 años. Posiblemente fue debido a sus excesos con la heroína, pero no se fue sin antes regalarnos una fructífera obra. Siempre será recordado como uno de los guitarras esenciales del siglo XX.

Leslie West – Mountain

El excelente debut en solitario del guitarrista neoyorquino Leslie West, al que bautizó como “Mountain”, le sirvió para consagrarse como uno de personajes más carismáticos de la escena musical de finales de los años 60 y 70. Poco tiempo después, el gran Leslie fundaba “Mountain” una de las bandas más representativas que ha visto nacer el rock. Y curiosamente, le otorgaría el mismo nombre que da título a este primer álbum.

En 1969, Leslie West se asocia con Félix Pappalardi, para crear la formación estadounidense “Mountain”, tomando como base de su música estilos como blues rock o el hard rock y muy influenciados por mitos de la talla de Jimi Hendrix o Eric Clapton. El resultado de esta unión, fue absolutamente soberbio y viviendo del directo, su hábitat natural, los Mountain dejan una profunda huella en el festival de Woodstock 69, realizando una espectacular actuación.

Centrándonos en el disco, haremos una mención especial acerca del personal que participó en este imprescindible trabajo: Leslie West (guitarra y voz), Felix Pappalardi (bajo y  teclados) Norman D. Smart II (batería) y Norman Landsberg (órgano). En su edición original se publicó en julio de 1969 por el sello Windfall Records y consta de once pistas. En 1996, sale a la luz una nueva redición por Columbia Records. Fue producido por Felix Pappalardi, un genial músico procedente del Bronx (Nueva York) que tuvo un papel fundamental en el desarrollo de bandas históricas como Cream.

Abre el álbum con un estelar “Blood Of The Sun”,  todo un clásico que va directamente al corazón y en dónde podremos sentir la potente voz de Leslie. Continúan con los suaves ritmos de “Long Red”, en dónde los teclados de Pappalardi cobran un protagonismo mayúsculo. Siguen con el aire hard rock que cubre a “Better Watch Out”, para llegar a nuestro querido blues rock a cargo de un magnífico “Blind Man” con el que ya nos va preparando para el resto del LP.

Uno de los momentos culminantes, tendrá lugar con “Baby, I’m Down”, envuelto por espléndidos punteos guitarreros y marcado por la desgarradora voz de Leslie. Con “Dreams of Milk and Honey”, West nos demuestra su fantástica técnica a las seis cuerdas. Rodeada de cierta calma, se presenta “Storyteller Man”, con la que nos relajaremos un poco… hasta que suenan los primeros acordes de esa antológica pieza llamada “This Wheel’s on Fire”, propiedad de Dylan y el bajista de The Band,  Rick Danko.

Se aproximan a la psicodelia con “Look To The Wind” y Southbound Train, esta última una auténtica joya, de las mejores canciones que nos encontraremos en el álbum. Y también habrá espacio para la sensibilidad, reflejada en “Because You Are My Friend”, con el que ponen punto y final a esta obra.

El infortunio, se cebó una vez más con los integrantes de Mountain. En 1983, Felix Pappalardi era asesinado por su esposa Gail Collins, coautora de varios de los temas de esta agrupación.

Así concluía este álbum y comenzaba la leyenda del virtuoso Leslie West, aquel que en su día no obtuvo el reconocimiento que se merecía por parte de los analistas. Cariñosamente apodado “The King of Tone”, en 2011 se le amputa una pierna por problemas causados por la diabetes y su excesivo peso.

 En la actualidad, Leslie sigue coronando la cima del rock y salvando toda clase de obstáculos, ofrece conciertos desde una silla, deleitando al público gracias a su extraordinaria forma de tocar la guitarra, de la que logra sacar un sonido único e irrepetible. A su carácter innovador, lo arropa una creatividad que no entiende de límites, situándose como uno de los más importantes músicos que ha dado el universo sonoro. Y todo ello, al servicio de un arte que conocemos como rock and roll.

Super Black Blues – T-Bone Walker – Joe Turner – Otis Spann (Bluestime 1969)

A finales de 1969 y coincidiendo en el tiempo con algunas de las mejores publicaciones de la historia del rock and roll, tres  de las principales figuras que ha dado el blues se reúnen para grabar una sesión informal el 17 de Octubre de 1969 en Nueva York. Y el resultado que obtuvieron, fue una obra de una altura sin precedentes dentro de este género.

T-Bone Walker, Joe Turner y Otis Spann, son mitos de la música negra que posiblemente hayan sido los representantes más influyentes de este arte al que llaman blues. Su fantástica música,  inalterable al paso de los años, posee un gran nivel y fue crucial para una buena parte de los grupos emergentes de rock-blues ingleses,  proporcionándoles una base musical importantísima durante la década de los sesenta.

Este magnífico trío de ases, nacieron en los albores del siglo XX y fueron protagonistas de la modernización del blues tal y como lo conocemos hoy en día. Marcaron el camino, dando pasos esenciales y novedosos, como por ejemplo  el caso de T-Bone Walker, que se convirtió en los años cuarenta en uno de los pioneros en electrificar la guitarra.

Originario de Kansas, Joe Turner también apodado “Big Joe Turner”, fue uno de los más sobresalientes vocalistas de blues, iniciando su carrera allá por los años veinte del siglo pasado, cuando todavía el jazz y el blues iban de la mano, teniendo un papel transcendental en el nacimiento del rock and roll en los cincuenta. Para el recuerdo colectivo, quedará su genial compañera de ruta, la vocalista femenina Bessie Smith, una de las voces más destacadas de esa época.

Y poniendo fin a esta apoteósica asociación, el legendario pianista del Mississippi, Otis Spann. Siendo el más joven, era un integrante habitual de la banda de Muddy Waters. Y también célebre, por tocar al lado de virtuosos guitarristas y por dar continuidad a otros músicos fundamentales del blues como Menphis Slim, Eddie Boyd o Roosevelt Sykes.

Bajo la producción de Bob Thiele, (recordado por trabajar con el mítico John Coltrane y otros artistas del Jazz en el sello Impulse) que ya había colaborado con algunos de estos miembros en solitario, decide invitar a otras estrellas para la realización del álbum, entre las que se encontraban, nombres como George “Harmónica” Smith, uno de los grandes armonistas de blues y componente de la banda de Muddy Waters.

Ampliaron esta inolvidable selección con  la incorporación de Ron Brown (bajo), Arthur Wright (guitarra), Ernie Watts (saxo tenor) y Paul Humphrey (batería). Estos dos últimos, excelentes músicos de sesión afincados en California, que crean una espectacular base rítmica e impregnan al disco de una atmosfera increíble.

 El álbum cuenta con escasos cuarenta  minutos de duración y contiene solamente cuatro pistas, que fueron grabadas de una sola vez. Comienzan con una extensa “Paris Blues”, infinitos catorce minutos en dónde apreciaremos el sabor del auténtico blues y de como debe ser ejecutado.

Tres de los cuatro temas, son compuestos por T-Bone,  exceptuando el segundo llamado “Here Am I Broken Hearted”, más corto pero igual de espléndido y que da paso a un extraordinario “Jot´s blues”, en el que se van intercalando las voces y la banda  toca un blues sencillamente magistral. Y para terminar “Blues Jam”, del más puro estilo Chicago en el que los músicos nos dan muestra de su innegable talento.

Grabado originalmente por el sello Flying Dutchman Blues Time y publicado en 1970, no sería reditado en formato CD hasta 2001, cuando la casa discográfica RCA Victor decide rescatar una nueva edición. Lo dotaron de un sonido de absoluta gloria, elevándolo hacia los altares del blues. Desafortunadamente, poco después de salir a la luz pública este LP, el blues llora a Otis Spann,  que nos dejó para siempre un maldito 24 de Abril de 1970, víctima de un cáncer a los 40 años de edad.

Pero como dijo antes de comenzar la grabación: “Amigos, vamos a tocar blues”….

George Harrison – All Things Must Pass

Durante su etapa como miembro de los Beatles, George Harrison fue eclipsado por las figuras mediáticas de Lennon / McCartney y en cierto modo le “condenaron” a permanecer oculto en la sombra. En ocasiones, sus aportes fueron considerados como superficiales, por no decir ignorados. Tras la ruptura de los Beatles, Harrison decidió recopilar su propio material y acompañado de su innegable talento compositivo, nos obsequió con esta referencia inexcusable de la década de los setenta a la que llamó “All Things Must Pass”.

Una extraordinaria y conmovedora obra, que te hará humedecer los ojos y a la que valoramos como un vendaval musical de una altura sin precedentes. Auténtico disco de culto, poseedor de una profundidad lírica increíble. Sus letras están impregnadas de una temática relacionada  a la religión, el amor o la fe.

Grabado en los Abbey Road Studios de Londres, “All Things Must Pass” se publicó en noviembre de 1970 por  el sello Apple/EMI, en formato triple y fue producido por el gran Phil Spector. Originalmente, constaba de 23 temas, dividiéndose en dos vinilos con canciones y un tercero titulado “Apple Jam”, que incluye pistas e improvisaciones realizadas en el estudio de grabación, cooperando con otras estrellas del rock. En sucesivas rediciones como la de 2001, supervisada por Harrison y editada por EMI, los tres vinilos se reducen a doble CD, añadiendo temas extra y dotando de color a la portada.

Absolutamente memorable, la amplia selección de leyendas que colaboraron en este álbum, muchos de ellos, amigos personales de George Harrison: Badfinger, Dave Mason, Peter Frampton y Eric Clapton (guitarras), Klaus Voormann y Carl Radle (bajo), Gary Wright, Bobby Whitlock, Billy Preston y Gary Brooker (teclados), Jim Gordon, Ringo Starr, Alan White, Phil Collins, Ginger Baker y Pete Drake (batería y percusión), Bobby Keys (saxofón), Ray Cooper(pandereta),Jim Price (trompeta), Dhani Harrison,  Sam Brown(coros) y John Barham(arreglos orquestales). Un inolvidable elenco de mitos, varios de ellos procedentes de bandas fundamentales del universo rock como Cream, Traffic o los Derek and the Dominos entre otros.

Abre el álbum con esa perla que es “I’d Have You Anytime” , coescrita por George Harrison y Bob Dylan. Seguidamente, uno de los puntos culminantes llegará a cargo del glorioso hit  y tema central “My Sweet Lord”, que arropado por unos bellos coros, acapara todas las miradas y de manera instantánea, se situó como el mayor éxito de la carrera de George Harrison como solista, alcanzando rápidamente el Nº 1 en las listas musicales del momento.

“My Sweet Lord”, generó cierta polémica y se vio inmerso en un proceso judicial, debido a que Bright Tunes Music, una empresa de Nueva York, denunció a George Harrison por un supuesto plagio, alegando la similitud de la melodía de “My Sweet Lord” con el tema He’s So Finede 1963, perteneciente a la  formación “The Chiffons”.

Continúa con Wah, Wah, en el que hace alusión a los problemas que tuvo con Paul McCartney y John Lennon en su época Beatle. Sencillamente genial, es esa gema denominada “”Isn’t It a Pity”, para seguir con “What Is Life”, imperecedero su riff de guitarra y single que popularizó Olivia Newton John posteriormente, obteniendo una gran fama.

 A todo el álbum lo envuelve una exquisitez extrema, reflejada en cortes como ese diamante en bruto que es “It Not For You”, propiedad de Bob Dylan, para seguir con “Behind That Locked Door”, el pegadizo estribillo de “Awaiting on You All”, “Let It Down”, la bella balada “Run of the Mill“, o la marca inconfundible que deja Mr. Eric Clapton en “Plug Me In”,  “I Remember Jeep” y “Thanks for the Pepperoni”. El fantástico “Beware of Darkness”, tendrá su lugar privilegiado en el olimpo gracias a su excelente “solo” de guitarra. Para uso y disfrute de la comunidad rock es el tema “All Things Must Pass”, que da nombre al álbum. Con un espléndido riff nos deleitará en “I Dig Love”,  el rock se palpará en “Art of Dying”, o el magnífico “Hear Me Lord”, de las mejores canciones del disco.

Destacar la característica portada, en la que  podemos visualizar a George  junto a unos gnomos y sentado en su casa de Friar Park, en Henley On Thames, fue obra de Barry Feinstein, un célebre fotógrafo que ya había trabajado con artistas de la talla de Miles Davis, Bob Dylan o Janis Joplin.

Y así concluye“All Things Must Pass”, cortesía de George Harrison, aquel que desde mi humilde opinión, juzgaron erróneamente como el  “tercer beatle”. Siempre respetando toda clase de gustos musicales, todos sabéis que este pequeño blog desde sus orígenes ha manifestado su indiferencia hacia el cuarteto de Liverpool. Pero  sentimos una especial admiración por las trayectorias individuales de Harrison y Lennon, e incluso por ese buen baterista que es Ringo Starr.

Al margen de esto, fue aclamado por la crítica y  resultó ser el álbum más vendido y el primero publicado por un Beatle en solitario. A nuestro juicio, este disco fue el ejercicio de liberación que siempre deseó George Harrison, después de la separación de los Beatles.

Para el recuerdo colectivo, Harrison quedará como el creador de esta delicia sonora única e irrepetible, repleta de espiritualidad. Pero también será evocado, por sus numerosas contribuciones caritativas, su tremenda calidad musical y por su quizás tímida, pero fuerte personalidad que le hizo luchar contra la comercialidad.

Cuando los Beatles anunciaron su disolución definitiva, George Harrison hizo lo que realmente anhelaba, rodearse de amigos y de paso, poner el mundo a sus pies gracias a esta antológica obra, que sigue y seguirá resonando eternamente, esperando el amanecer de siglos venideros.

In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, Amén.

John Lennon – Imagine

Quizás un día de alineación planetaria propicia,  John Lennon recorrió la senda de los sueños, imaginando un mundo mejor, más justo y solidario, sin guerras ni violencia. Un lugar sin fronteras, sin odio, sin rencor, en donde la confianza y la amistad reinan pacíficamente. Desafortunadamente, el sueño de John se quedó en una mera ilusión.

Pero a  Lennon le bastó una obra extremadamente preciosista a la que bautizó como “Imagine”, para concienciar a la humanidad de la necesidad de estos valores tan bellos. Publicada en 1971, contiene “Imagine”, uno de los himnos pacifistas más representativos que jamás se hayan escrito. Clásico entre clásicos, eclipsa al resto de temas que conforman este álbum. Su delicadeza, sensibilidad y elaboradas letras, conquistan el corazón del oyente y es casi imposible no enamorarse de ella al primer contacto. Así mismo, “Imagine” también es considerado como el mayor éxito en la carrera de John Lennon como solista.

A nuestro juicio, escuchar “Imagine”, supone realizar un absoluto ejercicio de liberación que ahuyenta todas las miserias que invaden este mundo. Y este disco también significó otras muchas cosas, siendo una de las más relevantes, las burlas y ataques directos  hacia su ex compañero Paul McCartney, debido a las fuertes tensiones y discrepancias que tuvieron en su etapa Beatles. Desde mi humilde opinión personal, Paul McCartney vivió encasillado en la mediocridad musical durante gran parte de su trayectoria. Ya lejos de su figura, Lennon, Ringo Starr y George Harrison, le demostraron nuevas formas de concebir la música. Y sobre todo, que había vida más allá de los Beatles.

Centrándonos en el álbum, vio la luz en 1971 por el sello Apple y consta de 10 pistas. Fue grabado en los Ascot  estudios de Tittenhurst Park (Inglaterra), propiedad de  Lennon y en los Record Plant de Nueva York. A raíz de este disco, se filma en 1972 el documental “Imagine” por Lennon y Yoko Ono. Cabe destacar, que una buena parte de los temas, fueron compuestos por un genio cuya creatividad no entiende de límites y que responde al nombre de John Lennon.

Producido por Phil Spector, Yoko Ono y el propio John Lennon, contó con la colaboración de músicos de la talla de George Harrison, Tom Evans,  Rod Linton, Joey Molland y Ted Turner a las guitarras, el alemán Klaus Voorman al bajo, King Curtis al saxofón, Alan White, Jim Gordon,  Michael Pinder y Jim Keltner  a la batería y percusión, Nicky Hopkins, John Tout y John Barham a los pianos y la sección de coros al J&P Duo Group. Varios de ellos, integrantes de la Plastic Ono Band.

Abre el álbum con ese símbolo inmortal que es “Imagine”, y al que me faltan adjetivos para describirlo. Antológico comienzo, en dónde se desata un cúmulo de emociones de tal magnitud, que hicieron estremecer los cimientos de la comunidad musical. Continúa con los peculiares toques country de “Crippled Inside”, para llegar a otro de los puntos álgidos a cargo de la emotiva balada “Jealous Guy” (originalmente denominada“Child of Nature”), glorioso hit y otra de sus monumentales canciones.

Un brusco cambio se presenta y lo sentiremos gracias a “It’s So Hard”, I Don’t Wanna Be a Soldier” y “Gimme Some Truth”, en dónde podremos palpar un excelente rock y blues rock, con un cierto sabor callejero.  Otro de los momentos importantes es “Oh My Love”, una maravillosa balada cargada de melancolía y escrita por Lennon y Yoko Ono. Seguidamente, la ironía reflejada en “How Do You Sleep?”, todo un alegato contra Paul McCartney. Concluyen con la sutileza de “How?” y la explosión de alegría plasmada en “Oh Yoko!”

Así se despide esta obra de arte, cortesía de John Winston Lennon, uno de los grandes iconos musicales que ha visto nacer el siglo XX.  Profeta de la paz, activista político y luchador incansable por los derechos humanos, lideró todo un movimiento antibelicista de protesta contra el Vietnam, dejándonos para la posteridad su famoso “Bed In”.

Un acto, que le costó la repulsa del gobierno británico y norteamericano, llegando a intentar expulsarle del país durante el mandato del presidente Nixon. Se suele decir que el rock es el arte de los rebeldes y de los inconformistas, pero también de los que defienden con firmeza sus ideas. Y Lennon es el mejor ejemplo que podemos compartir hoy aquí con vosotros.

Como todos sabéis, esta no fue una historia con final feliz. Tal día como hoy, un 9 de Octubre de 2012, John Lennon hubiese celebrado su 72 cumpleaños. Pero un maldito 8 de diciembre de 1980 sucede uno de los episodios más tristes del rock. Un enfermo mental llamado Mark David Chapman asesinaba a John Lennon disparándole cinco tiros por la espalda, acabando con su vida a la entrada del Edificio Dakota, en Nueva York. En ese preciso instante, el rock también muere con él…

Y ya no quiero seguir escribiendo nada más sobre este artículo, me duele demasiado.