Paul Pena – New Train (Hybrid 2000)

Tras veintisiete años en el olvido, en el 2000 se edita por primera vez este álbum mágico, que se une a la lista de publicaciones inéditas. Bien sea por problemas discográficos, judiciales, o porque simplemente permanecieron ocultas en algún lugar recóndito sin que nadie se preocupase por rescatarlas.

Este magnífico disco es uno de estos casos. Fue custodiado por el prolífico músico, compositor y productor Ben Sidran y en su día no pudo ver la luz por algún conflicto relacionado con la discográfica. Ben Sidran colaboró estrechamente con el guitarrista Steve Miller y le proporcionó una copia de la grabación. A raíz de esto, Miller versionó uno de los hits más importantes de su carrera: “Jet Airliner”. Un éxito de 1976 que vendió millones de copias, pero compuesto por Paul Pena.

Paul Pena nace en 1950 en Hyanes (Massachusets), cerca Boston. Muy pronto comienza a tocar diversos instrumentos, debido a la influencia que sus padres caboverdianos ejercen sobre su persona. Desde su nacimiento, Paul Pena padece de un glaucoma congénito que le deja prácticamente ciego durante su infancia, pero le aporta una sensibilidad musical fuera de lo común y un oído especial. Mientras cursa sus estudios universitarios, Paul se inicia en el uso de instrumentos como el violín, el contrabajo y la trompeta. Pero ya domina la técnica del piano y la guitarra y ofrece conciertos en locales y cafeterías.

En 1969, le llega la oportunidad de tocar en el prestigioso Festival de Folk de Newport, codeándose con artistas de la talla de Kris Kristofferson, Joni Mitchell o James Taylor. Esa actuación le sirve como plataforma para trasladarse a San Francisco y grabar su primer LP con relativo éxito, después de especializarse en el blues y tocar al lado de grandes personalidades de este arte como T-Bone Walker, John Lee Hooker, B.B. King o Muddy Waters.

Para la grabación de este álbum y bajo la producción de Ben Sidran y Jon M. Waxman, Paul Pena contó con un excelente elenco de músicos, como el propio Ben Sidran (piano y órgano), Harvey Brooks (bajo) y Gary Malabar (batería). Destacar las otras estrellas invitadas que participaron este disco: el guitarrista Jerry García de los Grateful Dead, Merle Saunders a los teclados, los coros de “The Persuassions” y Charles Greene, el guitarrista Arthur Adams, Dave Woodford al saxo y The Funky Ladies.

Consta de diez temas y fue grabado en los Intermedia Studios de Boston, en el Studio A de Capitol Records y en los Wally Heider Studios de San Francisco por el sello Hybrid. Abren con un pegadizo “Gona Move”, versionado recientemente con gran éxito por la Derek Trucks Band y Susan Tedeschi. Continúan con “New Train”, que da nombre al disco y en el que sentimos el espléndido trabajo de los coros.

Siguen con el mejor tema de Paul, el glorioso “Jet Airliner”, en dónde nos muestra su gran técnica a la guitarra y unos ritmos de alto voltaje. Como ya mencionamos antes, lo popularizó Steve Miller. Después de vender millones de copias, resultó crucial para que Paul Pena se desenvolviera económicamente hasta el fin de sus días. A mi juicio, esta versión es superior a la de Steve Miller.

Otros cortes de variados estilos son “Venutian Lady”, acercándose al country y que cuenta con la colaboración de Jerry García al Pedal Steel y del apoteósico Merle Saunders, realizando una interpretación a la altura del Hendrix en “Cosmic Mirror” o el ritmo frenético de “Wait On What You Want”.

Otras pistas hechizantes, a las que envuelve su aterciopelada voz son: “Let´s Move And Groove Together”, las semi-acústicas “Indian Boy” y “Taking Your love Down” o las buenas armonías vocales de “A Bit Of All Right”, que completan esta joya de los 70.

Paul Pena nos dejó el 1 de octubre de 2005, víctima de la diabetes. Pero no se fue sin antes consagrarse como un artista muy personal, de vida delicada. Quizás su obra fue corta, pero logró llevar su genial música a los confines más inhóspitos de Mongolia, empapándose de culturas tan separadas en el tiempo y que podemos ver en un documental llamado “Genghis Blues”.

Paul Pena escribió con el corazón y reflejó el sentimiento de las calles. Con un gran positivismo, se abrió paso en medio de una peligrosa tormenta, de grandes nubes muy, muy oscuras…

Eagles – Hotel California

En el amplio y creciente reino de lo desconocido y lo paranormal, todo lo extraño y lo curioso, lo extravagante y lo secreto, producen y mantienen un interés fuera de lo común, aunque este sea solamente transitorio. Así es Hotel California”, un controvertido álbum cortesía de la banda estadounidense Eagles, publicado en 1976.

Todo comienza un día de hechizo, en la habitación de aquel hotel encantado. A través de su ventana, la comunidad musical contempla el amanecer de uno de los mejores discos que ha visto nacer el universo sonoro. Cuando los Eagles nos invitaron a perdernos entre sus mágicas paredes, ya nada sería igual, su extraordinaria música y sus viejas incógnitas, varias de ellas no resueltas en la actualidad, quedan marcadas a fuego en el recuerdo colectivo del rock.

Hablar de su memorable tema central “Hotel California”, es hacer referencia a todo un himno que ha traspasado fronteras. Sus perfectas melodías, acompañadas por la peculiar voz del batería Don Henley y unas guitarras impecables, lo convierten en todo un clásico entre clásicos que permanece inalterable al paso del tiempo. Rápidamente se alzó con el primer puesto en las listas musicales de la época, obteniendo gran popularidad y variedad de premios. Los créditos de escritura de la canción están compartidos por el trío Don Henley, Glenn Frey y Don Felder como respectivos autores.

Una serie de enigmáticas leyendas se ciernen sobre este álbum,siendo una de las más extendidas, que la canción “Hotel California”, fue compuesta por Don Henley en el hotel de un pueblo situado al sur de Baja California, llamado Todos Santos.

Según cuentan, Don Henley estaba extenuado e hizo un alto en el camino para descansar en un pequeño Hotel denominado “California”. Al entrar, lo recibe una mujer llamada Mercedes, le entrega la llave de su habitación y le dice: “Bienvenido al Hotel California, en donde siempre tenemos la misma estación anual». Al parecer, también le ofreció una botella de vino, pero nunca la volvería a ver. Cuando Henley despertó a la mañana siguiente, en la recepción le aseguran que entre el servicio del hotel no existe ninguna “Mercedes”… ¿aparición espectral?…

Por supuesto, que la imaginería popular no entiende de límites y que esta ficticia historia, aunque muy arraigada en la sociedad, nunca fue confirmada por parte de Don Henley, ni por ningún miembro de los Eagles. Mediados los años 80, corre el rumor de que este hotel era el sitio al que hacía alusión el tema Hotel California de los Eagles. Se propagó velozmente y de nada sirvió que en su momento Henley hiciera unas declaraciones en televisión desmintiendo todo esto, diciendo por activa y por pasiva que jamás había visitado ese hotel.

En realidad, existe un hotel llamado “California”, que está ubicado en la avenida principal de Todos Santos, pero ni tan siquiera las fotos de portada del álbum fueron tomadas dentro de él, ya que se realizaron en el Hotel Beverly Hills de Los Ángeles, más conocido por el sobrenombre de “Pink Palace”.

Mucho y muy variado se ha escrito sobre el misterio que encierran las profundas letras de “Hotel California”, consideradas como una compleja metáfora. Incluso se han formulado infinidad de teorías, relacionándolas con temáticas relativas a Satanás o a la religión. Según la versión oficial que mantiene Don Henley (que algo debe saber), hacen referencia a los excesos cometidos por la alta sociedad norteamericana y a la parte oscura del “sueño americano”.

 Centrándonos en el álbum, haremos mención a los integrantes que moldearon este magnífico trabajo: Glenn Frey (guitarra y voz), Joe Walsh (guitarra, pianos y voz), Randy Meisner (bajo y voz), Don Felder (guitarra y voz), Don Henley (batería, percusión y voz). Quinto en su discografía, vio la luz en 1976 por el sello Asylum Records. Consta de 9 pistas y fue producido por Bill Szymczyk, un ingeniero de sonido que colaboró con artistas de la talla de B.B. King o Elvin Bishop.

Comienzan con “Hotel California”, tema estrella que da nombre al disco y que eclipsa al resto, con un largo y espectacular solo de guitarra cortesía de Joe Walsh y Don Felder. Continúan con “New Kid In Town”, otro de sus hits de hermosa melodía y cubierto por un cierto aire country. Un excelente rock nos presentan con «Life in the Fast Lane«.

Nos invade la melancolía, con la balada Wasted Time”, para seguir con un  reprise del tema anteriormente mencionado, que encajaría perfectamente como BSO de cine. Llega esa joya que es Victim Of Love”, impregnada de rock y con un Don Felder que toma el mando. En Pretty Maids All in a Row«, sentimos el liderazgo del magistral Joe Walsh. Y nos  acabarán contagiando con  el pegadizo estribillo de  “Try and Love Again«, para finalizar con la sutileza de The Last Resort”, que pone la guinda a un disco absolutamente brillante.

En la actualidad, el Hotel California de Todos Santos es visitado por multitud de turistas, atraídos por el mito de haber sido el lugar en dónde los Eagles se inspiraron para componer su canción más exitosa. De algún  modo los Eagles nos han transportado hacia los confines del más allá, regalando un hospedaje al que valoro con cinco estrellas.

Su característica y polémica portada, en la que podemos visualizar el Hotel Beverly Hills de L.A. (según el fotógrafo oficial de la banda, David Alexander), dio la vuelta al mundo y se convirtió en todo un objeto de debate y provocó numerosas especulaciones.

Y ya no quiero continuar aportando ningún dato de lo que significó Hotel California, ni seguir explorando los dominios de lo sobrenatural, intentando desentrañar lo inexplicable. Porque creo que el mejor para investigaciones paranormales  es Iker Jiménez, presentador del canal Cuatro.  Él nos acompaña semanalmente capitaneando la “nave del misterio” en su programa Cuarto Milenio y es el más adecuado para tan arduo trabajo.

Al margen de esto y a mi juicio, Hotel California es uno de las obras más importantes que ha dado el rock.

Grant Green – Alive! (Blue Note 1971)

Durante la época dorada del rock, – comprendida de los años 1968 a 1971 – se gestan varios álbumes emblemáticos para la historia del género, junto a otras grabaciones míticas de jazz. Un período especial en el que gran variedad de músicos jazzys se acercan a la corriente musical de los 60. Realizan versiones de temas soul, funk y blues, dejándonos auténticas obras maestras.

Uno de estos músicos fue Grant Green, grandísimo guitarrista de jazz nacido en 1935 en Saint Louis (Missouri). Grant comienza a tocar la guitarra a una temprana edad, ofreciendo su primer concierto a los trece años. Músico de una técnica muy personal y gracias a la labor del saxofonista Lou Donaldson, logra fichar por el prestigioso sello de jazz Blue Note, dónde graba casi la totalidad de sus álbumes. En la mayor parte de los casos, es acompañado por relevantes estrellas de los 60 y 70, y en otras como solista.

Pero no sería hasta el 15 de agosto de 1970, cuando graba su primer álbum en directo en el club Cliché Lounge de Newark de New Jersey, rodeado de una atmósfera hipnótica, que solo se recrea en los locales dedicados al jazz. Según el crítico y escritor de jazz Stanley Dance, nos la describe con esta frase reflejada en el interior del LP: el vino, las mujeres y las canciones, en combinación son la más infalible garantía de un buen momento, el vino y las mujeres sugieren el color para la apreciación de la música”.

Este directo es grabado con una vitalidad infecciosa y te contagia con sus ritmos funky. Haremos mención a los músicos que hacen posible esta obra: Grant Green a la guitarra y unos espléndidos instrumentistas como Claude Bartee (saxo tenor), Wiliam Bivens (vibráfono), Neal Creque y Ronnie Foster intercambiándose a los teclados, Joseph Armstrong (congas) y el incombustible Idris Muhamad a la batería.

Producido por Francis Wolff, (un carismático fotógrafo desde los inicios de Blue Note) el disco editado en 1971 contiene cinco pistas y se le suman tres más en la edición remasterizada del año 2000. Todo el disco es instrumental y empieza con el tema de estilo soul groove “Let The Music Take Your Mind”, una magnífica y larga versión de Kool & the Gang, para continuar con una balada épica “Time To Remember”, en donde la sensibilidad y la calidad de los músicos se pone de manifiesto con espectaculares solos de guitarra, saxo y vibráfono.

Tras una pequeña introducción de la banda, el álbum sigue con uno de los cortes más representativos: “Sookie Sookie” (perteneciente a Don Covay y Steve Cropper, muy vinculados al soul) al que marca un ritmo demoledor y sexy. De nuevo, Grant Green nos obsequia con un clásico eterno.

Concluye con Down Here On the Ground”, tema del prestigioso compositor argentino Leo Schifrin y G-Garnett, que tiempo después de ser interpretada por West Montgomery, Grant Green nos muestra su genial versión, pero en directo y fuera de los estudios. Las tres últimas canciones son incluidas como bonus track y son temas del repertorio de Grant Green por aquellos días: “Hey Western Union Man”, versión con un inconfundible trabajo a la guitarra del tema soul de Jerry Butler. Llega “It´s Your Thing”, otra antológica versión de los Isley Brothers y finaliza con la extensa “Maiden Voyage” propiedad de Herbie Hancock.

Aunque se puede encuadrar este álbum dentro del jazz, artistas como Grant Green nos dejaron obras fundamentales que también están presentes en nuestra discografía particular de rock and roll. Se codeó con éste género, convirtiéndose en un guitarrista de culto a finales de los 60 y principios de los 70. Influenció a un buen número de mitos como el tejano Stevie Ray Vaughan, su fiel admirador.

El infortunio cayó sobre la figura de Grant Green. El 31 de enero de 1979 fallece prematuramente en el interior de su vehículo víctima de un infarto a los 44 años. Quizás, debido a sus excesos con la heroína. Pero no se fue sin antes regalarnos una fructífera obra. Grant siempre será recordado como uno de los guitarras esenciales del siglo XX.

Leslie West – Mountain

El  debut en solitario del guitarrista neoyorquino Leslie West, le sirve para consagrarse como uno de personajes más carismáticos de la escena musical de finales de los 60 y 70. Poco tiempo después, el gran Leslie funda “Mountain” una los grupos más representativos del rock . Curiosamente, bautizó a su banda con el mismo nombre que da título a este primer álbum.

En 1969, Leslie West se asocia con Félix Pappalardi para crear “Mountain”, tomando como base de su música estilos como blues rock o el hard rock, muy influenciados por mitos como Jimi Hendrix o Eric Clapton. El resultado de esta unión fue soberbio . Viven del directo, su hábitat natural,  y dejan una profunda huella en el festival de Woodstock 69 realizando una espectacular actuación.

Centrándonos en el disco, haremos mención a los músicos que participaron en este trabajo: Leslie West (guitarra y voz), Felix Pappalardi (bajo y teclados) Norman D. Smart II (batería) y Norman Landsberg (órgano). En su edición original se publicó en julio de 1969 por el sello Windfall Records y consta de once pistas. En 1996, sale a la luz una nueva redición por Columbia Records. Fue producido por Felix Pappalardi, un genial músico procedente del Bronx (Nueva York) que tuvo un papel fundamental en el desarrollo de bandas históricas como Cream.

Abre el álbum con  “Blood Of The Sun”, todo un clásico que va directo al corazón y en dónde sentimos la potente voz de Leslie. Continúan con los suaves ritmos de “Long Red”, en dónde los teclados de Pappalardi cobran un protagonismo mayúsculo. Siguen con el aire hard rock que cubre a “Better Watch Out”, para llegar a nuestro querido blues rock a cargo de “Blind Man” con el que  nos van preparando para el resto del LP.

Uno de los momentos culminantes tiene lugar con “Baby, I’m Down”, envuelto por espléndidos rifss y marcado por la desgarradora voz de Leslie. Con “Dreams of Milk and Honey”, West nos demuestra su fantástica técnica a las seis cuerdas. Rodeada de cierta calma, se presenta “Storyteller Man”, con la que nos relajaremos un poco… hasta que suenan los primeros acordes de esa antológica pieza llamada “This Wheel’s on Fire”, propiedad de Dylan y del bajista de The Band, Rick Danko.

Se aproximan a la psicodelia con “Look To The Wind” y Southbound Train, esta última una auténtica joya, de las mejores canciones que nos encontraremos en el álbum. También hay espacio para la sensibilidad, reflejada en “Because You Are My Friend”, con el que ponen punto y final a esta obra. El infortunio, se cebó con los integrantes de Mountain: en 1983, Felix Pappalardi es asesinado por su esposa Gail Collins, coautora de varios de los temas de esta agrupación.

Así concluye este álbum y comienza la leyenda del virtuoso Leslie West, aquel que en su día no obtuvo el reconocimiento que  merecía por parte de los analistas. Apodado «The King of Tone», en 2011 se le amputa una pierna por problemas causados por la diabetes y su excesivo peso. En la actualidad, Leslie corona la cima del rock salvando toda clase de obstáculos. Ofrece conciertos desde una silla, deleitando al público con su extraordinaria forma de tocar la guitarra. A su carácter innovador lo arropa una creatividad que no entiende de límites, situándose como uno de los músicos más importantes que ha dado el rock.

Super Black Blues – T-Bone Walker – Joe Turner – Otis Spann (Bluestime 1969)

El 17 de Octubre de 1969, tres de las principales figuras que ha dado el blues se reúnen para grabar una sesión con carácter informal. Curiosamente, coincide en el tiempo con algunas de las mejores publicaciones de la historia del rock and roll. El resultado que obtuvieron, fue una obra de una altura sin precedentes dentro de este género.

T-Bone Walker, Joe Turner y Otis Spann, son mitos de la música negra  y del blues. Su música, inalterable al paso de los años, posee un gran nivel y resulta crucial para una buena parte de grupos emergentes del blues rock británico, proporcionándoles una base musical sólida y muy importante durante los años 60.

Este magnífico trío de ases, nacidos en los albores del siglo XX, son protagonistas de la modernización del blues tal y como lo conocemos hoy en día. Marcaron el camino, dieron pasos esenciales y novedosos, como por ejemplo  T-Bone Walker, que se convirtió en los años 40 en uno de los pioneros en electrificar la guitarra.

Originario de Kansas, Joe Turner también apodado “Big Joe Turner”, fue uno de los más sobresalientes vocalistas de blues. Inicia su carrera allá por los años 20 del siglo pasado, cuando todavía el jazz y el blues iban de la mano,  teniendo un papel transcendental en el nacimiento del rock and roll en los años 50. Para el recuerdo colectivo, queda su genial compañera de ruta, la vocalista femenina Bessie Smith, una de las voces más destacadas de esa época.

Y poniendo fin a esta apoteósica asociación, el legendario pianista del Mississippi, Otis Spann. Siendo el más joven, era un integrante habitual de la banda de Muddy Waters. Y también célebre, por tocar al lado de virtuosos guitarristas y por dar continuidad a otros músicos fundamentales del blues como Memphis Slim, Eddie Boyd o Roosevelt Sykes.

El disco cuenta con la producción de Bob Thiele, recordado por trabajar con John Coltrane y otros artistas del jazz en el sello Impulse. Destacar que Bob Thiele  ya había colaborado con algunos miembros de esta banda en solitario y que decidió invitar a otras estrellas para la realización de este elepé: George “Harmónica” Smith, uno de los grandes armonistas de blues y componente de la banda de Muddy WatersAmpliaron esta selección con la incorporación de Ron Brown (bajo), Arthur Wright (guitarra), Ernie Watts (saxo tenor) y Paul Humphrey (batería). Estos dos últimos, excelentes músicos de sesión afincados en California, que crean una espectacular base rítmica e impregnan al disco de una atmosfera increíble.

El álbum cuenta con escasos cuarenta minutos de duración y contiene solo cuatro pistas, que fueron grabadas de una sola vez. Comienzan con una extensa “Paris Blues”: catorce minutos en dónde se aprecia el sabor del auténtico blues y de como debe ser ejecutado. Tres de los cuatro temas, son compuestos por T-Bone, exceptuando el segundo llamado “Here Am I Broken Hearted”, más corto pero igual de espléndido y que da paso a un extraordinario “Jot´s blues”, intercalándose las voces y ejecutando un blues  magistral. Para terminar Blues Jam”, al más puro estilo Chicago y con unos músicos en estado de gracia.

Grabado originalmente en Nueva York por el sello Flying Dutchman Blues Time y publicado en 1970, no sería reditado en formato CD hasta 2001, cuando la casa discográfica RCA Victor rescata una nueva edición. Lo dotan de un sonido de absoluta gloria, elevándolo hacia los altares del blues.

Poco después de salir a la luz pública este LP, el blues llora a Otis Spann, que nos dejó el  24 de Abril de 1970 víctima de un cáncer, a los 40 años de edad. Otis, antes de comenzar la grabación declaró: Amigos, vamos a tocar blues”….

George Harrison – All Things Must Pass

Durante su etapa como miembro de los Beatles, George Harrison fue eclipsado por las figuras mediáticas de Lennon / McCartney. De alguna manera, le condenan a permanecer oculto en la sombra. En ocasiones sus aportes son considerados superficiales, por no decir ignorados. Tras la ruptura de los Beatles, Harrison decide recopilar su propio material y acompañado de su innegable talento compositivo, nos obsequia con esta referencia inexcusable de los 70: All Things Must Pass”.

Una conmovedora obra. Un vendaval musical de una altura sin precedentes. Auténtico disco de culto y de gran profundidad lírica,  sus letras están impregnadas de una temática relacionada  a la religión, el amor o la fe.

Grabado en los Abbey Road Studios de Londres, “All Things Must Pass” se publica en noviembre de 1970 por  el sello Apple/EMI, en formato triple y es producido por el gran Phil Spector. Originalmente, constaba de 23 temas, dividiéndose en dos vinilos con canciones y un tercero titulado “Apple Jam”, que incluye pistas e improvisaciones realizadas en el estudio de grabación, cooperando con otras estrellas del rock. En sucesivas rediciones como la de 2001, supervisada por Harrison y editada por EMI, los tres vinilos se reducen a doble CD, añadiendo temas extra y dotando de color a la portada.

Destacar la amplia selección de leyendas que colaboraron en este álbum, muchos de ellos, amigos personales de George Harrison: Badfinger, Dave Mason, Peter Frampton y Eric Clapton (guitarras), Klaus Voormann y Carl Radle (bajo), Gary Wright, Bobby Whitlock, Billy Preston y Gary Brooker (teclados), Jim Gordon, Ringo Starr, Alan White, Phil Collins, Ginger Baker y Pete Drake (batería y percusión), Bobby Keys (saxofón), Ray Cooper (pandereta),Jim Price (trompeta), Dhani Harrison,  Sam Brown(coros) y John Barham(arreglos orquestales). Todo un  elenco de mitos procedentes de bandas fundamentales del rock como Cream, Traffic o los Derek and the Dominos entre otros.

Abre el álbum con  «I’d Have You Anytime» , coescrita por George Harrison y Bob Dylan. Seguidamente, uno de los puntos culminantes llega a cargo del glorioso hit  y tema central “My Sweet Lord”, que con unos bellos coros acapara todas las miradas y se sitúa como el mayor éxito de la carrera de George Harrison como solista, alcanzando el Nº 1 en las listas musicales del momento.

La canción “My Sweet Lord”, genera cierta polémica y se ve inmersa en un proceso judicial, debido a que Bright Tunes Music, una empresa de Nueva York, denuncia a George Harrison por un supuesto plagio, alegando la similitud de la melodía de “My Sweet Lord” con el tema He’s So Fine» de 1963, perteneciente a la  formación “The Chiffons”.

Continúa con Wah, Wah, en el que hace alusión a los problemas que tuvo con Paul McCartney y John Lennon en su época Beatle. Sencillamente genial es esa gema denominada “»Isn’t It a Pity», para seguir con «What Is Life», imperecedero su riff de guitarra y single que popularizó Olivia Newton John años más tarde, obteniendo gran fama.

 A todo el álbum lo envuelve una exquisitez extrema, reflejada en cortes como “It Not For You”, propiedad de Bob Dylan, para seguir con «Behind That Locked Door», el pegadizo estribillo de “Awaiting on You All”, «Let It Down», la bella balada «Run of the Mill«, o la marca inconfundible que deja Mr. Eric Clapton en «Plug Me In», «I Remember Jeep» y «Thanks for the Pepperoni». El fantástico “Beware of Darkness”, tiene su lugar privilegiado en el olimpo gracias a su excelente solo de guitarra. Para uso y disfrute de la comunidad rock es el tema «All Things Must Pass», que da nombre al álbum. Con un espléndido riff nos deleita en «I Dig Love»,  el rock se palpa en «Art of Dying», o el magnífico «Hear Me Lord», son de las mejores canciones del disco.

Destacar la característica portada, en la que observamos a George  junto a unos gnomos y sentado en su casa de Friar Park, en Henley On Thames, fue obra de Barry Feinstein, un fotógrafo que ya había trabajado con artistas de la talla de Miles Davis, Bob Dylan o Janis Joplin.

Y así concluye“All Things Must Pass”, cortesía de George Harrison, aquel que juzgaron erróneamente como el  “tercer beatle”. Siento una especial admiración por las trayectorias individuales de Harrison y Lennon, e incluso por ese buen baterista que es Ringo Starr.

El disco fue aclamado por la crítica y  resultó ser el más vendido y el primero publicado por un Beatle en solitario. A mi juicio, este álbum fue el ejercicio de liberación que siempre deseó George Harrison después de la separación de los Beatles.

El rock recordará a George Harrison como el creador de esta delicia sonora repleta de espiritualidad. Pero también por sus numerosas contribuciones caritativas, su tremenda calidad musical y por su quizás tímida, pero fuerte personalidad que le hizo luchar contra lo comercial. Cuando los Beatles anunciaron su disolución definitiva, George Harrison hizo lo que anhelaba, rodearse de amigos y de paso, puso el mundo a sus pies con esta obra.

In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, Amén.

John Lennon – Imagine

Un día de alineación planetaria propicia, John Lennon recorre la senda de los sueños. Imagina un mundo mejor, más justo y solidario, sin guerras ni violencia. Un lugar sin fronteras, sin odio y sin rencor. Pero en la realidad, el sueño de John se queda en una mera ilusión.
A Lennon le bastó “Imagine», obra extremadamente preciosista, para concienciar a la humanidad de la necesidad de estos valores tan bellos. Publicada en 1971, contiene “Imagine”, uno de los himnos pacifistas más representativos que jamás se hayan escrito. Clásico entre clásicos, eclipsa al resto de temas que conforman este álbum. Su delicadeza, sensibilidad y elaboradas letras, conquistan el corazón del oyente y es casi imposible no enamorarse de ella al primer contacto. Así mismo, Imagine” es considerado el mayor éxito en la carrera de Lennon como solista.

A mi juicio, escuchar Imagine supone realizar un ejercicio de liberación que ahuyenta todas las miserias que invaden este mundo. Y este disco significó otras muchas cosas, siendo una de las más relevantes las burlas y ataques directos hacia su ex compañero Paul McCartney, debido a las fuertes tensiones y discrepancias que tuvieron en su etapa Beatles. Ya lejos de su figura, Lennon, Ringo Starr y George Harrison, le demostraron nuevas formas de concebir la música. Y sobre todo, que había vida más allá de los Beatles.

Centrándonos en el álbum, vio la luz en 1971 por el sello Apple y consta de 10 pistas. Fue grabado en los Ascot estudios de Tittenhurst Park (Inglaterra), propiedad de Lennon y en los Record Plant de Nueva York. A raíz de este disco, se filma en 1972 el documental «Imagine» por Lennon y Yoko Ono. Destacar que una buena parte de los temas fueron compuestos por John Lennon, un genio cuya creatividad no entiende de límites.

Producido por Phil Spector, Yoko Ono y John Lennon, contó con la colaboración de músicos de la talla de George Harrison, Tom Evans, Rod Linton, Joey Molland y Ted Turner a las guitarras, el alemán Klaus Voorman al bajo, King Curtis al saxofón, Alan White, Jim Gordon, Michael Pinder y Jim Keltner a la batería y percusión, Nicky Hopkins, John Tout y John Barham a los pianos y la sección de coros al J&P Duo Group. Varios de ellos, integrantes de la Plastic Ono Band.

Abre el álbum con ese símbolo que es “Imagine”, y al que me faltan adjetivos para describirlo. Antológico comienzo, en dónde se desata un cúmulo de emociones de tal magnitud que hizo estremecer los cimientos de la comunidad musical. Continúa con los peculiares toques country de “Crippled Inside”, para llegar a otro de los puntos álgidos a cargo de la balada “Jealous Guy” (originalmente denominada«Child of Nature»), glorioso hit y otra de sus grandes canciones.

Un brusco cambio se presenta y lo sentiremos gracias a “It’s So Hard”, I Don’t Wanna Be a Soldier” y “Gimme Some Truth”, en dónde se palpa un excelente blues rock, de cierto sabor callejero. Otro de los momentos importantes es “Oh My Love”, una balada cargada de melancolía y escrita por Lennon y Yoko Ono. Seguidamente, la ironía reflejada en “How Do You Sleep?”, todo un alegato contra Paul McCartney. Concluyen con la sutileza de “How?” y la explosión de alegría plasmada en “Oh Yoko!”

Así se despide esta obra cortesía de John Winston Lennon, uno de los grandes iconos que ha visto nacer el siglo XX. Profeta de la paz, activista político y luchador incansable por los derechos humanos, lideró todo un movimiento antibelicista de protesta contra el Vietnam, dejándonos para la posteridad su famoso “Bed In”. Un acto que le costó la repulsa del gobierno británico y norteamericano, llegando a intentar expulsarle del país durante el mandato del presidente Nixon. El rock es el arte de los rebeldes y de los inconformistas, pero también de los que defienden con firmeza sus ideas. Y Lennon es el mejor ejemplo que podemos compartir hoy aquí con vosotros.

Esta no fue una historia con final feliz. Tal día como hoy, un 9 de Octubre de 2012, John Lennon hubiese celebrado su 72 cumpleaños. Pero un maldito 8 de diciembre de 1980 sucede uno de los episodios más tristes del rock: Un enfermo mental llamado Mark David Chapman asesina a John Lennon disparándole cinco tiros por la espalda. Acaba con su vida a la entrada del Edificio Dakota, en Nueva York. En ese preciso instante, el rock también muere con él. Y ya no quiero seguir escribiendo nada más, me duele demasiado.

Doris Troy – Doris Troy (Apple 1969)

Hija de un predicador baptista, Doris Troy nace en Nueva York en 1937. Desde muy joven estuvo vinculada al mundo de la música, destacando rápidamente por su extraordinaria voz, sus excelentes dotes interpretativas y por una peculiar manera de tocar el piano en estilos como el góspel, soul o el blues.

En 1963, ficha por el prestigioso sello Atlantic Records, especializado por aquellas fechas en la música soul. Grabó un single llamado “Just One Look”, con el que logra una gran popularidad. Un año más tarde, el grupo británico “The Hollies” (en el que militaba Graham Nash), realiza una espléndida versión de este éxito, proporcionándoles un nada despreciable Nº 2 en las listas musicales de Inglaterra.

Desde 1965 hasta 1970, Doris Troy forma parte de “The Sweet Inspirations”, uno de los mejores conjuntos femeninos de soul de la década de los 60, por el que pasaron vocalistas de la talla  de Dionne Warwick, Dee Dee Warwick, Estelle Brown, Myrna Smith, o Cissy Houston, esta última madre de la recientemente fallecida Whitney Houston. Las Sweet Inspirations se especializan en hacer los coros a estrellas como Aretha Franklin, Van Morrison, Wilson Pickett, los Bee Gees o a Elvis Presley.

Doris decide vivir en Londres, porque siente pasión por Inglaterra, al igual que Inglaterra admira su figura. En 1970 le llega su gran oportunidad por mediación de Billy Preston (que venía de cooperar en el último LP de los Beatles), y le presenta a George Harrison.

Cuando se conocen personalmente, Harrison presencia una actuación de Doris en “That´s The Way Planned It”. Muy impactado por la interpretación, surge el flechazo musical y la oferta por parte del beatle: “¿ Quieres cantar para Apple?”… a lo que contestó: “Si! ¿Es en serio?”, a lo que George replicó “Bueno, quiero escribir canciones, producir y tocar, Ok”, a lo que Doris contestó con un simple “OK”. Estos comentarios se producen durante la sesiones de grabación de Billy Preston en su disco That´s The Way Planned It.

Y así Doris Troy se unió a la casa discográfica de reciente creación Apple Records, constituida para los últimos discos de los Beatles, bajo la EMI y Capitol. Arroparon a un nutrido número de artistas bajo su famoso distintivo, una manzana Granny Smith.

El álbum, con un sonido de absoluta gloria, se graba en los Trident Studios en el barrio Soho de Londres y en los Olimpyc Studios, a finales de 1969 y principios de 1970. Gracias a la influencia de George Harrison, Doris Troy contó con la ayuda de músicos de renombre, amigos del ex-beatle como Billy Preston (que sería uno de los productores), Eric Clapton, Ringo Starr, Klaus Voorman, Stephen Stills, Delanney And Bonnie o Peter Frampton entre otros.

En su edición original, contiene trece temas y seis bonus track. En la edición de 2010, se le suma uno nuevo y otras versiones espectaculares, como el “Get Back” de los Beatles, el psicodélico de Buffalo Springfield “Special Care”, esta vez con un sonido más rythm & blues y dinámico. También hay una grata sorpresa de auténtico blues, cortesía del tándem George – Doris“Give Me Back My Dynamite”. Esta canción refleja la fuerza en el tarareo de Doris, junto a esa llama celestial que es “What You Will Blues”.

Abren el disco con “Ain´t That Cute”, un tema escogido que sirve para lanzar el primer single del álbum, en dónde se aprecia el virtuosismo de la banda y su personalísima voz. El segundo single es el tradicional “Jacob´s Ladder”, un admirable  góspel inspirado en la biblia.

Plagado de temas incomparables, destacar el contundente “You Give Me Joy Joy”, “Don´t Call Me No more”, la versión de Joe South “Games People Play”, la bellísima “Vaya Con Dios” o la composición de Jackie Lomax “I´Ve Got To Be Strong”, con sección de vientos incluida. Tras esta colaboración con George Harrison y con varios genios de la música, Doris continuó trabajando hasta que nos dejó para siempre en 2004, víctima de una enfermedad pulmonar.

Para la memoria colectiva, Doris Troy quedará como una gran dama de la canción que prestó su genuina voz en algunos de los temas más emblemáticos de la historia del rock, como “You Can´t Always Get What You Want” de los Rolling Stones, el “You´re So Vain” de Carly Simon o el legendario Dark side Of The Moon de Pink Floyd .

Infinitas gracias, Doris.

<< Este artículo se lo dedico a ese amor de mi vida que es mi hija Emma, el día de su tercer aniversario. Felicidades Emma, papá te quiere muchísimo>>

Keef Hartley Band – Halfbreed (Deram 1969)

“La Keef Hartley Band que más fama alcanzaría fue la que grabó el LP “Halfbreed”, un álbum que ponía de manifiesto la gran calidad y personalidad de Hartley dentro de un blues sugestivo y brillante”.

Jordi Sierra i Fabra, uno de los mayores estudiosos y conocedores de la historia del rock en España, describe con esta frase a la “Keef Hartley Band”  en su publicación “Historia de la Música Pop (1962-72)”, mencionando así el debut de Keef en solitario.

Keith Hartley, nace en Preston, la ciudad más grande del condado de Lancashire, en la Inglaterra de 1944 y pronto comienza a despuntar tocando la batería. Le llega su  oportunidad sustituyendo a Ringo Starr en el grupo “Rory Storm And The Hurricanes”, con base en Liverpool. Poco después, tras su paso por los Artwoods, Keef recala en los legendarios Bluesbreakers de John Mayall, dónde graba algunos de los discos fundamentales de los 70, acompañado por el padrino del blues blanco”.

En 1969,  John Mayall prescinde de los servicios de Keef y este decide formar su propia banda. Aportando unas ideas innovadoras, con libertad total de movimientos y una particular visión musical,  la Keef Hartley Band graba su primer álbum “Halfbreed” en tan solo tres días, apoyado por un sensacional elenco de músicos y ayudado por su amigo Neil Slaven, productor de la mayoría de sus composiciones.

La banda está liderada por Keef a la batería, el guitarrista Miller Anderson, Peter Dines al órgano y clavecín, Spit James a la guitarra y Gary Thain al bajo. Al margen de esto, cuentan con una versátil sección de vientos compuesta por el ex Bluesbreaker Henry Lowther (trompeta y violín), Harry Becket (trompeta), Lynn Dobson (saxo tenor y flauta) y Chris Mercer al saxo.

Grabado para el sello discográfico Deram, el álbum les sirve como plataforma para aventurarse en el festival de Woodstock’69, causando un tremendo impacto, sobre todo por la característica personalidad de Hartley, que adoptó la cultura y temática “Red Big Indian”. A menudo se disfrazaba, vestido con ropas y enseres de auténtico indio Cherokee en muchos de sus conciertos.

Curiosamente, abre en su cara A con una llamada telefónica de John Mayall diciéndole a Keef que ya no forma parte de su grupo. Este tema, denominado “Sacked”, se une a “Confusion Theme”, que sumado a “Halfbreed” conforman el primer corte del disco. Un fantástico instrumental, que viene seguido de “Born To Die”, un blues de extraordinaria factura, en dónde se aprecia el espléndido trabajo del grupo y la  guitarra de Miller Anderson.

A continuación llega “Sinnin´ For You” uno de los temas centrales y más populares, haciendo gala de un estilo blues-progresivo, con improvisaciones y jams magistrales.

La cara B inicia con el apoteósico “Leavin´Truck” de Sleepy John Estes, en dónde realizan  un sólido y pesado blues, para pasar a la enigmática y suave “Just To Cry”.  En “Too Much Thinking”, es una canción mágica, con una sensibilidad inaudita y un memorable solo de violín. Y para finalizar, el  semi-acústico “Think It Over”.

Para el recuerdo colectivo, la Keef Hartley Band quedará como una sobresaliente banda que nos obsequió con una obra inolvidable a finales de los 70. Reflejaron como nadie supo hacerlo, el fiel sentimiento del rhytm and blues verdadero, quizás  con un batería discreto, pero poseedor de una fe ciega en su manera de interpretar la música. Y logró excelentes álbumes, aunque sin demasiada repercusión ni un excesivo protagonismo.

Keef falleció en 2006 a los 67 años de edad, pero su carisma y peculiar carácter le sirvieron para ser considerado como un gran y querido músico, encontrándose entre sus mejores amigos leyendas de la talla de John Mayall o Eric Clapton.