Alan Haynes – Wishing Well

Dentro del complejo universo musical podemos distinguir entre dos grandes circuitos: el comercial y el alternativo. El comercial es aquel que todo el mundo conoce y en el que un músico vende sus álbumes a una casa discográfica, para que los distribuyan, los promocionen y lleguen en condiciones óptimas a un determinado público para que los pueda comprar.

En un elevado porcentaje de casos, el sendero comercial descuida factores esenciales como la calidad de los discos o el estado anímico del artista. Salvando contadas excepciones, las multinacionales someten a una presión extrema al músico, exigiéndole constantemente que publique un disco o realice una gira en una fecha concreta. Lo único que importa es que el álbum venda, da igual como suene, quien toque o el tiempo que lleve su producción. Que venda y punto.

Al otro lado del inmenso cosmos sónico, nos encontraremos con el atractivo circuito alternativo, que ha sido creado por aquellos músicos que no quieren ser  títeres en manos de poderosos ejecutivos trajeados y a los que tanto les da vender discos que sujetadores. En la gran mayoría de ocasiones, estos geniales artistas son mucho mejores que los que fluyen habitualmente por el panorama comercial.

Y así es el extraordinario guitarrista tejano Alan Haynes, un semidesconocido rey de las seis cuerdas y uno de los máximos exponentes de lo alternativo, por el que sentimos especial admiración. Nacido en 1956 en Houston (Texas), desde su infancia comienza a interesarse por el blues, influenciado por mitos como B.B. King, Albert Collins, Albert King o Freddie King.  

Posteriormente, se une a la “Texas Boogie Band”, como guitarrista principal de la banda, al lado del bajista Tommy Shannon, que ya había tocado con Johnny Winter y que años más tarde se uniría a los Double Trouble de Stevie Ray Vaughan. Liderando la “Texas Boogie Band”, esta formación rápidamente se hace muy popular a nivel local y le permite abarcar un sector de público más amplio. Y Alan Haynes ya es considerado uno de los más espectaculares guitarristas del “Texas blues”…

Su carrera profesional se inicia en 1970, trabajando con leyendas del blues como Johnny Winter, John Lee Hooker, The Fabulous Thunderbirds, Albert King, Robert Cray, Bonnie Raitt, Otis Rush o Stevie Ray Vaughan.  Posteriormente, decide formar su propio grupo, “Alan Haynes And the Stepchildren”, con el que graban su primer EP llamado “Seventh Son” y acompañado por el virtuoso batería “Uncle” John Turner, que ya había colaborado con el legendario bluesman Johnny Winter.

Centrándonos en el álbum, segundo en su discografía y al que bautizaron como “Wishing Well”, fue publicado en 1994 por el sello Focus Records y consta de once pistas. Impregnado de un exquisito sabor a Texas Blues, nos encontraremos con magníficos cortes como la bella balada “Everynight and Everyday”, “Here in the Dark”, “Knocking at your door”, “Mean Old World” o el “Wishing Well”, un espléndido blues, que hace los honores a este género al que llaman “la música del alma” y que también da nombre al disco.

Como ya es costumbre, haremos una mención sobre el personal que hizo posible este disco: Alan Haynes (guitarra y voz), Reese Wynans (teclados), los ex Double Trouble Tommy Shannon (bajo) y Chris Layton (batería), el ex componente de “The Fabulous Thunderbirds” Preston Hubbard (bajo) y George Rains (baterías).

Concluye esta obra, pero Alan Haynes sigue ofreciendo conciertos asiduamente en el Joe’s Generic Bar de Austin (Texas), deleitando al público con su particular visión musical y su maestría a la guitarra. No con mucha frecuencia, suele realizar alguna que otra gira por Europa, sobre todo en Alemania y Dinamarca, países en dónde tiene una gran cantidad de fans.

Quizás el único hándicap de Haynes, sea conseguir sus discos, ya que para ello, es mucho más fácil dar un paseo cualquier noche por el Joe’s Generic Bar, ver sus actuaciones y con un poco de suerte, nos lo regalará.

Fiel a sus ideas y poseedor de un espíritu rebelde que le hace luchar contra la comercialidad, Alan Haynes es un músico auténtico que no necesita mansiones de lujo, ni vehículos caros, ni tan siquiera hospedarse en hoteles de cinco estrellas. Lo único que precisa es su guitarra, un par de amigos y un lugar acogedor dónde tocar blues, cuando quiera y con quién le apetezca.

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Chicken Shack – 100 Ton Chicken (Blue Horizon 1969)

En la segunda mitad de la década de los sesenta, surgen en Inglaterra un gran número de bandas, en la mayoría de los casos poseedoras de una calidad extraordinaria, que dieron origen de manera instantánea,  a una corriente musical que se bautizaba con el nombre de” british-blues”, o “british-rock-explosion”.

Una buena parte de estas formaciones tuvieron una gran reputación,  pero inexplicablemente pasaron a un segundo plano, siendo eclipsadas por grupos más conocidos y de renombre,  o simplemente porque fueron desplazadas por música con una orientación mucho más comercial, que sonaba en aquellos años.

Una de estas históricas agrupaciones fue “Chicken Shack”, capitaneada por el virtuoso guitarrista y compositor Stan Webb, que acompañado por Andy Silvester al bajo, Alan Morley  a la batería y Christine Perfect  a la voz y teclados, fundaban una de las bandas más sólidas del panorama musical de los finales de los sesenta y principios de los setenta.

Con el curioso título “100 Ton Chicken”, presentaban su tercer  álbum bajo el emblemático sello discográfico “Blue Horizon” en la primavera de 1969, tras la marcha Christine Perfect  para casarse con el legendario bajista de los Fleetwood Mac,  John McVie.

Christine Perfect se consagra como una de las vocalistas más destacadas de la época, según  la popular revista musical Melody Maker, que aparte de cantar, componer y llevar los coros, tocaba el teclado. Se situó como un pilar fundamental de los Chicken Shack en sus dos primeros álbumes, mostrándonos su innegable calidad en temas como la  magnífica versión de Etta James: “I´d Rather Go Blind”.

Inmediatamente después de que Christine abandonara Chicken Shack, fue sustituida por Paul Raymond, quedando conformado el grupo con Stan Webb (voz y guitarra), Andy Silvester (bajo), Dave Bidwell (batería, congas) y el antes mencionado Paul Raymond (órgano y piano).

El álbum fue grabado en los Barry Morgan´s Studios ubicados al norte de Londres. Cambiaron el lugar de grabación por primera vez desde sus trabajos anteriores, sin duda una decisión rápida, pero meditada por Stan Webb. Una gran idea,  quizás un cambio brusco, pero con el que Chicken Shack daba un giro totalmente inesperado, que les proporcionó un sonido más duro, distinto y contundente.

Bajo la producción del ilustre Mike Vernon, el disco original incluye once temas. En 2012, sale a la luz una nueva redición por el sello  Talking Elephant Records y se le añaden dos pistas más: “The Things You Put Me Through” y el eterno “Night Life”,  co-propiedad de Willie Nelson.

 Y entre composiciones propias, en esta obra nos  encontraremos con excelentes versiones en la línea blues de  Freddie King como “Look Ma, I´m Crying”, Clarence Carter con “Weekeng Love”, el clásico de Lowell Fulson “Reconsider Baby” o “Midnight Hour” de Clarence “Gatemouth” Brown.

En temas de auténtico blues, como “The Way It Is” o “Horse And Cat”, Stan Webb realiza un trabajo realmente soberbio a la guitarra y a la voz.  Arropado por una más que aceptable sección rítmica, el disco contiene joyas como la semi-jam “Evelyn”, la maravillosa balada “Tears In The Wind” o la acústica “Anji” entre otras.

Chicken Shack tiene una  discografía espléndida, repleta de álbumes mágicos, aunque menos conocida por el gran público, posiblemente fue una de las bandas con menos reconocimiento por parte de los analistas, pero de las más estables y enérgicas.

Y el artífice de todo esto, fue un trabajador incansable que responde al nombre de Stan Webb, convirtiéndose por méritos propios en uno de los mejores guitarristas de la escuela británica, dejándonos momentos sublimes en la historia del blues rock.

Jesse “Ed” Davis – ¡Jesse Davis!

Descendiente directo de las tribus Kiowa y “Muscogee Creek”, el guitarrista indio Jesse “Ed” Davis” es considerado un héroe por la gran mayoría de los jóvenes nativos americanos.

Nacido en 1944 en la ciudad de Norman (Oklahoma) y criado en una reserva india, desde su infancia comienza a sentir verdadera pasión por mitos del rock como Chuck Berry o Elvis Presley. Con el paso del tiempo y gracias su fantástica técnica a las seis cuerdas, Davis se consolida como un extraordinario guitarrista de sesión, haciéndose con un lugar importante dentro de la escena musical de la década de los sesenta y primeros setenta.

De memorables, se pueden calificar sus estelares colaboraciones con varias de las estrellas más transcendentales de la historia del rock, siendo muy recordado por formar parte de la banda del bluesman Taj Mahal y por sus espectaculares apariciones en eventos como el “Rock And Roll Circus” de los Rolling Stones en 1968, o el festival benéfico de 1971 “The Concert For Bangladesh” organizado por George Harrison.

En 1971, Jesse Davis decide emprender su carrera en solitario, obsequiando a la comunidad musical con este álbum de debut homónimo, con un exquisito sabor a blues rock. Al margen de esto, también es un disco altamente codiciado por los coleccionistas de rock. Alquilando el estudio de grabación para un fin de semana, las sesiones se vieron inmersas en un ambiente extremadamente turbulento, fluyendo de manera habitual sustancias no permitidas…

Centrándonos en el álbum, que contiene ocho pistas, se grabó en los “Olympic Sound Studios” de Londres en 1970 y fue publicado por el sello Atco en 1971. Destacar que una buena parte de los temas que se incluyen en esta obra, fueron compuestos por Jesse Davis.

Una mención especial merece el legendario personal que participó en este álbum: Eric Clapton y Joel Scott Hill (guitarras), Billy Rich y Steve Thompson (bajo), Leon Russell, John Simon, Larry Knechtel, Ben Sidran y Larry Pierce (teclados y piano), Gram Parsons (ex Byrds y The Flying Burrito Brothers), Clydie King, Bobby Lee Jones, Gloria Jones, Venetta Fields, Nickey Barclay, Maxine Willard Waters, Merry Clayton  (voces), Patt Daley, Jackie Lomax, Pete “Big Boy” Waddington, Alan Yoshida,  Sanford Konikoff y John Ware (percusión), Steve Mitchell, Bruce Rowland, Alan White, Chuck Blackwell (baterías), Delaney Bramlett, Tommy Oliver,  Frank Mayes, Jerry Jumonville (saxofón) Jim Gordon (saxo, clarinete) y Darrel Leonard (trompeta).

Algunos de ellos, como el pianista de jazz Ben Sidran, produjeron posteriormente a talentos musicales como Paul Pena.

Abriendo el disco, nos encontraremos con “Reno Street Incident”, excelente tema marcado por un ritmo de guitarra incesante. Otras pistas como “Tulsa County”, el frenético “Every night is saturday night”, “You belladona you”, o “Golden Sun Godness”, llevan el sello inconfundible de Mr. Eric Clapton.

Llegará el momento álgido, con el magnífico “Washita Love Child”, que sin dudarlo ni un instante, es el mejor tema del LP. Nuevamente, Eric Clapton sensacional a la guitarra. Reseñaremos el corte “Crazy Love”, una espléndida versión perteneciente al irlandés Van Morrison, que cierra el disco.

Y así concluye la primera aventura musical del semidesconocido Jesse Edwin Davis III, un virtuoso de la guitarra slide, que según cuentan, fue una las fuentes de inspiración para el mismísimo Duane Allman.

Desafortunadamente,  las campanas de muerte resonaron una vez más en el universo del rock and roll. Un maldito 22 de Junio de 1988, el cuerpo sin vida de Jesse Davis es encontrado en un lavadero de Venice (California), debido a una sobredosis de heroína. Tenía 43 años. Quiero creer en las remotas tradiciones ancestrales indias y que su espíritu se mantendrá eterno, situándose como un acompañante de lujo, al lado de los genios más grandes que ha dado el rock.

Fenton Robinson- Somebody Loan A Dime (Alligator 1974)

En 1971, Bruce Iglauer funda en Chicago el sello independiente de blues “Alligator Records”, debido a la negativa de Bob Koester, el dueño de la “Delmark Records”, a grabar un álbum para el legendario “Hound Dog Taylor & The Houserockers”, siendo este disco el primero grabado  en Alligator Records.

Nadie se imaginaba la transcendencia que esta casa discográfica llegaría a adquirir con el paso del tiempo, teniendo un papel muy importante en la historia del blues eléctrico de Chicago y del blues en general. Y así se forjaba la leyenda del inigualable sello del caimán, aquel que albergó bajo sus voraces fauces a varios mitos del blues, rescatando a viejos bluesman del olvido y dando a conocer futuras estrellas emergentes, poniendo de manifiesto la modernización de este arte y especializándose en blues contemporáneo.

Uno de estos músicos fue el guitarrista y cantante Fenton Robinson, uno de los bluesman más finos y creativos del blues moderno de Chicago, autor en 1967 del célebre estándar “Somebody Loan A Dime”. Este tema fue popularizado por Boz Scaggs en 1969,  en compañía del genial guitarrista Duane Allman. Nos dejaron una versión absolutamente magistral, pero se vio inmersa en multitud de problemas legales, ya que se atribuyó a Boz Scaggs por error.

Fenton Robinson como otros muchos músicos de blues, nace en Mississippi en 1935. Después de peregrinar por Memphis, Arkansas, Lousiana o Texas, finalmente recala en Chicago en 1962.

Posteriormente, sale a la luz pública su primer single, “Tennesse Woman” que le proporciona cierta fama. Gran admirador de T-Bone Walker, pronto se hace con un lugar relevante en la escena musical del Chicago de los sesenta, junto a otros ilustres como Sonny Boy, Junior Wells y Otis Rush. Fenton Robinson toca constantemente en los clubs más emblemáticos de Chicago, como el “Pepper´s“, el “Walton´s Corner”, “The Silver Moon” o el “Ma Bea´s” en dónde se convierte en un habitual del blues eléctrico de Chicago.

Pero no sería hasta 1974, cuando firma por el recién creado “Alligator Records” grabando con verdadero éxito el magnífico “Somebody Loan Me A Dime”, todo un clásico del blues y rodeado de músicos veteranos como el guitarrista Mighty Joe Young, el bajista Cornelius Boyson, el baterista Tony Gooden o el tecladista Bill Heid, arropados por una espléndida sección de vientos capitaneada por el saxofonista Dave Baldwin.

Centrándonos en el álbum, fue producido por Fenton Robinson y Bruce Iglauer. Se grabó en los “Sound Studios” de Chicago y contiene once pistas, en su mayoría composiciones propias.

Abre con “Somebody Loan Me A Dime”, que da nombre al disco, y dónde nos muestra un blues modesto, sencillo y sensible que solamente Fenton lograba aplicar a sus composiciones. Continúa con otros clásicos como “The Getaway”, “Going To Chicago” o el espectacular “You Say You´Re Leaving”, respaldado por una fantástica sección de vientos y acercándose al blues-jazz, gracias a su peculiar e inconfundible técnica a la guitarra.

Un extraordinario tema del más puro estilo Chicago y clásico entre clásicos es “You Don´t Know What Love Is” al igual que “Country Girl” con buen acompañamiento al piano. Otros impecables cortes que completan esta obra son “I´ve Changed”, “Gotta Wake Up”  y la excelente versión de “Texas Flood”, que cierra el disco.

 Fenton Robinson alcanzó por méritos propios la categoría de “héroe del blues de Chicago”, poseedor de una voz suave y bella, se consolidó como un maestro a la guitarra de estilo único, que nos dejó álbumes memorables durante la década de los setenta. Entre sus fieles seguidores, se encontraban reputados músicos como los tejanos Johnny Winter o Stevie Ray Vaughan.

Una vez más, el infortunio se cebó sobre la figura de Fenton Robinson. En 1997 fallece víctima de un cáncer y el blues pierde a uno de sus célebres artistas. Pero no se fue sin antes obsequiar con un legado imperecedero a los amantes de este gran género que es el blues.

KGB (MCA 1976)

A mediados de la década de los setenta, algunas de las estrellas más representativas de la historia de la música rock se unen para formar una gran banda denominada “KGB”.

Carol Clerk, una de las primeras mujeres periodistas de la industria del rock, era una amante y fiel defensora de las formaciones musicales pertenecientes a la vieja escuela. Se le recuerda constantemente por sus trabajos en la prestigiosa revista musical “Melody Maker”. En su momento, define con estas palabras al grupo: “KGB era un supergrupo de supergrupos, la crème de la crème, un colectivo de mediados de los setenta con algunos de los músicos más impecables de Inglaterra y de los Estados Unidos”.

KGB estaba constituida por verdaderos talentos musicales,  como Carmine Appice, acreditado como uno de los bateristas pioneros del heavy-rock, que formó parte de grupos legendarios, más bien orientados hacia este estilo como Vanilla Fudge, Cactus o los “Beck, Bogert & Apicce”, una banda creada por el héroe de la guitarra Jeff Beck. Otro pilar esencial fue el bajista Ric Grech (ex Blind Faith, Family, Ginger Baker´s Air Force o Traffic).

Ray Kennedy fue su vocalista, quizás el menos conocido, pero atesoraba un enorme virtuosismo, aportando colorido con su voz y demostrando ser un excelente músico y compositor. Arropados por unos acompañantes de lujo, como Barry Goldberg (teclados) y el genial guitarrista Mike Bloomfield, conformaron este supergrupo en 1976.

Centrándonos en el álbum, fue producido por Jim Price y grabado para la MCA Records en los estudios Village Recorders West. L.A en California. En 2005, sale a la luz pública la redición en CD por el sello Lemon Recordings. Contiene diez temas entre los que podemos encontrar variedad de estilos, sobresaliendo el clásico “Sail On Sailor”, compuesto por el carismático líder de los Beach-Boys, Brian Wilson y Ray Kennedy para el disco “Holland” de 1973. Y “Sail On Sailor“   fue magistralmente versionada por KGB,  con un espléndido trabajo de Mike Bloomfield a la guitarra.

“Let Me Love You” abre el LP, convirtiéndose en uno de los clásicos inmortales junto a “It´s Gonna Be A Hard Night”, en el que imprimen  un impresionante ritmo funky, con unos sensacionales punteos de Bloomfield, unos buenos coros y en cierta medida, siguiendo el estilo musical característico de  mediados de los setenta.

El reggae hace acto de presencia en “Workin´For The Children”, co-escrita por Goldberg y Bloomfield.  Y también habrá espacio para baladas muy bellas como “You´ve Got The Notion”, interpretada con gran acierto e incorporando la Steel Guitar por parte del maestro Mike Bloomfield.  La eterna  “I´ve Got A Feeling” de Lennon-McCartney  es magníficamente versionada gracias a la voz de Ray Kennedy  y al virtuosismo de un  grupo perfectamente engrasado.

El resto de cortes no tienen la brillantez de los anteriores, pero si hay que destacar que musicalmente hablando son extraordinarios y están ejecutados de manera soberbia, como las baladas melancólicas “Midnight Traveler”, “Baby Should I Stay Or Go”, la épica “High Roller” o “Magic In Your Touch”, que cierra el disco

Su curiosa portada, en la que podemos visualizar unos paracaidistas en pleno salto y con el símbolo de un lobo feroz, fue obra del fotógrafo  Jim McCrary y el diseñador Mike Schwarb.

KGB  simplemente fue una reunión de amigos, amantes de la buena música  que por supuesto no tuvo las expectativas deseadas. Posteriormente, tendrían continuidad con un segundo LP llamado “Motion”, pero ya sin el bajista Grech y sin Mike Bloomfield, que abandonaron el grupo nada más acabar la grabación de este primer trabajo. Pero fue suficiente para crear una música solamente a la altura de los más grandes.

En la actualidad KGB se sitúa como una obra de culto, que gana calidad con el paso del tiempo y que permanece como una rareza y codiciada pieza dentro del universo melómano,  siendo un álbum muy buscado entre los  coleccionistas del rock and roll.

Stephen Stills – Manassas

Cuando en 1971, el norteamericano Stephen Stills fundaba “Manassas”, aquella legendaria banda ya estaba destinada a coronar la cima del rock. Muy pocos adjetivos se nos ocurren para calificar este álbum. A nuestro juicio, lo podemos considerar como el fiel reflejo de la auténtica música americana. “Manassas”, es el mejor espejo en que los artistas de ayer y de hoy pueden mirarse.

La intención principal de Stephen Stills tras abandonar Crossby, Stills, Nash & Young, era crear un supergrupo de country rock que se basara en todos y cada uno de los aspectos de la música tradicional americana. En 1971, logró su objetivo y bautizó a la banda como “Manassas”. Exploraron magistralmente un amplio territorio sónico que comprende desde estilos como country, folk, latin jazz o rock, hasta llegar a la exquisitez del blues,  bluegrass o el blues rock.

Y el resultado que obtuvieron fue sencillamente genial, dando lugar a uno de los álbumes dobles más importantes de la década de los setenta y de toda la historia del rock. Desde una humilde opinión, “Manassas”, resulta esencial para comprender la música americana de los 70.

Para la realización de este disco homónimo, Stephen Stills contó con la valiosa colaboración de músicos de la talla de Chris Hillman, un gran compositor, ex integrante de los  Byrds y también miembro fundador de The Flying Burrito Brothers, Al Perkins componente de The Flying Burrito Brothers, a la voz y guitarras, Calvin “Fuzzy” Samuels (bajo), Paul Harris (piano), Joe Lala (percusión y voz) y Dallas Taylor (batería). Una mención especial merece el personal adicional, capitaneado por el Stone Bill Wyman (bajo), Sydney George (armónica), Jerry Aiello (piano, órgano), Roger Bush (bajo acústico) y Byron Berline (violín).

Una inolvidable selección de músicos, entre los que se encontraba el excelente violinista de bluegrass Byron Berline, que grabó con artistas del nivel de Bob Dylan, The Rolling Stones, The Doobie Brothers, The Band o los Byrds.

Centrándonos en el disco, grabado en los “Criteria Sound Studios” de Miami, se publicó en abril de 1972 por el sello Atlantic Records. Fue producido por el propio Stephen Stills, Chris Hillman y Dallas Taylor. En su edición original consta de 21 temas divididos en cuatro partes, que abarcan diferentes géneros como el country, folk, blues o rock, correspondiéndose cada una con las cuatro caras de los vinilos.

La primera parte titulada “The Raven”, es una combinación de rock y sonidos latinos, incluyendo magníficos temas como “Song Of Love”, en dónde las guitarras del dúo Stills / Hillman cobran un protagonismo mayúsculo. El extraordinario meddley “Rock & Roll Crazies /“Cuban Bluegrass”, atrapará al oyente al primer contacto. Otras pistas reseñables son “Anyway” y un glorioso “Both Of Us (Bound To Lose)”, con una jam final realmente soberbia.

Con la segunda parte “The Wilderness”,vnos transportan a un maravilloso viaje al viejo oeste, gracias al country / bluegrass mostrado en “Fallen Eagle” (fantástico y pegadizo su impecable violín) y unas joyas de incalculable valor: “Jesus Gave Love Away For Free”, un genuino country rock “Colorado”y un antológico “So Begins The Task”.

La tercera parte, “Consider”, rodeada en su totalidad de folk y folk rock, destacaremos el memorable hit “It Doesn’t Matter”, Johnny’s Garden, “How Far”, “Move Around”, y “The Love Gangster” (canción en la que toca Bill Wyman, el bajista de los Stones).

 La cuarta parte, denominada “Rock & Roll Is Here To Stay”, está impregnada de un genial blues rock, conteniendo cortes de una gran calidad como “The Treasure”, absolutamente épicos sus ocho minutos de duración, “Right Now”, “What To Do” o el espléndido acústico “Blues Man”, que cierra el álbum y en dónde Stephen Stills nos demuestra el porqué de su grandeza. Este último tema, fue dedicado a la memoria de los tristemente fallecidos guitarristas Jimi Hendrix, Duane Allman y Al Wilson.

Su curiosa fotografía de portada, en la que podemos visualizar a la banda de pie, bajo el cartel de una estación de ferrocarril, fue tomada en la localidad estadounidense de Manassas (Virginia). Y así finalizaba el recorrido de Manassas por la música y cultura popular americana, obsequiándonos con una obra perfecta de principio a fin, situándose como una referencia inexcusable de la época dorada del rock.

Posteriormente, esta formación estadounidense anunciaba su disolución definitiva en 1973, por diversos problemas relacionados con la publicación de su segundo LP “Down The Road”. Quizás tuvieron una carrera corta, pero lo suficientemente intensa como para dejarnos un álbum que sigue y seguirá, brillando con luz propia en el centro de este universo infinito al que llaman rock and roll.

Rory Gallagher – Rory Gallagher (Chrisalys 1971)

Después de realizar una soberbia actuación en el legendario “Isle Of Wight Rock Festival” de 1970, aquel irlandés de fuego originario de la ciudad de Cork, decide separarse de la banda “Taste”, debido a diversos problemas relacionados con su mánager y por las continuas diferencias musicales existentes dentro de la formación.

Rory Gallagher y su grupo “Taste”, creado en Irlanda del Norte en 1966, obtienen un gran éxito en la escena musical de los años  1966 a 1970. Durante este período, nos dejaron dos álbumes espectaculares y reclutan una importante cantidad de fieles seguidores, entre los que se incluía el beatle John Lennon.

Desde el momento en que Rory Gallagher abandona “Taste”, experimenta una total libertad musical que le hace regresar a los estudios “Advision” de Londres. Acompañado del ingeniero Eddy Offord (que ya había trabajado con Rory en el segundo y último disco de Taste, llamado “On The Boards”) y después de unas cuantas sesiones de grabación, comienza a forjarse la historia de su primer álbum en solitario, incorporando simplemente  su nombre completo en la portada.

Considerado como uno de los mejores y más finos guitarristas ya a finales de los sesenta, Gallagher se presenta como un extraordinario músico y compositor, tocando en este LP diversos instrumentos como el saxo alto, mandolina o la armónica. Una mención especial, merece su inolvidable compañía, formada por su amigo incondicional e inseparable bajista Gerry McAvoy, el baterista Wilgar Campbell y Vincent Crane al piano, los dos naturales de Belfast.

Centrándonos en el disco, fue producido por el propio Rory bajo el sello Chrysalis. Originalmente se publicó en 1971 y consta de diez pistas. En la edición remasterizada de 1999 por RCA, se añaden dos más.

Abre el disco con “Laundromat”, un incendiario blues-rock que nos dejará estupefactos, gracias a su   ritmo endiablado y poseedor de uno de los riffs más recordados de los primeros setenta, marca de la casa. La maestría de Rory con su vieja guitarra Fender Stratocaster del 61, se hace evidente en “Hands Up” o la balada “For The Last Time”,  con un sonido impecable. Realmente magnífico a la slide, el tema “Sinner Boy”, procedente de su anterior etapa con Taste.

Este debut de Rory Gallagher contiene cortes de distintos estilos, en los que habrá espacio para el romanticismo, como un melódico “I Fall Apart”, los acústicos “Just The Smile”, arropado solamente por timbales, el country reflejado en “It´s You”, o el “Wave Myself Goodbye”,  en colaboración con el genial pianista Vincent Grane,  que más adelante tocaría con grupos de la talla de Atomic Rooster o Arthur Brown.

 Sobresalientes, los espléndidos ocho minutos de duración de “Can´t Believe It´s True”,  en dónde Rory experimenta con el jazz tocando el saxo. Gallagher sentía una pasión desmedida por el jazz y era  un acérrimo seguidor de Eric Dolphy y John Coltrane.

Los dos temas extra,  pertenecen a Muddy Waters y Otis Rush,  dos grandes figuras a las que Rory Gallagher admiraba. Las versiones increíbles del “Gypsy Woman”, de Muddy Waters, con el que venía de tocar en el mítico “The London Muddy Waters  Sessions”  y el clásico “It Takes Time” de Otis Rush, empleándose magistralmente con un puro blues de Chicago, quedarán marcadas a fuego en la memoria colectiva del rock.

Así concluye esta obra y el carismático guitarrista Rory Gallagher iniciaba su carrera en solitario. Nos obsequió con un álbum redondo, intimista y muy personal, con el que se comenzó a forjar una de las leyendas más queridas del rock and roll. Destacó por su humildad, por su estilo inconfundible y por sus antológicos shows en vivo llenos de adrenalina, en los que se podía apreciar desde el rock más duro y visceral, hasta las más bellas baladas o el blues más auténtico.