Alan Haynes – Wishing Well

Dentro del universo musical se pueden distinguir dos grandes circuitos: el comercial y el alternativo. El comercial es aquel que todo el mundo conoce y en el que un músico vende sus álbumes a una casa discográfica para que los distribuyan, los promocionen y lleguen en condiciones óptimas a un determinado público para que los pueda comprar.

En un elevado porcentaje de casos, el sendero comercial descuida factores esenciales como la calidad de los discos o el estado anímico del artista. Salvando contadas excepciones, las multinacionales someten a una presión extrema al músico, exigiendo que publique un disco o realice una gira en una fecha concreta. Lo único que importa es que el álbum venda, da igual como suene, quien toque o el tiempo que lleve su producción. Que venda y punto.

Al otro lado del cosmos sónico nos encontramos con el atractivo circuito alternativo, que ha sido creado por aquellos músicos que no quieren ser títeres en manos de poderosos ejecutivos trajeados y a los que tanto les da vender discos que sujetadores. En la gran mayoría de ocasiones, estos geniales artistas son mucho mejores que los que fluyen habitualmente por el panorama comercial.

Y así es el extraordinario guitarrista tejano Alan Haynes, un semidesconocido rey de las seis cuerdas y uno de los máximos exponentes de lo alternativo y por el que sentimos especial admiración. Nacido en 1956 en Houston (Texas), desde su infancia comienza a interesarse por el blues, influenciado por mitos como B.B. King, Albert Collins, Albert King o Freddie King.

Posteriormente se une a la “Texas Boogie Band” como guitarrista principal de la banda, al lado del bajista Tommy Shannon, que ya había tocado con Johnny Winter y que años más tarde se uniría a los Double Trouble de Stevie Ray Vaughan. Liderando la “Texas Boogie Band”, esta formación se hace muy popular a nivel local y le permite abarcar un sector de público más amplio. Y Alan Haynes ya es considerado uno de los más espectaculares guitarristas del Texas blues”

Su carrera profesional se inicia en 1970, trabajando con leyendas del blues como Johnny Winter, John Lee Hooker, The Fabulous Thunderbirds, Albert King, Robert Cray, Bonnie Raitt, Otis Rush o Stevie Ray Vaughan. Tiempo después decide formar su propio grupo, “Alan Haynes And the Stepchildren”, con el que graba su primer EP llamado «Seventh Son” y acompañado por el virtuoso batería “Uncle” John Turner, que ya había colaborado con el bluesman Johnny Winter.

Centrándonos en el álbum, segundo en su discografía, “Wishing Well” se publica en 1994 por el sello Focus Records y consta de once pistas. Impregnado de un exquisito sabor a Texas Blues, nos encontramos con magníficos cortes como la bella balada “Everynight and Everyday”, “Here in the Dark”, “Knocking at your door”, “Mean Old World” o “Wishing Well” un espléndido blues que hace los honores a este género al que llaman “la música del alma” y que también da nombre al disco.

Como ya es costumbre, haremos una mención sobre el personal que hizo posible este disco: Alan Haynes (guitarra y voz), Reese Wynans (teclados), los ex Double Trouble Tommy Shannon (bajo) y Chris Layton (batería), el ex componente de “The Fabulous Thunderbirds” Preston Hubbard (bajo) y George Rains (baterías).

En la actualidad, Alan Haynes ofrece conciertos asiduamente en el Joe’s Generic Bar de Austin (Texas), deleitando al público con su maestría a la guitarra. No con mucha frecuencia, suele realizar alguna que otra gira por Europa, sobre todo en Alemania y Dinamarca, países en dónde tiene una gran cantidad de fans. Quizás el único hándicap de Haynes sea conseguir sus discos, ya que para ello, es mucho más fácil dar un paseo cualquier noche por el Joe’s Generic Bar, ver sus actuaciones y con un poco de suerte, nos lo regalará. Alan  es un músico auténtico que no necesita mansiones de lujo, ni vehículos caros, ni tan siquiera hospedarse en hoteles de cinco estrellas. Lo único que precisa es su guitarra, un par de amigos y un lugar acogedor dónde tocar blues, cuando quiera y con quién le apetezca.

Chicken Shack – 100 Ton Chicken (Blue Horizon 1969)

Mediados los 60 surgen en Inglaterra un gran número de bandas, en la mayoría de los casos, de elevada calidad. Esto originó una corriente musical llamada «british-blues” o “british-rock-explosion”. Una buena parte de estas formaciones obtuvieron gran reputación, pero de manera inexplicable pasaron a un segundo plano. Fueron eclipsadas por grupos más conocidos, o simplemente las desplazó una música con orientación mucho más comercial que sonaba en aquel tiempo.

Una de estas históricas agrupaciones fue “Chicken Shack”, capitaneada por el virtuoso guitarrista y compositor Stan Webb. Acompañado por Andy Silvester (bajo), Alan Morley (batería) y Christine Perfect (voz y teclados), fundan una de las bandas más sólidas del panorama musical de finales de los 60 y primeros 70. Con el curioso título “100 Ton Chicken” presentan su tercer álbum bajo el sello discográfico “Blue Horizon” en la primavera de 1969, tras la marcha Christine Perfect para casarse con el bajista de los Fleetwood Mac, John McVie.

Christine Perfect se consagra como una de las vocalistas más destacadas de la época, según la popular revista musical Melody Maker. Aparte de cantar, componer y llevar los coros, también toca el teclado. Se sitúa como un pilar fundamental de los Chicken Shack en sus dos primeros álbumes, mostrándonos su innegable calidad en temas como la magnífica versión de Etta James: “I´d Rather Go Blind”.

Cuando Christine abandona Chicken Shack, la sustituye Paul Raymond, quedando conformado el grupo por Stan Webb (voz y guitarra), Andy Silvester (bajo), Dave Bidwell (batería, congas) y Paul Raymond (órgano y piano).

El álbum se graba en los Barry Morgan´s Studios ubicados al norte de Londres, cambiando el lugar de grabación por primera vez desde sus trabajos anteriores. Tomaron una decisión rápida, pero meditada por Stan Webb. Una gran idea – quizás un cambio brusco – pero con el que Chicken Shack da un giro inesperado que les proporciona un sonido más duro, distinto y contundente.

Bajo la producción de Mike Vernon, el disco original incluye once temas. En 2012, sale a la luz una nueva redición por el sello Talking Elephant Records y se le añaden dos pistas más: The Things You Put Me Through” y el eterno “Night Life”, co-propiedad de Willie Nelson. Y entre composiciones propias, nos encontramos con excelentes versiones al estilo blues de Freddie King como “Look Ma, I´m Crying”, Clarence Carter con “Weekeng Love”, el clásico de Lowell Fulson “Reconsider Baby” o “Midnight Hour” de Clarence “Gatemouth” Brown.

En temas de auténtico blues, como “The Way It Is” o “Horse And Cat”, Stan Webb realiza un soberbio trabajo a la guitarra y voz, apoyado en una más que aceptable sección rítmica. El elepé contiene otras joyas como la semi-jam “Evelyn”, la balada “Tears In The Wind” o la acústica “Anji”.

Chicken Shack posee una discografía espléndida y repleta de álbumes mágicos. Aunque ha sido una banda semi-desconocida por el gran público y de poco reconocimiento por parte de los analistas, logran consolidarse como una de las más estables y enérgicas. El artífice de todo esto fue Stan Webb, uno de los mejores guitarristas de la escuela británica que nos dejó momentos sublimes para la historia del blues rock.

Jesse “Ed” Davis – ¡Jesse Davis!

Descendiente directo de las tribus Kiowa y “Muscogee Creek”, el guitarrista indio Jesse “Ed” Davis” es considerado un héroe por la gran mayoría de los jóvenes nativos americanos.

Nacido en 1944 en la ciudad de Norman (Oklahoma) y criado en una reserva india, desde su infancia siente pasión por mitos del rock como Chuck Berry o Elvis Presley. Con el paso del tiempo y gracias su fantástica técnica a las seis cuerdas, Davis se consolida como guitarrista de sesión, haciéndose con un lugar importante dentro de la escena musical de los 60 y primeros 70.

De memorables, se pueden calificar sus colaboraciones con varias de las estrellas más transcendentales del rock, siendo muy recordado por formar parte de la banda del bluesman Taj Mahal y por sus apariciones en eventos como el Rock And Roll Circus de los Rolling Stones en 1968, o el festival benéfico de 1971 The Concert For Bangladesh organizado por George Harrison.

En 1971, Jesse Davis emprende su carrera en solitario con este álbum de debut homónimo, de exquisito sabor blues rock. Al margen de esto, también es un disco altamente codiciado por los coleccionistas de rock. Alquilando el estudio de grabación para un fin de semana, las sesiones se vieron inmersas en un ambiente extremadamente turbulento, fluyendo de manera habitual sustancias no permitidas.

Centrándonos en el álbum, que contiene ocho pistas, se grabó en los “Olympic Sound Studios” de Londres en 1970 y fue publicado por el sello Atco en 1971. Destacar que una buena parte de los temas que se incluyen en esta obra, fueron compuestos por Jesse Davis.

Una mención especial merece el legendario personal que participó en este álbum: Eric Clapton y Joel Scott Hill (guitarras), Billy Rich y Steve Thompson (bajo), Leon Russell, John Simon, Larry Knechtel, Ben Sidran y Larry Pierce (teclados y piano), Gram Parsons (ex Byrds y The Flying Burrito Brothers), Clydie King, Bobby Lee Jones, Gloria Jones, Venetta Fields, Nickey Barclay, Maxine Willard Waters, Merry Clayton (voces), Patt Daley, Jackie Lomax, Pete «Big Boy» Waddington, Alan Yoshida, Sanford Konikoff y John Ware (percusión), Steve Mitchell, Bruce Rowland, Alan White, Chuck Blackwell (baterías), Delaney Bramlett, Tommy Oliver, Frank Mayes, Jerry Jumonville (saxofón) Jim Gordon (saxo, clarinete) y Darrel Leonard (trompeta). Algunos de ellos, como el pianista de jazz Ben Sidran, produjeron posteriormente a talentos musicales como Paul Pena.

Abriendo el disco, nos encontramos con “Reno Street Incident”, excelente tema marcado por un ritmo de guitarra incesante. Otras pistas como «Tulsa County», el frenético «Every night is saturday night», «You belladona you», o «Golden Sun Godness», llevan el sello inconfundible de Mr. Eric Clapton. Llega el momento álgido, con “Washita Love Child”, el mejor tema del LP con un Eric Clapton sensacional a la guitarra. Reseñar el corte “Crazy Love”, una espléndida versión perteneciente al irlandés Van Morrison, que cierra el disco.

Y así concluye la primera aventura musical del semidesconocido Jesse Edwin Davis III, un virtuoso de la guitarra slide que según cuentan, fue una de las fuentes de inspiración para el mismísimo Duane Allman.

Las campanas de muerte resuenan una vez más. Un maldito 22 de Junio de 1988, el cuerpo sin vida de Jesse Davis es encontrado en un lavadero de Venice (California), debido a una sobredosis de heroína. Tenía 43 años. Quiero creer en las remotas tradiciones ancestrales indias y que su espíritu se mantiene vivo. Con seguridad, Jesse se sitúa como un acompañante de lujo al lado de los genios más grandes del rock.

Fenton Robinson- Somebody Loan A Dime (Alligator 1974)

En 1971, Bruce Iglauer funda en Chicago el sello independiente de blues “Alligator Records”, debido a la negativa de Bob Koester – el dueño de la “Delmark Records” – a grabar un álbum para el legendario Hound Dog Taylor & The Houserockers. Este disco es el primero que se graba en Alligator Records.

Nadie se imagina la transcendencia que esta casa discográfica llegaría a adquirir con el paso del tiempo, teniendo un papel muy importante en la historia del blues eléctrico de Chicago. Y así se forja la leyenda del sello del caimán, aquel que albergó bajo sus fauces a varios mitos del blues. Rescató a viejos bluesman del olvido y dio a conocer futuras estrellas emergentes, poniendo de manifiesto la modernización de los doce compases y especializándose en blues contemporáneo.

Uno de estos músicos fue el guitarrista y cantante Fenton Robinson, uno de los artistas más creativos del blues moderno de Chicago. Autor en 1967 del estándar “Somebody Loan A Dime”, este tema fue popularizado por Boz Scaggs en 1969, en compañía del virtuoso guitarrista Duane Allman. Nos dejan una versión magistral, pero se vio inmersa en multitud de problemas legales ya que se atribuyó a Boz Scaggs por error. Fenton Robinson como otros muchos músicos de blues, nace en Mississippi en 1935. Después de peregrinar por Memphis, Arkansas, Lousiana o Texas, recala en Chicago en 1962.

Tiempo después se pública su primer single, “Tennesse Woman” que le proporciona cierta fama. Gran admirador de T-Bone Walker, pronto se hace con un lugar relevante en la escena musical del Chicago de los 60, junto a otros ilustres como Sonny Boy, Junior Wells y Otis Rush. Fenton Robinson toca en los clubs más emblemáticos de Chicago, como el “Pepper´s», el “Walton´s Corner”, “The Silver Moon” o el Ma Bea´s en dónde se convierte en un habitual del blues eléctrico de Chicago.

En 1974 firma por el recién creado “Alligator Records” grabando con éxito “Somebody Loan Me A Dime”, todo un clásico del blues. Se rodea de músicos veteranos como el guitarrista Mighty Joe Young, el bajista Cornelius Boyson, el baterista Tony Gooden o el tecladista Bill Heid, y una gran sección de vientos capitaneada por el saxofonista Dave Baldwin.

Centrándonos en el álbum, fue producido por Fenton Robinson y Bruce Iglauer. Se graba en los “Sound Studios” de Chicago y contiene once pistas, en su mayoría composiciones propias. Abre con “Somebody Loan Me A Dime”, que da nombre al disco, y  nos muestra un blues modesto, sencillo y sensible, que solo Fenton logra aplicar a sus composiciones. Continúa con otros clásicos como “The Getaway”, “Going To Chicago”y el espectacular “You Say You´Re Leaving”. Apoyado en una formidable sección de vientos,  se acerca al blues-jazz gracias a su inconfundible técnica a la guitarra.

Un tema del más puro estilo Chicago y clásico entre clásicos es “You Don´t Know What Love Is” , al igual que “Country Girl” con buen acompañamiento de piano. Otros impecables cortes que completan esta obra son “I´ve Changed”, “Gotta Wake Up” y la excelente versión de “Texas Flood”, que cierra el disco.

Fenton Robinson alcanza por méritos propios la categoría de “héroe del blues de Chicago”. De una voz suave y bella, se consolida como un maestro a la guitarra de estilo único que nos dejó álbumes memorables en los 70. Entre sus fieles seguidores, se encuentran reputados músicos como los tejanos Johnny Winter o Stevie Ray VaughanUna vez más, el infortunio se ceba sobre la figura de Fenton Robinson. En 1997 fallece víctima de un cáncer y el blues pierde a uno de sus célebres artistas. Pero no se fue sin antes obsequiar con un legado inmortal, a los amantes del blues.

KGB (MCA 1976)

Mediada la década de los 70, algunas de las estrellas más representativas del rock se unen para formar una gran banda llamada KGB.

Carol Clerk, una de las primeras mujeres periodistas de la industria del rock, era una amante y fiel defensora de las formaciones musicales pertenecientes a la vieja escuela. Se le recuerda  por sus trabajos en la prestigiosa revista musical “Melody Maker”. En su momento, define con estas palabras al grupo: KGB era un supergrupo de supergrupos, la crème de la crème, un colectivo de mediados de los setenta con algunos de los músicos más impecables de Inglaterra y de los Estados Unidos”.

KGB estaba constituida por verdaderos talentos musicales, como Carmine Appice, acreditado como uno de los bateristas pioneros del heavy-rock, formó parte de grupos legendarios, más bien orientados hacia ese estilo como Vanilla Fudge, Cactus o los “Beck, Bogert & Apicce”, una banda creada por el héroe de la guitarra Jeff Beck. Otro pilar esencial fue el bajista Ric Grech (ex Blind Faith, Family, Ginger Baker´s Air Force o Traffic). Tiempo después se suman dos  acompañantes de lujo: Barry Goldberg (teclados) y el genial guitarrista Mike Bloomfield, en 1976. Ray Kennedy fue su vocalista, quizás el menos conocido, pero atesora un enorme virtuosismo. Aporta colorido con su voz y demuestra ser un excelente músico y compositor.

Centrándonos en el álbum, fue producido por Jim Price y grabado para la MCA Records en los estudios Village Recorders West. L.A en California. En 2005 se publica la redición en CD por el sello Lemon Recordings. Contiene diez temas entre los que podemos encontrar gran variedad de estilos, sobresaliendo el clásico “Sail On Sailor” compuesto por el líder de los Beach-Boys, Brian Wilson y Ray Kennedy para el disco “Holland” de 1973.  “Sail On Sailor“ fue magistralmente versionada por KGB, con un espléndido trabajo de Mike Bloomfield a la guitarra.

“Let Me Love You” abre el LP convirtiéndose en un clásico junto a It´s Gonna Be A Hard Night”, de impresionante ritmo funky y unos sensacionales punteos de Bloomfield.  Destacar los coros y que en cierta medida siguen el estilo musical característico  los 70.

El reggae hace acto de presencia en “Workin´For The Children”, co-escrita por Goldberg y Bloomfield. Y también habrá espacio para baladas muy bellas como “You´ve Got The Notion”, interpretada con gran acierto e incorporando la Steel Guitar por parte del maestro Mike Bloomfield. La eterna “I´ve Got A Feeling” de Lennon-McCartney es magníficamente versionada gracias a la voz de Ray Kennedy y al virtuosismo de un grupo perfectamente engrasado.

El resto de cortes no tienen la brillantez de los anteriores, pero están ejecutados de manera soberbia, como las baladas melancólicas “Midnight Traveler”, “Baby Should I Stay Or Go”, la épica High Roller” o “Magic In Your Touch”, que cierra el disco.  En su curiosa portada se observan unos paracaidistas en pleno salto y con el símbolo de un lobo feroz: fue obra del fotógrafo Jim McCrary y el diseñador Mike Schwarb.

KGB  fue una reunión de amigos, amantes de la buena música que no tuvieron las expectativas deseadas. Posteriormente tendrían continuidad con un segundo LP llamado “Motion”, pero ya sin el bajista Grech y sin Mike Bloomfield, que abandonan el grupo nada más acabar la grabación de este primer trabajo. Pero fue suficiente para crear una música solo a la altura de los más grandes. En la actualidad, KGB  es una obra de culto que gana calidad con el paso del tiempo. Es una rareza y una codiciada pieza dentro del universo melómano. Y un álbum muy buscado entre los coleccionistas del rock and roll.

Stephen Stills – Manassas

Cuando en 1971 el norteamericano Stephen Stills funda “Manassas”, aquella banda ya estaba destinada a coronar la cima del rock. Muy pocos adjetivos se me ocurren para calificar este álbum. A mi juicio, lo considero como el fiel reflejo de la auténtica música americana. Manassas”, es el mejor espejo en que los artistas de ayer y de hoy pueden mirarse.

La intención principal de Stephen Stills tras abandonar Crossby, Stills, Nash & Young, es crear un supergrupo de country rock que se base en todos y cada uno de los aspectos de la música tradicional americana. En 1971, logra su objetivo y bautiza a la banda como “Manassas”. Exploran un amplio territorio sónico que comprende  estilos como country, folk, latin jazz o rock, hasta llegar a la exquisitez del blues, bluegrass o el blues rock. El resultado obtenido fue espectacular, dando lugar a uno de los álbumes dobles más importantes de los 70.  “Manassas”, resulta esencial para comprender la música americana de esta década.

Para la realización de este disco homónimo, Stephen Stills contó con la valiosa colaboración de músicos de la talla de Chris Hillman, un gran compositor, ex integrante de los Byrds y también miembro fundador de The Flying Burrito Brothers, Al Perkins componente de The Flying Burrito Brothers, a la voz y guitarras, Calvin “Fuzzy” Samuels (bajo), Paul Harris (piano), Joe Lala (percusión y voz) y Dallas Taylor (batería). Una mención especial merece el personal adicional, capitaneado por el Stone Bill Wyman (bajo), Sydney George (armónica), Jerry Aiello (piano, órgano), Roger Bush (bajo acústico) y Byron Berline (violín).

Una inolvidable selección de músicos, y mencionar al excelente violinista de bluegrass Byron Berline, que grabó con artistas del nivel de Bob Dylan, The Rolling Stones, The Doobie Brothers, The Band o los Byrds.

Centrándonos en el disco, grabado en los “Criteria Sound Studios” de Miami, se publica en abril de 1972 por el sello Atlantic Records. Fue producido por el propio Stephen Stills, Chris Hillman y Dallas Taylor. En su edición original consta de 21 temas divididos en cuatro partes, que abarcan diferentes géneros como el country, folk, blues o rock, correspondiéndose cada una con las cuatro caras de los vinilos.

La primera parte titulada “The Raven”, es una combinación de rock y sonidos latinos, incluyendo magníficos temas como “Song Of Love”, en dónde las guitarras del dúo Stills / Hillman cobran un protagonismo mayúsculo. El extraordinario meddley “Rock & Roll Crazies /“Cuban Bluegrass”, atrapa al oyente al primer contacto. Otras pistas reseñables son “Anyway” y  “Both Of Us (Bound To Lose)”, con una jam final realmente soberbia.

Con la segunda parte “The Wilderness”, viajaremos por el viejo oeste, gracias al country / bluegrass mostrado en “Fallen Eagle” (fantástico y pegadizo su violín) y unas joyas de incalculable valor: “Jesus Gave Love Away For Free”, un genuino country rock “Colorado”“So Begins The Task”.

La tercera parte, “Consider”, rodeada en su totalidad de folk y folk rock, destaco el hit “It Doesn’t Matter”, Johnny’s Garden, “How Far”, “Move Around”, y “The Love Gangster” (canción en la que toca Bill Wyman, el bajista de los Stones).

La cuarta parte,  “Rock & Roll Is Here To Stay”, está impregnada de blues rock, conteniendo cortes de  gran calidad como “The Treasure”, absolutamente épicos sus ocho minutos de duración, “Right Now”, “What To Do” o el espléndido acústico “Blues Man”, que cierra el álbum y en dónde Stephen Stills nos demuestra el porqué de su grandeza. Este último tema, fue dedicado a la memoria de los fallecidos guitarristas Jimi Hendrix, Duane Allman y Al Wilson.

En la fotografía de portada se observa a la banda de pie y fue tomada en la localidad de Manassas (Virginia), bajo el cartel de una estación de ferrocarril. Y así finaliza el recorrido de Manassas por la música, toda una referencia inexcusable de la cultura popular americana. En 1973 anuncian su disolución  por diversos problemas relacionados con la publicación de su segundo LP “Down The Road”. Quizás tuvieron una corta carrera, pero lo suficientemente intensa como para dejarnos un álbum que brilla con luz propia en la historia del rock.

Rory Gallagher – Rory Gallagher (Chrisalys 1971)

Después de realizar una soberbia actuación en el legendario Isle Of Wight Rock Festival de 1970, aquel irlandés de fuego originario de Cork decide separarse de Taste, debido a diversos problemas relacionados con su mánager y por las continuas diferencias existentes dentro de la formación.

Rory Gallagher y su grupo Taste”, creado en Irlanda del Norte en 1966, obtienen un gran éxito en la escena musical de los años 1966 a 1970. Durante este período, nos dejan dos álbumes espectaculares y reclutan una importante cantidad de fieles seguidores, entre los que se incluye el beatle John Lennon.

Desde el momento en que Rory Gallagher abandona Taste”, experimenta una libertad musical que le hace regresar a los estudios “Advision” de Londres. Acompañado del ingeniero Eddy Offord (que ya había trabajado con Rory en el segundo y último disco de Taste, llamado On The Boards”) y después de unas cuantas sesiones de grabación, se forja la historia de su primer álbum en solitario, que incorpora simplemente su nombre completo en la portada como título.

Considerado como un guitar hero ya a finales de los 60, Gallagher se presenta como un extraordinario músico y compositor, tocando en este LP diversos instrumentos como el saxo alto, mandolina o la armónica. Una mención especial, merece su  compañía, formada por su amigo incondicional e inseparable bajista Gerry McAvoy, el bateríaWilgar Campbell y Vincent Crane al piano, los dos naturales de Belfast. Centrándonos en el disco, fue producido por el propio Rory bajo el sello Chrysalis. Se publica en 1971 y consta de diez pistas. En la edición remasterizada de 1999 por RCA, se añaden dos más.

Abre el disco con Laundromat”, un incendiario blues-rock que nos deja estupefactos, de ritmo endiablado y con uno de los riffs más recordados de los 70, marca de la casa. La maestría de Rory con su  Stratocaster del 61 se hace evidente en Hands Up”, o en la balada For The Last Time”, con un sonido impecable. Con un gran trabajo a la slide, el tema Sinner Boy”, procede de su anterior etapa con Taste.

Este debut de Rory Gallagher contiene cortes de distintos estilos: hay espacio para el romanticismo en un melódico I Fall Apart”, los acústicos Just The Smile”, apoyado solo por timbales, el country de “It´s You”, o el Wave Myself Goodbye”, en colaboración con el genial pianista Vincent Grane, que más adelante tocó con grupos de la talla de Atomic Rooster o Arthur Brown.

Sobresalientes, los  ocho minutos de duración de Can´t Believe It´s True”, en dónde Rory experimenta con el jazz tocando el saxo. Gallagher sentía  pasión por el jazz y era un acérrimo seguidor de Eric Dolphy y John Coltrane.

Los dos temas extra, pertenecen a Muddy Waters y Otis Rush, dos grandes figuras a las que Rory Gallagher admiraba. Las versiones de Gypsy Woman”, de Muddy Waters, con el que venía de tocar en el mítico The London Muddy Waters Sessionsy el clásico It Takes Time de Otis Rush, quedan marcadas a fuego en la memoria del rock.  Un homenaje al puro blues de Chicago.

Concluye esta obra y el carismático guitarrista Rory Gallagher inicia su carrera en solitario. Nos obsequió con un álbum redondo y muy personal, convirtiéndose en una de las leyendas más queridas del rock. Destacó por su humildad, por su estilo inconfundible y por sus antológicos shows en vivo llenos de adrenalina. Con Rory se puede apreciar el rock duro,  las más bellas baladas o el blues más auténtico.

Peter Green’s Fleetwood Mac

En aquel verano del 67, el padrino del blues blanco John Mayall despide de los Bluesbreakers a John McVie (bajo) y Mick Fleetwood (batería), dada su pasión desmedida por el alcohol. Casi al mismo tiempo, también invita a irse al guitarrista Peter Green, ya que por aquella época Eric Clapton opta por retornar a los Bluesbreakers.

En 1967 y asociado con Jeremy Spencer, el legendario Peter Green funda “Fleetwood Mac”, una de las formaciones de blues más influyentes de la historia. Fleetwood Mac es una banda camaleónica, ya que a lo largo de su longeva carrera han sufrido constantes cambios en su alineación, siendo uno de los más representativos la incorporación del guitarrista Daniel Kirwan en 1970.

Otro de los factores que provoca gran conmoción entre sus miembros, fue la enfermedad mental del guitarrista británico Peter Green, su líder indiscutible. Los fuertes brotes esquizofrénicos que Green padece, junto a su tremenda adicción al LSD, le hacen cometer auténticas excentricidades, como dejar la música y ponerse a trabajar de camarero, declarar el dinero como “maldito”, odiar la fama, deshacerse de toda su fortuna y cederla a la iglesia, o tratar de convencer a sus compañeros de Fleetwood Mac para que hicieran  lo mismo. Según el testimonio del propio Peter Green, el motivo de todo esto fue porque “tuve un viaje y nunca regresé».

A raíz de esta difícil situación, Peter Green abandona Fleetwood Mac en 1970, pero no se fue sin antes dejarnos obras memorables, como este  álbum de debut: Peter Green’s Fleetwood Mac”. Con este disco, Green y sus Fleetwood Mac obtienen un enorme éxito en el Reino Unido, colocándose en los primeros puestos de las listas musicales de la época. Y así comienza la leyenda de Fleetwood Mac y el magistral guitarrista Peter Green, que pudo situarse en el olimpo al lado de Jimi Hendrix o Eric Clapton, pero lo tiró todo por la borda.

El álbum fue producido por Mike Vernon y publicado por el sello Blue Horizon en 1968, consta de 12 pistas y a excepción de un par de versiones, todas ellas son propiedad del dúo Peter Green / Jeremy Spencer.

Como ya es costumbre, haremos mención a los integrantes de la banda: Peter Green (guitarra, voz y armónica), Jeremy Spencer (voz, guitarra slide, piano), John McViey Bob Brunning (bajo) y Mick Fleetwood (batería). Algunos de ellos como el bajista John McVie o Peter Green, proceden de grupos fundamentales como los Blues Breakers de John Mayall.

Abre el disco en su cara 1 y se siente la atmósfera blusera con My Heart Beat Like a Hammer, con la espectacular guitarra de Green y la voz de Spencer, que cobran un protagonismo mayúsculo. Siguen con el ritmo relajado de la  balada Merry-Go-Round, para acabar contagiándonos con el pegadizo  Long Grey Mare, gracias a su excelente armónica.

También nos encontramos otros temas curiosos, como el emotivo Hellhound On My Trail”, invadido por un buen piano… pero mejor escucharlo. Llega la extraordinaria versión del Shake Your Moneymaker, propiedad del bluesman Elmore James y ya nos van preparando para todo lo que viene después. Cierran la primera parte con un suave “Looking for Somebody”.

La cara 2 empieza con sentimiento blusero No Place To Go”, de Howlin’ Wolf. Otros cortes esenciales son “My Baby’s Good To Me”, impresionantes sus guitarras, la sensación de calma mostrada en “I Loved Another Woman”, un magnífico Cold Black Night”, para pasar  “The World Keep On Turning”, en dónde Peter Green nos demuestra el porqué de su grandeza. Finalizan con el Got To Move” de Elmore James.

Así concluye esta primera aventura musical de los Fleetwood Mac, en sus inicios caballeros del blues, que décadas después se decantaban por otros géneros tan diferentes como el pop.

Internado en un psiquiátrico de Londres, la carrera de Peter Green, “el único hombre que hizo sudar a B.B. King, esta marcada por altibajos y por su imprevisible carácter derivado de su esquizofrenia. Genio musical de una altura sin precedentes, escribió clásicos del rock como “Black Magic Woman”, canción eterna que popularizó a el guitarrista mexicano Carlos SantanaEntre los temas de este Peter Green’s Fleetwood Macno hay puntos culminantes ni momentos álgidos. El virtuosismo de uno de los guitarristas de blues más importantes del siglo XX lo rodea en su totalidad.

Bruce Springsteen – Born To Run

Esta es una historia de superación personal, pero también de amistad, fe, esperanza y supervivencia. Valores que el cantautor estadounidense Bruce Springsteen tuvo presentes durante su trayectoria y que nunca abandonó. Y esto, acompañado de su música, es lo que hace a Springsteen tan grande.

Bruce Springsteen es una leyenda de nuestro tiempo. Un tipo que sigue empeñado en que se le vea como una persona normal, siendo una de las pocas estrellas del rock al que parece no afectar la fama y la gloria de los millones.

Originario de un barrio obrero de Long Branch (Nueva Jersey), este hombre de aspecto corriente transmite a través de su música impregnada de épica urbana, las situaciones cotidianas de la vida y de la calle, tales como el trabajo, las relaciones personales o el éxito y el fracaso. Y también nos muestra las grietas de una sociedad con unas desigualdades demasiado patentes.

En 1974, Springsteen pasa por graves dificultades económicas y soporta la presión de la casa discográfica CBS, que amenaza con despedirle porque sus dos anteriores discos no obtuvieron las ventas esperadas. Pero en 1975 se publica Born To Run, el álbum más importante de su carrera y el que cambia su vida.  Born To Run se alzó con los primeros puestos en las listas musicales de la época, consiguiendo una enorme popularidad.

Born To Run es una obra magistral rodeada de un alto componente sentimental, sobresaliendo el piano de Roy Bittan y el saxo de Clarence «Big Man» Clemons. Sin este disco, probablemente nadie le conocería y Bruce Springsteen subsistiría a duras penas, tocando en pequeños locales y clubs de Nueva Jersey. Por fortuna para el rock, el destino quiso que no fuera así.

Las maratonianas e interminables sesiones de grabación que llevaron a cabo Springsteen y su banda, en las que repasan todas y cada de una de las cuidadas letras de Born To Run, se pueden clasificar de obsesivas. Resaltar la valiosa aportación de Steven Van Zandt, que al lado de una E Street Band en estado de gracia, hicieron posible que Born To Run alcanzara el estatus de legendario.

Centrándonos en el álbum, tercero de su discografía y grabado en los estudios “914 Sound” de Blauvelt y en los “Record Plant” de Nueva York, sale a la luz en Agosto de 1975 por el sello Columbia Records. Consta de ocho pistas y fue producido por Bruce Springsteen junto a Mike Appel y el prestigioso crítico musical Jon Landau, autor de la célebre frase: “hoy he visto el futuro del rock y se llama Bruce Springsteen”. Este comentario expresado por Landau en 1974, se produce tras ver actuar a Bruce Springsteen en las proximidades de la Universidad de Harvard, cuando solo tenía publicados dos discos y era un desconocido.

Una mención especial merece la amplia selección de músicos que dieron forma a este trabajo, varios de ellos integrantes de la “E Street Band”: Bruce Springsteen (voz, guitarra, armónica), Richard Davis y Garry W. Tallent (bajo), Roy Bittan (piano, coros), David Sancious (piano y órgano), Danny Federici (órgano), Suki Lahav (violín), Max Weinberg y Ernest «Boom» Carter (baterías), Charles Calello y Steven Van Zandt (arreglos y coros), Mike Appel (coros), Wayne Andre (trombón), Michael Brecker y David Sanbor (saxofón), Randy Brecker (trompeta) y el virtuoso saxofonista Clarence Clemons, fallecido en 2011 víctima de un derrame cerebral, a los 69 años de edad. Clemons, fue un fiel compañero de ruta desde los inicios de Bruce Springsteen y se consolidó como un pilar fundamental de la “E Street Band”.

Abre el disco con “Thunder Road”,  canción de hermosa melodía y piano, que mezclada con una delicada armónica, atrapa al oyente al primer contacto. Continúan con el aire soul de “Thent Avenue Freeze – Out” y la pura energía desatada en “Night”, envuelta por el fantástico saxofón de Clarence Clemons.

Uno de los puntos culminantes tiene lugar con “Backstreets”, otro de sus grandes hits, para seguir con “Born To Run”, momento álgido, clásico entre clásicos y uno sus himnos más representativos,  aparte de ser el tema que da nombre al elepé. Una vez más, el saxo de Clarence Clemons cobra un protagonismo mayúsculo. Siguen con She’s The One”, hasta llegar a los sutiles toques jazzísticos  que nos encontramos en “Meeting Across The River”, gracias a la trompeta que suena en su introducción.

Finalizan con “Jungleland”, hechizante su piano y muy elaborada instrumentalmente. El solo de saxofón que se produce a mitad de tema, cortesía de Clarence Clemons, permanece inalterable al paso del tiempo.

Su característica portada, en la que se observa a Springsteen apoyado en el hombro de Clarence Clemons, ya forma parte del recuerdo colectivo del rock. Como dato curioso, si nos fijamos en la guitarra que sostiene Bruce en la fotografía del disco, todo parece indicar que se trata de una Fender Telecaster. Pero resulta que todavía no se ha aclarado si  es una Telecaster. En la portada de Born To Run, la guitarra contiene la inscripción: Fender “Esquire”… pero la etiqueta no está situada en el sitio correcto. Las guitarras “Fender Esquire” se fabricaron por primera vez en 1953 y se dejaron de producir en el año 1970. Muchas fueron vendidas como defectuosas por tener el logotipo mal colocado en la pala. Con el paso de los años acabaron en manos de restauradores, que las modificaron y con una probabilidad muy alta, Springsteen quizás la compró por casualidad para beneficio del rock.

A raíz de este disco, Bruce Springsteen y su E Street Band se embarcan en una gira por Europa, ofreciendo una soberbia actuación en directo en el Hammersmith Odeon de Londres en 1975. Pero no todo fue alegría, en aquel momento, Bruce Springsteen se siente molesto por la campaña promocional realizada para sus conciertos en Londres. Su mánager y la discográfica ordenaron que se pegaran unos carteles en los que se podía leer: “Por Fin Londres está preparada para Bruce Springsteen”. Muy incomodado, Bruce se dedicó a arrancar todos los posters que pudo por toda la ciudad.

Los analistas musicales de la época, sentados en la primera fila del auditorio Hammersmith, están preparados para ver a esa joven y emergente promesa del rock que causa sensación en todo el mundo.

De algún modo, fueron para criticar a ese chico desaliñado que toca con su banda de la calle E. Al finalizar el evento se recogen las siguientes palabras: “Esto ha sido una  pasada de concierto”. Bruce Springsteen sale victorioso y se convierte en un mito del rock. Con sudor, lágrimas, y trabajo sin descanso, por fin logra aquello por lo que tanto había luchado.

En este show, nos encontramos con temas pertenecientes a Born To Run y sentiremos la E Street Band en todo su esplendor, como en  «Rosalita (Come Out Tonight)», «Spirit in the Night», «Kitty’s Back», The E Street Shuffle” o «Detroit Medley». Grabado en Noviembre de 1975, se publica por primera vez en 2006, siendo rescatado del olvido por Springsteen.

Así concluye esta aventura de Bruce Springsteen  y su E Street Band. Un buen día, estos chicos  se presentan ante el mundo diciendo que habían nacido para correr. Miembros esenciales del rock y trovadores de espíritu tenaz, viajan por carreteras en medio de la nada, conduciendo viejas furgonetas en busca de un futuro mejor.

Ya han pasado cuatro décadas desde su creación, pero en la actualidad Bruce Springsteen nos sigue obsequiando con sus directos, representando la grandeza del rock.