Nirvana – Nevermind (DGC Records 1991)

Nirvana (Nevermind)Surgieron del underground musical más profundo, oscuro y tenebroso que recuerda la historia musical contemporánea. Navegaron entre sombras, actuando en los suburbios más impenetrables, anónimos y recónditos de la ciudad de Seattle. Quizás, se perdieron en cierto ambiente de drogas, humo y nicotina, pero realizaron una inolvidable poesía clandestina.

Y así comienza la leyenda de los estadounidenses Nirvana. Sin lugar a dudas, ha sido la  banda musical que popularizó e impulsó el “grunge” a escala mundial. Sin ser en ningún caso los creadores del estilo, verdaderamente fueron los máximos exponentes de este  nuevo género del rock que se venía gestando desde mediados de los años 80 en el estado de Washington.

El grunge, como movimiento contracultural y alternativo, no cumple con las características habituales de la musical comercial, oponiéndose y despreciando incluso lo que la palabra “comercial” significa. No importa que vendas millones de discos. No importa que te hagas rico y famoso con el negocio de la música. Es mejor que te reconozcan por tu ideología y por tu música.

Desde nuestra opinión, Nirvana nunca supo asimilar el éxito al que se vieron sometidos. Lo que sí es innegable, es que al margen de obsequiarnos con ese diamante al que bautizaron como “Nevermind”, posibilitaron que otros muchos grupos de la escena independiente publicaran sus trabajos.

Nirvana BandOriginarios de Aberdeen (Washington), los estadounidenses Nirvana se constituyen como grupo en 1987. Anteriormente, actuaban bajo el nombre de “Fecal Matter” y siendo liderados por Kurt Cobain, esta banda fue el embrión  de lo que más adelante se llamaría “Nirvana”. Sus comienzos fueron muy difíciles y en 1988 son contratados casi por compasión por la casa discográfica independiente “Sub Pop Records”.

En 1989 publican “Bleach,” su disco de debut con el que lograron reseñas positivas, pero Nirvana no pasaba de ser una banda únicamente conocida en el circuito grunge de los Estados Unidos. Y los críticos musicales tampoco le auguraban el éxito desmesurado que muy poco tiempo después obtendrían.

Uno de los principales problemas de Nirvana era conseguir un puesto de batería estable. Continuamente, Kurt Cobain y el bajista Krist Novoselic se mostraban muy preocupados porque no encontraban un baterista que les convenciese. Pero en 1990, se cruza en su camino Dave Grohl, un desconocido multiinstrumentista procedente de Ohio, que tocaría con el grupo hasta su disolución definitiva. Finalmente, la alineación de Nirvana quedó conformada por Kurt Cobain (voz, guitarra), Krist Novoselic  (bajo) y Dave Grohl (batería).

Y 1991, sería la fecha que cambiaría su destino para siempre. Ya fichados por el sello discográfico DGC Records, vio la luz “Nevermind”, su obra magna con la que alcanzarían la fama mundial. Una serie de curiosos datos rodean al disco, a continuación citaremos algunos de los más representativos: Nevermind, logró relevar a un segundo plano al “Dangerous” de Michael Jackson, colocándose rápidamente en lo más alto de las listas de éxitos de la época. Así mismo, fue premiado 10 veces como disco de platino.

Nevermind InteriorEn un principio, el LP se iba a titular “Sheep” (oveja). Según cuentan lo escogieron a modo de protesta, para hacer alusión a que ninguna casa discográfica podría comprarlos. Finalmente, declinaron la idea y le llamaron “Nevermind”. Para la posteridad quedará su impactante portada, en la que podemos visualizar un bebé nadando bajo el agua hacia un billete de un dólar. El niño en cuestión es Spencer Elden, hijo de Rick Elden, amigo personal del fotógrafo oficial de la banda Kirk Weddle, que fue el responsable de captar el célebre cover. Los padres del chico, solamente recibieron 200 dólares, por permitir  que saliera en la portada.

Centrándonos en el álbum, segundo de su discografía, fue publicado el 24 de septiembre de 1991 por el sello DGC Records. Contiene 12 temas y adicionalmente se incluye una “pista oculta” llamada “Endless, Nameless”.  Destacaremos también el valor lírico de “Nevermind”, puesto que sus  letras están llenas de amargura, tristeza y rabia contenida.

Contó con la producción de Butch Vig, un reconocido músico procedente del circuito alternativo y que ha colaborado con artistas como Jeff Beck, Alanis Morissette o Korn. Como ya es costumbre, haremos una mención especial a los integrantes de Nirvana, que hicieron posible esta crucial obra: Kurt Cobain (voz, guitarra), Krist Novoselic  (bajo) y Dave Grohl (batería).

Nirvana Band IIEl disco abre con el clásico entre clásicos y tema  estrella “Smells Like Teen Spirit”,  que impregnado de cierta épica musical, se situó como el himno inmortal de la denominada “Generación X”. Y es que “Smells Like Teen Spirit” es un espectacular despliegue de guitarreo sucio, acompañado por la desgarradora voz de Cobain y  una contundente batería.

Otras joyas que nos encontraremos en el álbum y que hacen los honores al grunge son “Polly”,”Lithium”, “Come as You Are”, “In Bloom”, “Territorial Pissings”, “Stay Away”, o un melancólico  “Something in the Way”.

Y así concluye la segunda aventura musical de aquellos que rompieron los límites de lo establecido y lo políticamente correcto. En 1993, uno de los momentos álgidos del grunge, tuvo lugar durante el concierto en directo ofrecido por Nirvana para la cadena de televisión MTV. Ante los ojos de todo el planeta, comenzaron a destrozar el escenario de una de las instalaciones más poderosas de la industria del disco. Creemos que fue todo un gesto rebelde y agresivo provocado por la manera en que los managers y la MTV manejaban los asuntos del grupo.

CobainDesafortunadamente, un 5 de Abril de 1994,  la muerte se llevó al apóstol rubio del grunge  a los 27 años de edad. Las causas del fallecimiento de Kurt Cobain nunca han sido del todo esclarecidas, aunque todos los datos apuntan al suicidio.

Su cuerpo sin vida, fue hallado por un electricista en su casa de Seattle. Y así entraba Cobain a formar parte del fatídico club de los 27, junto a otros mitos del rock como Jim Morrison, Janis Joplin o Jimi Hendrix, que nos dejaron a esa misma edad.  Con motivo de esta trágica noticia, los Nirvana anunciaban su separación pocos meses después.

A nuestro juicio, Nirvana y Kurt Cobain todo un icono controvertido de naturaleza atormentada,  fueron víctimas de aquello que siempre odiaron, algunos le llaman comercialidad.

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Buddy Miles – Them Changes (Mercury 1970)

Buddy Miles (Them Changes)

Poseedor de un talento innato, divertido y a veces contagioso, Buddy Miles se convirtió por méritos propios en uno de los bateristas más carismáticos de la época dorada del rock. Supo transmitir a la perfección, toda su frescura musical a varias leyendas de la guitarra como Mike Bloomfield, Jimi Hendrix o Carlos Santana, durante los años sesenta y principios de los setenta.

Originario de Omaha, George Allen Miles nace en el estado norteamericano de Nebraska en 1947. Desde su infancia comienza a tocar la batería en la banda de jazz de su padre, también un reputado músico, que a su vez se codeaba con otras estrellas históricas del jazz. Posteriormente, se traslada con su familia a Chicago y siendo prácticamente un adolescente, ya toca en bandas de rythm & blues y soul como los Delftonics o Wilson Pickett.

Pero su gran oportunidad le llegaría gracias al virtuoso guitarrista Mike Bloomfield, que decide incorporarlo en su nuevo proyecto llamado “The Electric Flag”. Rápidamente, el genial Buddy se gana a pulso un puesto importante entre los más grandes, dejándonos momentos estelares como por ejemplo en el “Monterey Pop Festival” de 1967.

Una vez que los “The Electric Flag” se disuelven definitivamente, Buddy Miles decide formar su propia banda, a la que bautizó como “Buddy Miles Express”. Y por supuesto, contó con la inestimable ayuda de la sección de vientos de la ya extinta Electric Flag. Así mismo, logra que el grupo sea producido por el héroe de la guitarra Jimi Hendrix, siendo esta la primera colaboración entre estos dos mitos del rock. Tiempo después, continúan con su exitosa y fructífera relación musical, que llegaría a su fin en 1970, debido al fallecimiento de Jimi Hendrix.

Centrándonos en el álbum, “Them Changes”, es el tercer disco en solitario de su carrera. Producido por el propio Buddy Miles, Robin McBride y Steve Cropper, fue grabado en los “Audio-Finisher Studios” de Chicago en 1970 para el prestigioso sello Mercury Records.

Para su realización, se rodeó de una extraordinaria agrupación formada por un amplio elenco de músicos, entre los que destacaremos a Buddy Miles (batería, bajo, guitarra y voz), el joven y magnífico guitarrista Charlie Karp, Bob Hogins (órgano), David Hull (bajo), arropados por una espléndida sección de vientos junto a un coro inolvidable. El resultado que obtuvieron fue absolutamente magistral con un sonido sencillamente espectacular.

Buddy Miles

El LP contiene ocho cortes intensos y de estilo único, en el que Buddy Miles crea un enérgico sonido basado en el funk-rock. El disco abre con “Them Changes”, tema que da nombre al álbum y que consigue situarse como una de las canciones más populares y versionadas de su trayectoria. Al margen de esto, también nos da muestras de su excelencia compositiva.

Seguidamente nos encontraremos con otras joyas como la melódica “Heart´s Delight”, o las fantásticas versiones de Gregg Allman “Dreams” o el clásico “Down By The River”, perteneciente a Neil Young.Y para finalizar mencionaremos otras dos pistas básicas del álbum, como el movido “Memphis Train” o el instrumental “Paul B. Allen, Omaha, Nebraska” de estilo jazz y que hace honor a sus orígenes.

Para la posteridad quedará su portada impagable, obra del fotógrafo Burnell Caldewell. Y así concluye esta aventura sonora cortesía de Buddy Miles, aquel músico de voz dulce pero poderosa, que con su ritmo pegadizo y su legendario estilo a la batería, fue capaz de obsequiarnos con una de las perlas más brillantes que ha dado la música rock.

Desafortunadamente, el corazón de esta figura esencial del rock dejó de latir en 2008 a los sesenta años de edad . Pero siempre le recordaremos por ser miembro de los míticos “The Band Of Gypsys” de Jimi Hendrix, por su trabajo incansable y por sus innumerables colaboraciones a lo largo de la ya extensa historia musical contemporánea.

Iron Butterfly – In-A-Gadda-Da-Vida (Atco Records 1968)

Iron_Butterfly (In-a-gadda-da-vida)Es muy posible, que los estadounidenses Iron Butterfly se perdiesen en la inmensidad de un amplio cosmos psicotrópico. Quizás, se plantearon resolver cierto problema de álgebra y aritmética, buscando el riff perfecto e incluyendo combinaciones alfanuméricas.  En 1968, despejaron la incógnita y obtuvieron el ansiado resultado final, que fue todo un mensaje subliminal: le llamaron “In-A-Gadda-Da-Vida”.

Y así se presenta este ya clásico álbum, impregnado de psicodelia de principio a fin y que permanecerá imborrable en la memoria del rock, gracias a su inolvidable hit central: “In-A-Gadda-Da-Vida”, tema homónimo al disco y el más exitoso de su carrera.

Según cuenta la leyenda, inicialmente la canción se iba a titular “In The Garden Of Eden” (En el Jardín del Edén). Pero durante el proceso de grabación, el cantante Doug Ingle, que se encontraba bajo los efectos de las drogas y el LSD,  pronunció las letras de la frase por otras ininteligibles… “In-A-Gadda-Da-Vida”. Y lo cierto, es que esta versión de los hechos nunca se confirmó oficialmente. Para la posteridad, quedarán sus infinitos 17 minutos de duración, su espectacular riff de guitarra y bajo, al igual que su extraordinario “solo” de batería y su oscuro y gótico órgano.

Iron_ButterflySurgidos de la ciudad de San Diego (California), los Iron Butterfly liderados por el talento compositivo de Doug Ingle, se constituyen como banda en 1966. Inicialmente, su alineación estaba formada por Darry Deloach (voz), Doug Ingle (piano y voz), Danny Weis (guitarra), Jerry Penrod (bajo) y Ron Bushy (batería). Los podemos considerar como una formación camaleónica, dado que durante sus primeros años,  sufren diversos cambios en sus filas.

Como ya es costumbre, haremos una mención especial a los integrantes de Iron Butterfly, que hicieron posible esta obra: Erik Brann (guitarra, voz y violín), Doug Ingle (piano y voz), Lee Dorman (Bajo) y Ron Bushy (batería).

Centrándonos en el disco, primero de platino de la historia, fue publicado en 1968 por el sello Atco Records y contiene 6 temas. Dentro del Long Play nos encontraremos en su cara A con todo un despliegue de psicodelia y guitarreo incesante, reflejado en cortes como “Most Anything You Want”, Flowers and Beads”, “My Mirage” o “Termination”. Y el momento culminante llegará con el tema estrella del álbum “In-A-Gadda-Da-Vida”, que ocupa toda la cara B del vinilo y que echa el cierre a un disco absolutamente legendario.

Como dato anecdótico, los Iron Butterfly fueron contratados para tocar en el festival de Woodstock’69, pero según se comenta y debido a una pelea entre sus componentes en el aeropuerto, no pudieron acudir al histórico evento.

Iron Butterfly BandDesafortunadamente, las campanas de la muerte volvieron a resonar en el universo del rock. En 2003, el guitarrista Erik Brann fallece víctima de un ataque cardíaco a los 52 años de edad, y el bajista Lee Dorman nos dejaba para siempre en 2013. Su cuerpo sin vida, fue hallado en el interior de su vehículo, curiosamente cuando se dirigía a su médico.

Pero siempre recordaremos las bellas alas de estas mariposas de hierro, que un buen día decidieron llegar a nuestras vidas, posándose majestuosas y libres, en lo más alto de la cima del rock.

Scorpions – Taken by Force (RCA 1977)

Scorpions (Taken By Force)

A mediados de la década de los setenta, el quinto álbum de los legendarios “Scorpions”, supuso el final de la primera etapa de la banda, motivado en gran parte por las diferencias musicales entre algunos de los componentes de esta formación.

Surgidos de la ciudad de Hannover (Alemania) en los años sesenta, originalmente se hicieron llamar “Nameless”, luego “The Scorpions” y finalmente se rebautizaron como “Scorpions”. En 1972, irrumpen de manera impactante en la escena musical de la época, con su disco de debut “Lonesome Crow”, de claro estilo hard – rock – progresivo.

Tras sus primeros LP’S, obtienen un rotundo éxito y enfocan su sonido hacia el heavy-metal, sobre todo después del magistral “In Trance” de 1975, con el que traspasan fronteras, tanto en Europa, América o llegando incluso a lugares tan lejanos como Japón, país dónde se convierten en todo un referente musical.

Volviendo al álbum, “Taken By Force” es la piedra angular de los Scorpions. Fue publicado en 1977 por el sello RCA y se grabó en los “Dierks-Studios” de Hamburgo, aparte de contar con el excelente trabajo del conocido productor “Dieter Dierks”.

Su histórica alineación, valorada en muchas ocasiones por la crítica, como una de las mejores que jamás hayan tenido los Scorpions, quedó conformada por los guitarristas Rudolf Schenker y Ulrich Roth, el vocalista Klaus Maine, Herman Rarebell a la batería y Francis Buchholz al bajo.

Este disco sería el último para el magnífico guitarrista Uli Jon Roth, que como ya mencionamos antes, mantenía fuertes diferencias musicales con Klaus Meine y Rudolf Shenker. Una y otra vez, se encontraban e iniciaban acaloradas discusiones, debido a los distintos puntos de vista sonoros y al futuro musical que debía tomar grupo.

Scorpions

Ulrich tocaría por vez primera con el sensacional baterista Herman Rarebell (de ahí viene lo de la histórica alineación), que junto a la voz inconfundible de Meine, Schenker y el resto de miembros, alcanzarían uno de los sonidos más cruciales e inconfundibles de los germanos.

Añadiendo algunos efectos especiales y acompañados siempre por la poderosa voz de Meine, el disco contiene ocho temas y se sitúa como una obra maestra de principio a fin. Cada uno de ellos, clásicos absolutos de la ya larguísima carrera de los Scorpions.

El Long Play comienza en su cara A con el demoledor sonido de un martillo neumático y el contundente tema “Steamrock Fever”, para dar paso a “We´ll Burn The Sky”, una de las canciones estrella del álbum, compuesta por Schenker y una ex -novia de Jimi Hendrix llamada Mónica Dinneman. En él, los Scorpions se emplean a fondo y nos demuestran su enorme virtuosismo, en una pista que sin ninguna duda, conseguirá emocionarte.

Continúan con el pegadizo “I´ve Got To Be Free” y el disco termina en su cara A con “The Riot Of Your Time”, dejándonos riffs sencillamente espectaculares e impregnados de la formidable voz de Meine, arropados en todo momento por una banda perfectamente ensamblada.

La segunda parte de “Tomado por la fuerza” prosigue por el sonido rudo de “The Sailor Of Charon” y sigue con la maravillosa y melódica “Your Light”, demostrándonos Uli Roth una vez más, su talento innato a lomos de su guitarra.

Y para finalizar, un memorable “He´s A Woman- She´s A Man”, puro y visceral, que a lo largo del tiempo permanecerá como uno de los grandes clásicos de la historia del heavy-metal, al igual que la triste balada de más de siete minutos de duración “Born To Touch Your Feelings , que pone el cierre a un LP realmente brillante.

Scorpions (Taken By Force II)

La censurada portada original no salió en innumerables países del mundo, por considerarse ofensiva, ya que en la imagen tomada por el fotógrafo Michael Von Gimbut, se puede observar a unos niños jugando a la guerra en un cementerio de Francia.

Scorpions rivalizó durante décadas con multitud de bandas anglosajonas, consiguiendo millones de ventas por todo el mundo y lograron consolidarse como una de las agrupaciones más representativas del rock.

A nuestro juicio, establecieron una base fundamental para el sonido heavy-metal durante los setenta, en buena parte gracias álbumes tan fantásticos como este “Taken By Force”.

Wilson Pickett – Hey Jude (Atlantic 1969)

Hey Jude

Wilson Pickett. Sin duda, uno de los mejores cantantes de la historia de la música negra americana, que nos ha dejado un incomparable legado y que ha sido encumbrado como rey absoluto del sonido “southern-soul”. Y por un ya lejano 1969, nos agasajaba con este clásico demoledor titulado “Hey Jude”, acompañado por el legendario guitarrista Duane Allman.

Wilson Pickett, nace en 1941 en el estado sureño de Prattville, Alabama (Estados Unidos). En 1955 se traslada rumbo al norte, concretamente a la ciudad industrial de Detroit, en dónde comienza a despuntar a principios de los sesenta como vocalista del grupo “The Falcons” con orientación más bien góspel.

En 1965 y tras la estrecha cooperación con The Booker T & Mg´s y Steve Crooper, Wilson Pickett revoluciona la música soul gracias a una voz tremendamente agresiva y explosiva. Durante esta época publica varios de sus temas más celebres, como la épica “In The Midnight Hour”, “Mustang Sally”, “Land OF 1000 Dances”, “Don´t Fight It” o “Everybody Needs Somebody To Love”, que serían utilizados en infinidad de bandas sonoras para ese otro arte que es el cine.

Volviendo al álbum, “Hey Jude”, fue producido por Rick Hall y Tom Dowd y se grabó en los Fame Studios, Muscle Shoals en Alabama en 1968. Publicado en 1969, contó con la colaboración estelar de prestigiosos músicos de sesión de la Muscle Shoals como Roger Hawkins (batería), Jerry Jammot y David Hood (bajistas), James Johnson, Albert Lowe y Duane Allman (guitarras), Barry Beckett (piano) Marvell Thomas (órgano). Todos ellos, arropados por una magnífica sección de vientos y el excepcional coro “The Sweet Inspirations”.

Duane Allman Wilson Pickett

Así mismo, “Hey Jude” es un disco rodeado de anécdotas realmente simpáticas y curiosas. A continuación, mencionaremos algunas de las más representativas: Wilson Pickett, siempre vestido de manera inmaculada y elegante, se encontró al mítico guitarrista Duane Allman (que por aquel entonces era músico de sesión de la Atlantic) en los estudios de grabación, instantáneamente le impactó profundamente su aspecto hippie y desaliñado, quedó estupefacto y desorientado, pero todo cambió cuando Allman hizo sonar los primeros acordes con su Gibson Les Paul.

Otra de las innumerables anécdotas sucede cuando Duane Allman le sugiere a Wilson Pickett grabar un nuevo tema recientemente publicado por The Beatles, “que está subiendo como la espuma”, llamado “Hey jude”. Seguidamente, lo que Pickett le responde es “que de ninguna manera y que es una idea absurda”. Pero el poder de convicción de Duane Allman y su carácter afable, lograrían convencer a Wilson “Wicked” Pickett.

Y más sorprendido aún, quedaría cuando observa la destreza y los geniales solos de guitarra de Allman, lo que le valió para ponerle el apodo de “SkyDog”. Tras grabar “Hey Jude”, Wilson Pickett decidió grabar un álbum de versiones y de las once que contiene el disco, destacaremos la estratosférica “Hey Jude”, con la extraña conjunción Beatles-Pickett-Allman.

Otras excelentes versiones que atesora el Long Play son “The Hold” de Isaac Hayes, impregnado de la guitarra inconfundible de Mr. Allman, al igual que un fantástico “Born To Be Wild” de Steppenwolf, recién salida del horno por aquel entonces y popularizada en el film “Easy Rider”, o el tema “My Own Style Of Loving”.

Wilson Pickett

Wilson Pickett, también participó con otro grande de la música en este disco como Bobby Womack, y nos obsequiaron con pistas como “Sit Down And Talk This Over” o “People Make The World”. Y para finalizar, un espléndido “A Man And A Half” y la maravillosa balada “Back In Your Arms”.

Wilson Pickett emergió como un potente volcán en erupción a mediados de los sesenta y se consolidó como uno de los vocalistas más extraordinarios que ha dado la música soul. En este álbum, consiguió acercarnos hacia un estilo denominado southern-rock, asumiendo también gran parte de culpa, el héroe de la guitarra Duane Allman.

Wilson Pickett falleció el 19 de enero de 2006 en Virginia, víctima de un infarto al corazón a los 64 años de edad, año en que también se aprovechó para reeditar el álbum en CD por el sello DBK Works.

Johnny Cash – At San Quentin – (Columbia Records 1969)

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Fue la voz de los desfavorecidos y los débiles. La voz de los oprimidos, los infortunados y marginados. La voz de aquellos que han sido privados de la palabra, de los que han caído en el olvido, condenados a una existencia sin más futuro que el día a día.

Así comenzaba la leyenda del estadounidense Johnny Cash, icono imperecedero del country, del rock y de la historia musical contemporánea. Un artista único, que ha pasado toda su carrera amparado en la soledad de la carretera, sin más compañía que su guitarra y un talento innato para componer canciones.

Johnny Cash nace en Kingsland (Arkansas) en el seno de una humilde familia en 1932. Desde muy pequeño tuvo que trabajar en los campos de algodón, realizando largas e intensivas jornadas, provocadas por la Gran Depresión económica que reinaba en aquellos tiempos. Y fue en esta época, cuando empieza a interesarse por géneros como el folk, el góspel y principalmente por el country, estilo que lo convertiría en inconfundible durante gran parte de su longeva trayectoria.

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Su vida, digna de la mejor película de cine, está repleta de infinidad de anécdotas, debates y controversias. A continuación, citaremos algunas de las más representativas: 1950. Se alista en la fuerza aérea de los Estados Unidos y residiendo en Europa, se compra su primera guitarra. Posteriormente, funda una banda llamada “The Barbarians” junto a un grupo de amigos, para tocar en diversos locales cercanos a la base militar.

En 1954, lo contrata la Sun Records, propiedad de Sam Phillips, el descubridor de mitos como Elvis Presley o Jerry Lee Lewis. Johnny Cash publica “Hey” y “Cry, Cry, Cry”, a su vez, viaja al lado de Elvis Presley, obteniendo una elevada popularidad. Seguidamente, vería la luz otro de sus clásicos “Folsom Prisom Blues”. En 1959, se edita el álbum “The Fabulous Johnny Cash”, con el que llega a vender más de un millón de copias. En la década de los sesenta tiene lugar su particular calvario: una fuerte adicción a las anfetaminas, que tomaba en grandes dosis para poder resistir sus interminables giras. Finalmente, lograría superar su dependencia.

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Centrándonos en este álbum en directo, dedicado a los reclusos de San Quentin, fue grabado el 24 de Febrero de 1968 en la Prisión Estatal de San Quentin (California) y se publicó el 4 de Junio de 1969 por el sello Columbia Records. En su edición original el disco contenía 10 temas. En sucesivas reediciones, como la de 2006 por la casa discográfica Legacy Records, añadieron más pistas, alcanzando un total de 31 y ofreciendo un documental relacionado con todo lo que allí sucedió, así como entrevistas a funcionarios e internos.

Por supuesto, que una mención honorífica merecen los músicos que participaron en este espléndido “At San Quentin”: Johnny Cash (guitarra acústica y voz), Marshall Grant (bajo), Carl Perkins y Bob Wootton (guitarras eléctricas), W.S. Holland (batería), Carter Family (voces, guitarras), The Statler Brothers (voces), y la mujer de Cash, June Carter Cash (voz).

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Como no podía ser de otra manera, el legendario concierto abre con su clásica frase << Hello, I’m Johnny Cash>> (Hola, soy Johnny Cash). El repertorio de canciones, ya forma parte del patrimonio cultural de la humanidad, como los hits “I Walk The Line”, el “Wanted Man” de Bob Dylan, “Orange Blossom Special”, “Peace in the Valley o el magnífico “Folsom Prison Blues”.

Otras canciones históricas compuestas para el evento fueron “A Boy Named Sue y “San Quentin”, esta última todo un punto álgido del show y un momento de sobre excitación por parte de los reclusos, ya que se identificaron con el tema. Según las propias palabras de Cash: los internos se subieron a las mesas y las golpeaban con los pies. Querían que la volviese a cantar y lo hice inmediatamente. Todos pasamos un mal rato, porque hubo instantes de excesivo entusiasmo”.

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Para la posteridad, quedará la foto tomada por el fotógrafo Jim Marshall… ¿Cuál será su significado?…

Johnny Cash siempre ha sido un músico con una especial sensibilidad ante los colectivos con mayor riesgo de exclusión social. Invirtió una buena parte de sus ganancias en apoyar a centros de disminuidos psíquicos, mujeres maltratadas o asociaciones de enfermos de cáncer.

Y así concluye esta imprescindible obra musical del gran Johnny Cash. Quizás, su nombre no diga nada a las actuales generaciones. Pero llegará un momento en el que tengan que abrir el libro del tiempo y rápidamente se darán cuenta, de que se encuentran ante uno de los músicos más importantes que ha dado el siglo XX.

Desafortunadamente en 2003, Johnny Cash fallecía en un hospital de Nashville, la capital de la música country, debido a complicaciones derivadas de la diabetes que padecía. Pero se le recordará eternamente, por su genial música y también por su generosidad y calidad humana. Se arrastró por medio mundo durante más de cincuenta años, situándose como un luchador incansable y un fiel activista en favor de los derechos de los nativos americanos y los presos.

Siempre vestido de negro, alegró los corazones de aquellos sujetos con cadenas y candados, haciéndoles saber, que desde sus jaulas podrían volar juntos también. Al menos durante unas horas, les hizo sentirse libres.

Super Session (Mike Bloomfield / Al Kooper /Steve Stills – Columbia 1968)

Super SessionQuizás sucedió, por casualidades de un antojadizo destino o por designios de la diosa fortuna. Pero lo cierto, es que a lo largo de la historia musical contemporánea, los mejores músicos siempre han estado en permanente contacto, buscando ese lazo tan especial que les une.

Y por un ya lejano 1968, se produjo una fructífera colaboración entre Mike Bloomfield, Al Kooper y Steve Stills, para realizar un magistral álbum al que bautizaron como “Super Session”. Sin duda se trata de tres mitos, tres auténticas leyendas del rock y el blues, que se juntan para obsequiar a la comunidad musical con un disco que alcanzó el estatus de legendario desde el primer momento en que se publicó.

“Super Session” fue ideado en su totalidad por el gran Al Kooper y se diferencia en dos partes. La cara A la protagoniza el héroe de la guitarra Mike Bloomfield y Al Kooper. Y en la B el genial Steve Stills acompañado nuevamente por Kooper.

Curiosamente, Steve Stills nunca coincide tocando con  Bloomfield en este Long Play. Al margen de esto, Mike Bloomfield solamente grabó la cara inicial del álbum y se marcharía a mitad de su producción, creemos que debido a su inestable personalidad y a sus problemas con las drogas. Posteriormente, entraría Steve Stills para completar el disco.

Super Session IIIHablar de la fantástica música que impregna a esta obra, es emprender una memorable travesía que nos llevará por diversos géneros como el blues, el soul, el rock e incluso en ocasiones, nos acercarán al jazz.

Centrándonos en el álbum, fue editado en 1968 por el sello discográfico Columbia Records e incluye 9 pistas. Producido por Al Kooper, contó con la ayuda estelar de virtuosos músicos como Barry Goldberg (piano), Harvey Brooks (bajo) y Eddie Hoh (batería). Todos ellos, reputados instrumentistas e integrantes del grupo “The Electric Flag”, como el pianista Barry Goldberg o el bajista neoyorkino Harvey Brooks, que también habían participado junto a Bob Dylan en el  “Highway 61 Revisited”.

Dentro del disco, nos encontraremos con soberbios temas como el instrumental “Albert’s shufle”, al que arropa un magnífico piano cortesía de Al Kooper. Llegará nuestro querido blues con “Really”, el aire soul deMan’s Temptation” propiedad de Curtis Mayfield, o el cierto toque jazzístico de “His Holy Modal Majesty”, en dónde el guitarrista Mike Bloomfield, nos demuestra una y otra vez, el porqué de su grandeza.

Seguidamente, toma las riendas el dúo Steve Stills / Al Kooper, con una extraordinaria versión del “It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry” perteneciente a  Bob Dylan. Uno de los puntos álgidos tendrá lugar con “Season Of The Witch”, apoteósica jam de once minutos de duración, arropados por una banda sencillamente espectacular. Continúan con el blues reflejado en “You Don’t Love Me” de Willie Cobb, para poner punto y final con “Harvey’s Tune”, que pone la guinda a un disco absolutamente brillante.

Super Session II

En la parte 2, destacaremos la imprescindible aportación de Al Kooper y Steve Stills, este último tocando con su particular country rock y en dónde podremos notar los distintos puntos de vista musicales con Mike Bloomfield. En 2003, La compañía Legacy Records reedita una nueva versión de este clásico álbum en el que añaden cuatro pistas más, una de ellas en directo.

Así concluye la aventura de este inmortal trío de hombres blancos, que parecen haber sido tocados por algún tipo de poder divino. Poseedores de un alma muy negra, fueron capaces de dejarnos un disco de música con letras mayúsculas, de esos que difícilmente se olvidan.

Las estrellas, están en el cielo.

ALTYAII<<In Memoriam, Alvin Lee – 19/12/1944 – 06/03/2013>>

Desafortunadamente,  ayer por la noche se producía una triste noticia para el mundo del rock.  El guitarrista Alvin Lee, carismático líder de la banda británica “Ten Years After “(en castellano, diez años después), fallecía a los 68 años de edad debido a  una complicación quirúrgica, según el comunicado oficial que emiten en su página web.

Sin duda,  el universo del rock llorará eternamente su pérdida. Porque el gran Alvin Lee, ha sido una  leyenda de nuestro tiempo. Un hombre de aspecto corriente y una de las pocas estrellas del rock, al que parece NO haberle afectado la fama ni la gloria del dinero. Y tampoco le importó demasiado, tocar junto a cuatro chicos ourensanos que respondían al nombre de “Los Suaves”. Puso a su disposición su magistral guitarra, en aquel gran disco “Maldita Sea Mi Suerte” de 1991, impregnado por el sello único e inconfundible da nosa terra da chispa.

Y realizando una cierta mirada nostálgica, recuerdo aquella frase de Alvin Lee, que se puede leer en el interior del álbum de Los Suaves “Maldita Sea Mi Suerte”: <<“¿A quién se le ocurrió esta idea tan loca? Esto fue lo primero que dijo Alvin Lee cuando entro en el estudio. Todos sonreímos y yo pensé que no sabía si la idea era loca o no. Lo único que sabía es que nunca hubo una reunión de tantos y tan buenos guitarristas y sobre todo de tantas y tan buenas personas. A todos con nuestro agradecimiento lo único que puedo decirles es que al estar en nuestro disco, es que como si estuvieran en nuestro corazón”>>

ALTYAAlvin Lee, paseó su espectacular blues rock desde los años 60 por todo el planeta. Y lo cierto, es que si nos transportamos a un  ya lejano 17 de Agosto de 1969, rápidamente nos daremos cuenta de que no fue un domingo cualquiera. Sucedió allí, en un histórico festival de Woodstock’ 69, en dónde la lluvia convirtió aquel inmenso prado, en un gigantesco barrizal de lodo y fango.  Pero no fue impedimento alguno, para que Alvin Lee y sus incombustibles Ten Years After,  entonaran al viento un antológico “I’m Going Home”, cuajando una de las actuaciones más aclamadas de Woodstock´69.

Fue  aquella noche del 69, en la que el cielo rugía feroz, tornándose gris y melancólico, cuando alzaste tu inmortal guitarra, convirtiendo los acordes en eternos, imperecederos e inalterables al paso del tiempo, haciendo que la humanidad se estremeciese.

Por ello, la comunidad musical, solo te puede dar las gracias por representar con una pasión desmedida, la grandeza de un arte al que llaman rock and roll. Las estrellas, están en el cielo.

Freddie King – Texas Cannonball (Shelter 1972)

Freddie King (Texas Cannonball)

En 1972 y bajo la supervisión del pianista Leon Russell, se publica este espléndido álbum de blues rock al que bautizaron como “Texas Cannonball”. Curiosamente, lo grabaron para el sello “Shelter Records”, una casa discográfica de reciente creación en aquella época y fundada por Leon Russell y Denny Cordell.

“Texas Cannonball”, fue el segundo LP del legendario guitarrista Freddie King para la Shelter Records, después del no menos clásico “Getting Ready”. Y llegó en uno de los momentos álgidos de su carrera, en el que continúa con su progresión hacia un nuevo estilo e introduce en su blues explosivo, nuevas audiencias más orientadas a un público con ganas de escuchar el mejor blues-rock americano a ambos lados del Atlántico.

Freddie King nace en ese estado de la estrella solitaria llamado Texas en 1934. Desde su infancia comienza a tocar la guitarra, siendo muy influenciado por sus compatriotas también tejanos Lightnin´ Hopkins y el pionero de la guitarra eléctrica T-Bone Walker. A principios de los cincuenta, su familia se traslada a Chicago y durante su adolescencia actúa con varios mitos del blues. Rápidamente se consolida como una pieza básica en el circuito blues de Chicago, dejándonos temas clásicos como el versionadísimo “Hideway”.

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Centrándonos en el álbum, “Texas Cannonball” fue grabado en dos localidades distintas y por dos bandas diferentes. La primera sesión tuvo lugar los días 2,3 y 4 de febrero de 1972 en los Skyhill Studios de Los Ángeles , interviniendo Freddie King a la guitarra, Leon Russell (piano), Don Preston (guitarra), Donald “Duck” Dunn (bajo) y Al Johnson (batería), estos dos últimos recordados y fundamentales miembros de los Booker T & The MG´S.

En esta parte de la grabación, los seis temas escogidos fueron “I´d Rather Be Blind”, con una base rítmica demoledora y firmado por Russell. Seguidamente nos encontraremos con “Can´t Trust Your Neighbor”, composición histórica del tándem Isaac Hayes-David Porter, y en dónde Freddie King nos deleita con su maestría a la guitarra, introduciendo una curiosa sección de cuerdas un tanto desconcertante…

Otras pistas que se acercan más al puro estilo Chicago son “You Were Wrong” y el “How Many More Years” de Howlin´Wolf. Con un sobresaliente, calificaremos al estándar “The Sky Is Crying”. Y para completar esta parte, nos obsequian con una maravillosa versión de Bill Withers y su “Ain´t No Sunshine”.

La segunda parte de las grabaciones fueron realizadas los días 26 y 27 de febrero en los “Ardent Studios” de Memphis (Tennessee). Para la ocasión, el carismático Leon Russell seleccionó personal de su propia banda, dado que Russell, todo un caballero originario de Oklahoma, era todo un especialista en el denominado “Sonido Tulsa”. Y por supuesto, toca junto a Freddie King y otros geniales músicos de su tiempo, como Don Preston, John Gallie (órgano), Carl Radle (bajo), Chuck Blackwell y Jim Gordon (baterías).

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Esta magnífica formación colabora en cuatro canciones, iniciando con un movido “Lowdown In Lodi” de John Fogerty, siguen con “Reconsider Baby”, demostrándonos una vez más, que Freddie King es uno de los reyes del blues, elevando la guitarra hacia el infinito y arropado por su poderosa y profunda voz.

En “Big Legged Woman” y “Me And My Guitar”, el grupo ejecuta dos soberbios temas con cierto aire funk-rock, un estilo que caracterizaría a Freddie King en sus siguientes álbumes hasta su prematura muerte en 1976.

Freddie King y Leon Russell. Talento innegable y trabajo exquisito. Sin duda, dos grandes nombres, que fueron capaces de regalarnos discos de incalculable valor, que después de cuarenta años, es todavía un placer, el poder seguir disfrutándolos.

Atlanta Rhythm Section – A Rock and Roll Alternative (Polydor 1976)

ARARALTSin duda, el rock sureño es uno de los géneros musicales que posee un mayor sentimiento. Quizás para los analistas, la “Atlanta Rhythm Section” no se haya situado a lo largo de su historia como una de las bandas más conocidas e idolatradas. Pero a nuestro juicio,  fueron auténticos caballeros del sur que reflejaron con orgullo a través de su música, cuáles eran sus orígenes y de dónde procedían.

Oriundos de Doraville (Georgia), la ARS se constituyen como grupo a principios de la década de los setenta en los “Studio One” de Atlanta, uno de los primeros y más prestigiosos estudios de grabación construidos por el ingeniero  Rodney Mills. Posteriormente, por sus legendarias salas pasarían artistas de la talla de Al Kooper, Lynyrd Skynyrd o Dickey Betts.

Una buena parte de los componentes de la Atlanta Rhythm Section ya habían tocado con bandas como “Classics IV” o “The Candymen”, durante los años 60.  Pero fue la particular  visión musical de su carismático líder, el vocalista, productor y mánager Buddy Buie, quien ensambló a la perfección todo el talento de estas dos formaciones para dar lugar a esta gran agrupación llamada Atlanta Rhythm Section. Así mismo, Buddy Buie también fue el responsable del éxito que obtuvo la ARS durante su trayectoria y el autor de varios de sus temas más célebres.

ARSIIEn sus inicios, editan sus primeros discos “Atlanta Rhythm Section” (1972), “Back Up Against the Wall” (1973) y Third Annual Pipe Dream (1974), realizando una interesante y suave mezcla de country / rock / blues / pop,  que le valió para ganarse cierta reputación en el panorama musical del momento. Pero no sería hasta 1976, cuando realmente nos obsequian con este magnífico “A rock And Roll Alternative” y al que valoramos como su obra más completa.

Centrándonos en el álbum, fue publicado en 1976 por el sello discográfico Polydor e incluye ocho pistas. Como ya es costumbre, haremos una mención especial al personal que hizo posible este fantástico LP: Buddy Buie (voz), Barry Bailey (guitarra), J.R. Cobb (guitarra, voz), Paul Goddard (bajo), Dean Daughtry (teclados), Robert Nix (batería) y Ronnie Hammond (voz).

Dentro del disco, nos encontraremos con su inolvidable tema central y su hit más memorable “So Into You”, en el que destacaremos su bella melodía y su elegancia instrumental de cierto aire pop. Otras pistas de excelente factura son un espectacular “Sky High”, “Hitch-Hikers’ Hero”, “Neon Nites” o la gran versión del “Outside Woman Blues” perteneciente a los Cream de Eric Clapton.

ARSIEl infortunio, se cebó una vez más sobre las figuras de la ARS. El vocalista Ronnie Hammond falleció en 2011 víctima de un ataque al corazón y el baterista Robert L. Nix nos dejaba para siempre en 2012 a los 67 años de edad. Actualmente y tras sufrir diversos cambios en sus filas, la ARS continúa ofreciendo conciertos, realizando miradas nostálgicas hacia los setenta, su época de máximo esplendor.

Y así concluye esta sexta aventura de la Atlanta Rhythm Section, cortesía de aquellos que quizás, se presentaron como una alternativa más calmada a los míticos Allman Brothers Band o los Lynyrd Skynyrd, pero sin vacilar ni un instante, su genuina música sigue y seguirá, siendo absolutamente brillante.

Qué amarga, es la vida del rock and roll, la Atlanta Rhythm Section ha sido una de las bandas más injustamente subestimadas del complejo universo musical…