Ten Years After – Ssssh (Chrysalis 1969)

 “Esta música es la música de los Ten Years After”…

Con esta frase directa y unas breves notas escritas por Alvin Lee en la contraportada de este álbum, comenzaba a forjarse la leyenda de “Ssssh”, considerado como un disco de culto y publicado en un ya lejano junio de 1969.

Originarios de Nottingham, los Ten Years After pronto se ganan un lugar importante en la Inglaterra de finales de los sesenta, tocando en infinidad de locales y festivales, apostando claramente por un marcado estilo blues-rock y rythm & blues, siguiendo las pautas de bandas fundamentales como Cream, Fleetwood Mac, o los Bluesbreakers de John Mayall.

Después de grabar tres excelentes discos bajo el sello Deram, (uno de ellos en directo, en un pequeño club), fichan por una compañía de reciente creación denominada Chrysalis Records, formada por Chris Wright y Terry Ellis. En poco tiempo,  se asentaba como uno de los sellos esenciales del rock and roll, albergando entre las alas de su legendaria mariposa a bandas históricas como Jethro Tull, o  músicos como el inmortal Rory Gallagher.

Ssssh se grabó en los “Morgant  Studios” de Londres en junio de 1969 y teniendo una mayor libertad de producción, se cubrieron de gloria gracias a esta antológica obra, poseedora de un sonido demoledor  y  aplastante. Obtuvieron un extraordinario disco, de esos que “crean escuela” y que sin ningún tipo de contemplaciones, puede pasar del tema más contundente y pesado a un acústico dulce y tierno.

LosTen Years After están liderados por el prolífico guitarrista, cantante y compositor Alvin Lee, el magnífico bajista Leo Lyons, los teclados y pianos a cargo de Chick Churchill y el contundente baterista Ric Lee.

Centrándonos en el álbum, es el cuarto de su discografía y consta de ocho cortes absolutamente soberbios. Quizás buscaban un sonido envolvente, incorporando en algunos de ellos efectos especiales, como el caso de “Bad Scene”, abriendo con lo que parecen unos maullidos de un gato, interrumpidos por  un sonido rápido y pesado.

A continuación nos obsequian con “Two Time Mama”, un acústico con cierto sabor a la auténtica música del delta del Mississippi. Siguen con “Stoned Woman”, en donde la sección rítmica hace gala de un virtuosismo incontestable, dejándonos una de las piezas más vistosas del álbum.

Todos los temas están compuestos por Alvin Lee, a excepción de la tantas veces versionada “Good Morning Little Schoolgirl”, propiedad del bluesman Sonny Boy Williamson.

Una mención honorífica merece el apoteósico “Good Morning Little Schoolgirl”,  toda una perla que se situó como una de sus canciones más emblemáticas y de las más utilizadas en sus colosales directos. Cabe destacar el espléndido trabajo de toda la formación y sobre todo los duelos entre el maestro de bajistas Leo Lyons y el guitarrista Alvin Lee.

La segunda parte inicia con “If You Should Love Me”, una balada simplemente perfecta y en dónde la voz de Alvin Lee cobra un protagonismo mayúsculo, dándonos muestras de que aparte de ser un gran guitarrista, es también un gran vocalista.  “I Don´t Know That You Don´t Kown My Name”, es un bello tema rodeado de cierto aire folky, muy corto pero que refleja la versatilidad del grupo. En “The Stomp” se puede sentir la influencia del bluesman John Lee Hooker. Y para finalizar, una joya llamada “I Woke this Morning”, puro blues-rock de raíces, que los convierte por méritos propios en una de las mejores bandas que ha visto nacer el rock.

La curiosa portada de Ssssh fue obra de John Fowlie y el músico Graham Nash. Consiguieron un peculiar montaje fotográfico y una de las carátulas de álbum más representativas de TYA y de la historia del rock.

Poco después de la publicación de Ssssh, los Ten Years After dejan una profunda huella en Woodstock’ 69, realizando una espectacular actuación y siendo una de las más recordadas de este festival. Un hecho, que le sirvió para abrirse camino hacia el mercado americano y encumbrar a Alvin Lee como un héroe de la guitarra eléctrica.

Para la memoria colectiva, quedará su imagen omnipresente y su fantástico rock and roll, siempre acompañado por su inseparable guitarra Gibson ES-335 llena de pegatinas. Y todo ello, en medio de una nostálgica época tan especial…

¡¡¡Sssssssssh!!!! … silencio…!!!! Rock and roll!!!!

<<Este artículo se lo dedicamos al rockero mexicano Alex Lora, al que deseamos transmitir nuestro ánimo en estos momentos tan difíciles por los que está pasando. No estas sólo, toda la comunidad rock está contigo>>

The Band – Music From Big Pink (Capitol 1968)

Conquistando el corazón de medio mundo, debutaban en la escena musical de 1968 los canadienses The Band con este “Music From Big Pink”. Un emotivo álbum procedente de una época ya olvidada, que se convirtió en una auténtica obra de culto desde el primer momento en que vio la luz. Sobran todas las palabras, adjetivos y calificativos para describir a esta joya de incalculable valor, lo único que podemos decir, es que te llenará de admiración en cuanto llegue a tus oídos.

Poseedor de una belleza, elegancia y sutileza musical fuera de lo común, se publicaba en día de conjunción de astros favorable, un lacrimógeno verano del 68 por el sello Capitol Records. Rodeado de un alto componente sentimental, podemos considerar a “Music From Big Pink” como un disco que ha otorgado banda sonora a la vida de generaciones. Incluye un glorioso e inolvidable tema central “The Weight”, al que nunca nos cansaremos de hacer referencia elevándolo al estatus de patrimonio cultural de la humanidad. Infinidad de veces versionado, lo han usado en multitud de  BSO, series de televisión y películas como “Easy Rider”.

Durante 1965 y 1966, The Band (anteriormente The Hawks) fue el grupo de acompañamiento de Bob Dylan en su primera gira, apoyándolo en la transformación del folk hacia el rock eléctrico. Tiempo después, se desvincularon del genio de Minessota para seguir su camino, componer sus propias canciones y regalarnos infinidad de hits que permanecerán eternos e inalterables al paso de los años.

Como ya es costumbre, haremos mención a los integrantes de The Band: Robbie Robertson (guitarra y voz), Richard Manuel (piano, batería, voz), Garth Hudson: (órgano y saxofón), Rick Danko: (bajo, voz) Levon Helm (batería, voz).

Con una escasa repercusión en los medios de comunicación y realizando una exquisita combinación de estilos como el country, folk, soul o rock, se forjaba la leyenda de uno de los mejores álbumes que ha visto nacer el rock. Impregnado de un cierto sentimiento folk, se alejan de la psicodelia reinante en aquellos tiempos y toman como base de su música los estilos tradicionales norteamericanos. Su grabación se produjo en el sótano de una casa <<Big Pink>> pintada de rosa y ubicada cerca de Woodstock, en Nueva York.

Centrándonos en el álbum, fue producido por John Simmons y consta de once pistas. Inicia con la sensación melancólica que nos proporciona “Tears Of Rage”, coescrita por Dylan y Richard Manuel. Seguidamente, nos encontraremos con las magníficas “To Kingdom Come”, “In a Station” y “Caledonia Mission”, todas ellas muy elaboradas instrumentalmente. Cierran la cara A con ese clásico entre clásicos que es “The Weight”, propiedad de Robbie Robertson e invadida por la peculiar voz de Levon Helm.

La cara B abre con ese diamante en bruto que es “We Can Talk”, y la balada tradicional “Long Black Vei”, perteneciente a los cantantes de country estadounidenses Marijohn Wilkin y Danny Dill.

Otro importante clásico es el inmortal “Chest Fever”, tema que The Band empleó habitualmente en diversos directos y recopilatorios. Continúan con “Lonesome Suzie” y unos dosificados toques de psicodelia reflejados en «This Wheel’s on Fire” para finalizar con el “I Shall Be Released”  de Dylan, otro de los puntos álgidos de este espléndido trabajo y que también fue utilizado para cerrar su antológico concierto despedida de 1976 “The Last Waltz” dirigido por Martin Scorsese.

 Así concluye este disco y nuestro pequeño blog comienza su nueva etapa 2012-2013. En su momento, Music From Big Pink no obtuvo el reconocimiento que se merecía y con el paso de las décadas terminó por convertirse en una obra clave en la historia del rock. Como dato anecdótico, su característica portada es una pintura de Bob Dylan.

El infortunio, se cebó  con los miembros The Band: el bajista Rick Danko falleció en 1999, al igual que Richard Manuel, que desgraciadamente apareció ahorcado en 1986 en la habitación de un hotel de Florida. En abril de 2012, también nos dejaba para siempre el baterista Levon Helm a los 71 años, víctima de un cáncer. Figura esencial y músico con letras mayúsculas, representó el espíritu del rock and roll.

Conocidos como “La Banda”, serán recordados como unos tipos sencillos, algunos de ellos hijos de granjeros, que fueron antes compañeros de ruta de Ronnie Hawkins y después de Dylan. Pero nosotros les evocaremos, como unos geniales artistas que un buen día decidieron irse a grabar al campo y cuando regresaron, nos obsequiaron con todo un monumento a la música.

 

Un Año de Rock And Roll

Con alma de blues y corazón de rock and roll presentamos este libro recopilatorio, que recoge los artículos realizados en nuestro primer año de vida en Internet. Y creemos que un fiel resultado, de toda una vida dedicada a la colección y audición de álbumes musicales.

Cuando un veinte de septiembre de 2011 decidimos embarcarnos en la maravillosa aventura de crear un blog, denominado rockandrollismyaddiction.wordpress.com desconocíamos por completo ese inmenso océano que es Internet y las posibilidades que las nuevas tecnologías podían llegar a ofrecernos.

Gracias a ellas, alcanzábamos nuestro sencillo objetivo: analizar discos que desde nuestro humilde punto de vista considerábamos cruciales en la historia de estos géneros musicales.

Iniciábamos nuestro particular viaje por el infinito universo del rock, desempolvando esos legendarios vinilos y cd’s de nuestras estanterías, rescatando aquellas magníficas obras que teníamos en nuestras manos. Obras de épocas ya olvidadas, pero siempre presentes y que permanecerán perpetuas en nuestra memoria. Y esperamos, que en la tuya también.

Cuando en 2012 cumplíamos nuestro año de existencia en Internet, casi sin darnos cuenta, ya habíamos realizado una inolvidable travesía musical que nos llevó desde los albores del blues hasta visualizar el amanecer del rock and roll. Pero si realizamos un absoluto ejercicio de sinceridad, somos conscientes de que muchas de estas obras se nos han quedado por el camino. Aún queda mucho por hacer…

Así mismo, queremos dar las gracias a todas las personas que visitan nuestro blog, lo único que podemos decirles y con nuestro más sincero agradecimiento, es que cuando dejan sus comentarios en nuestros artículos, es como si estuvieran en nuestro corazón.

Ya ha pasado un año y parece que fue ayer.

Un Año de Rock And Roll© 2012. rockandrollismyaddiction.wordpress.com. Javier Suarez , Ruben.Borrajo (Ourense – Galicia –  España)

Prólogo – Un Año de Rock And Roll

Aquel veinte de septiembre de 2011, lo tendremos siempre presente en nuestra memoria con especial recuerdo y cariño. Ese día nace rockandrollismyaddiction.wordpress.com, un pequeño blog en Internet dedicado al análisis sobre discos de blues y rock, en dónde publicamos artículos sobre aquellos álbumes que bajo nuestra opinión, consideramos cruciales en la historia de estos géneros. Y lo haríamos de un modo totalmente simple, huyendo de tecnicismos y con una libertad total de edición. Los redactores que hacemos posible este blog, no somos críticos, ni analistas especializados, lo único que nos mueve son nuestras inquietudes y la pasión por la música.

Hemos de confesar que en un principio, nuestro humilde sitio no estaba destinado al público en general y que no teníamos ningún tipo de interés en que los internautas nos visitasen, ya que lo concebimos con el único fin de compartir conocimientos musicales entre dos amigos. Se puede decir, que teníamos un desconocimiento total y absoluto del mundo de los blogs. Tampoco cuidábamos demasiado la redacción de los artículos, hasta que nos dimos cuenta gracias a las visitas que íbamos acumulando, que cualquier persona que se interesa por leer algo, desea que se le proporcione la información de la mejor manera posible.

Pero el poder de la música es muy grande, posee algo tan especial que hace de ella un arte único, es capaz de cambiar el mundo, mezclar culturas, promover valores tan bellos como la amistad y la solidaridad, e hizo de nosotros que de una vez por todas aprendiésemos a que cuando te propones hacer algo, se realice de la mejor forma en la que tus capacidades y conocimientos te permitan. Jamás no contestar a un comentario. Jamás información sin contrastar. Jamás tomar una dirección hacia otro estilo de música que no sea la que nos apasiona.

Cuando empiezas cualquier proyecto, independientemente de la magnitud que tenga, siempre te encuentras con dificultades, preguntas sin respuesta, montones de ideas que no sabes llevar a cabo, situaciones de las que debes salir si quieres que este llegue a buen puerto. La que nunca olvidaremos sería el nombre que le daríamos a nuestro blog. De una manera rápida y espontánea recordamos un disco de Elliott Murphy, un directo grabado en Paris en 2008, que tenía por eslogan “rock and roll is my addiction & literature my religion” (el rock and roll es mi adicción y la literatura mi religión), bajo ese nombre y con este modo de entender la música nacimos en Internet.

A nuestro primer análisis, le guardamos un gran aprecio y tras algunas horas de debate, llegamos a la conclusión de que no podía ser otro que “The Allman Brothers Band At Fillmore East” de 1971, pues se trataba de un disco transcendental en la historia del rock y uno de sus álbumes más representativos. Un treinta y uno de enero de 2012, decidimos realizar un reportaje sobre el grupo Los Suaves, aquellos que siempre representaron a nuestra ciudad natal Ourense, llevando su nombre por todo el territorio nacional a lo largo de treinta años. Cada vez que se produce uno de sus conciertos nos hacen sentir capital del rock, estableciendo un vínculo muy fuerte entre Ourense y este arte al que algunos llaman la “música del diablo”. El rock, se respira en todos y cada uno de sus rincones y esta “nosa queridiña terra da chispa”, también es capaz de producirnos cierto sentimiento de vacío y nostalgia cuando nos encontramos fuera de ella, creemos que todos los ourensanos padecemos de nuestra famosa “morriña galega”, pero ahí está el afilador, que se encarga de recordarnos siempre quiénes somos.

Esperamos querido lector, que te podamos transmitir buenas sensaciones cuando leas los 104 artículos que comprenden este libro, con algunos estarás de acuerdo, con otros no, y quizás con varios de ellos tengas una visión totalmente diferente de la nuestra, pero con gusto aceptaremos todas las críticas a las que nos puedas someter.

En el mundo de la música, el rock y el blues son símbolos que representan libertad, amistad e incluso en ocasiones un esfuerzo común y desinteresado para que el oyente pase un momento gratificante. Para nosotros es importante que ese espíritu no se pierda, ya que en el amplio terreno musical, las productoras siguen haciendo su particular agosto a costa de los músicos, obligándoles a que esto suene de una manera o de otra, imponiendo que los discos sean comerciales, quitándoles creatividad e implantando sus propias normas. Creemos que son muy pocos los artistas que tienen total independencia musical de ellas. Por eso, antes de comenzar a leer este libro que tienes en tus manos, es importante que te hagas una idea de lo que esto significa.

Bienvenido al autobús del rock and roll.

Un Año de Rock And Roll© 2012. rockandrollismyaddiction.wordpress.com. Javier Suarez , Ruben.Borrajo (Ourense – Galicia –  España)

 

Kenny Wayne Shepherd – 10 Days Out (Blues From The Backroads)

Algo mágico despertó en el interior del joven guitarrista estadounidense Kenny Wayne Shepherd. A nuestro juicio, creemos que pudo ser la denominada “música del alma” y su maravillosa estructura de doce sencillos compases.

Durante diez días y acompañado por un equipo portátil de filmación, emprendió un inolvidable viaje por el sur de los Estados Unidos, con el objetivo principal de intentar captar el blues en su estado más puro. Inició en 2004 su particular travesía por los campos rurales del Mississippi, junto a los Double Troble (la banda de Stevie Ray Vaughan), recogiendo el sonido de ese legendario blues interpretado por artistas de la talla de Pinetop Perkins, Clarence “Gatemouth” Brown, Calvin Jones, Henry Gray, Honeyboy Edwards, Jerrie “Boogie” Mcain, Cootie Stark, Henry Townsend, Etta Baker, Bryan Lee o Buddy Flett (estos dos últimos fueron pilares esenciales en la carrera de Shepherd), entre otros.

Algunos de estos venerables músicos fallecieron a lo largo de la grabación, como el caso de Cootie Stark, Clarence “Gatemouth” Brown, Neal Pattman, George “Wild Child” Butler o Etta Baker, que nos dejó para siempre poco antes del lanzamiento de este álbum. Y este “10 Days Out  (Blues From The Backroads)”, fue su última voluntad.

El gran resultado que obtuvieron fue un excelente disco y una impresionante película – documental de blues, que consideramos como una de las más representativas que existen en la actualidad. En ella, podremos ver a mitos como B.B. King o Hubert Sumlin y a otros con menos relevancia, pero igual mérito: John Dee Holeman, o el armonista manco Neal “Big Daddy” Pattman.

Centrándonos en el álbum, quinto en su discografía, fue publicado en 2007 por el sello “Reprise” e incluye 15 temas y un DVD. Nos encontraremos con varias versiones de clásicos del blues como el mayor hit de B.B. King “”The Thrill is gone”, los  eternos “Spoonful” (con George “Wild Child” Butler y la Howlin’ Wolf Band), “Red Rooster” pertenecientes al rey midas del blues Willie Dixon,  o “Sittin’ on top of the world”.

Otras pistas que merecen una mención especial son el emotivo “Tears Came Rollin’ Down”, con un espectacular Henry Townsed al frente, el “Prison Blues” con un apoteósico Neal Pattman a la armónica (al que no le supone impedimento alguno que le falte un brazo), arropado por el magnífico guitarrista ciego Cootie Stark.  “Chapel Hill boogie” con John Dee Holeman, o “Honky Tonk” por Buddy Flett son simplemente geniales. Una grata sensación, te hará sentir “Knoxville Rag”, cortesía de la guitarrista de 93 años Etta Baker.

El octogenario y virtuoso guitarrista Clarence “Gatemouth” Brown, deja su huella en esa joya que es “Born In Lousiana”, mostrándonos de paso, su habilidad al violín, para finalizar con ese regalo para los oídos que es “Grindin’ Man” y “Got My Mojo Working”, gracias al magistral pianista Pinetop Perkins y la Muddy Waters Band. Destacar en este tema, el espléndido trabajo realizado por Bob Margolin a la slide.

Y así concluye esta obra, impregnada de un exquisito aroma a pantano, en la que Kenny Wayne Shepherd ejerce de mero acompañante y cede el protagonismo a esas viejas leyendas del blues, que jamás quisieron abandonar su Mississippi natal.

Quizás Kenny Wayne, un buen día decidió olvidar por un momento el ajetreo de la gran ciudad y dejar de lado la fama, para marcharse allá donde se dice que proviene la verdadera música. Retrocedió en el tiempo en busca de respuestas, aventurándose por interminables carreteras del Delta en medio de la nada, recorriendo caminos polvorientos y visitando a aquellos lugareños de corazón humilde e innegable talento, para que respondieran a sus ansiadas preguntas. Unas semidesconocidas estrellas musicales que jugaron un papel muy importante en el desarrollo de este arte al que llaman blues.

En cierta ocasión, el bluesman Hubert Sumlin, expresó que “<<El blues estará aquí, por que lo han hecho un poco más lento allá, ¿Sabéis de que hablo? Pero no ha muerto, no estaba por morir, estará aquí hasta que nos vayamos y se vayan los otros, y se vaya todo el mundo, la música estará aquí, y punto>>.

Quiero creer, que mientras existan jóvenes valores como este originario de Louisiana Kenny Wayne Shepherd, que se preocupan de investigar en las raíces más profundas del blues, el género siempre se mantendrá vivo… Y ni mucho menos ha muerto, está mejor que nunca… y en plena forma.

Canned Heat – Future Blues (Liberty 1970)

A finales de la década de los cincuenta, un par de chicos adolescentes aficionados al blues comienzan una labor envidiable en la ciudad de Torrance (Los Ángeles), recopilando y estudiando todo lo referente a este estilo, obteniendo así, una extraordinaria colección de antiguos álbumes de blues. Posteriormente, se unirían para fundar una de las bandas más legendarias que ha visto nacer la  época dorada del rock.

En 1965, Alan Wilson “el búho” y Bob Hite “el oso”, crean la formación musical Canned Heat, nombre adquirido de un tema del bluesman Tommy Johnson llamado “Canned Heat Blues” que data de 1928.

“Canned Heat”  era el término que se utilizaba para nombrar el resultado de mezclar un producto de combustión muy popular en los hogares  denominado “Sterno”, (una lata con etanol  y parafina, que al encenderse servía para calentar la comida) que al combinarlo y consumirlo con soda u otras bebidas, provocaba una grave intoxicación. Su uso fue bastante frecuente, durante la gran depresión que sufrió  Estados Unidos en los años veinte y treinta del siglo pasado.

Los Canned Heat, rápidamente se hicieron con un lugar importante dentro de la escena blues americana, obsequiándonos continuamente con  temas clásicos  y colaborando con mitos de la talla de Son House o el guitarrista de country-blues John Fahey. Y también escribieron más de un artículo, acerca del bluesman de Louisiana Robert Pete Williams. En cierto modo, los rescataron del olvido.

Para el recuerdo colectivo quedarán sus excelentes actuaciones en directo, sobre todo en el área metropolitana de Los Ángeles, en dónde provocan un fuerte impacto en el público gracias a su peculiar técnica musical, algo muy poco común en unos jóvenes chicos blancos que tocaban diversos géneros como el boogie-woogierythm and blues y el  blues urbano.

Después de actuar en el Monterey Pop Festival, sería en 1967 cuando les llegó el momento de grabar “Canned Heat”, álbum homónimo al grupo y primero en su discografía. Una mención especial, merece la espectacular alineación, quizás una de las más destacadas de su intensa trayectoria: Alan Wilson, Bob Hite, Frank Cook, Henry Vestine Larry Taylor.

Y el éxito llamó a su puerta,  tras cinco discos editados y constantes cambios de músicos desde la formación inicial, el 3 de agosto de 1970 se publica este “Future Blues”, una obra que podemos considerar crucial en su longeva carrera, en la que se alejan un poco del blues tradicional y se acercan al hard-rock, pero sin renunciar a sus orígenes.

 “Future Blues” está marcado por la característica voz de Bob Hite, la magnífica guitarra y armónica de Alan Wilson, al que se le suma el baterista mexicano Adolfo de la Parra, más conocido como “Fito de la Parra” y el genial Larry Taylor, uno de los mejores bajistas que ha dado el universo del rock. Y por supuesto, la acertadísima incorporación de Harvey Mandel sustituyendo al guitarrista Vestine, junto a Dr. John como invitado especial a los teclados.

Producido por Skyp Taylor  y los propios Canned Heat bajo el sello Liberty, el álbum original contiene nueve auténticos clásicos, distinguiendo entre ellos su mayor hit, “Let´s Work Together”, un tema con un inolvidable estribillo,  que se coloca entre los más grandes de su tiempo. “Sugar Bee” es otro gran corte, dónde podremos  apreciar su estilo único e  inconfundible, en el que alternan las guitarras y sobresale la voz de Bob Hite, arropados por una base rítmica apoteósica.

Al margen de estos, el álbum incluye otros temas impregnados por un estilo diferente, como el caso de “Skat”, que lo interpretan como si de una big band se tratase, acompañados por un monumental Dr. John a los pianos. Y llegará  la incendiaria jam “So Sad (The Word Is A Tangle)” de algo más de siete minutos de duración.

En “My Time Ain´t Long” y en “London Blues” podremos sentir el sonido duro de la banda, para terminar con el que da título al disco: “Future Blues”, indicándonos con este nombre el camino hacia una nueva década…

La personalidad de Alan Wilson, un arraigado ecologista y espléndido músico, se vio afectada por serios problemas psicológicos y autodestructivos. Desafortunadamente, decidió poner fin a su vida un mes después del lanzamiento de este disco, curiosamente el 3 de septiembre de 1970 y a los 27 años de edad, como otras leyendas del rock and roll, pero su legado sobrevivirá y permanecerá eterno al paso de los años.

Y “Future Blues” también pasará a la historia por poseer una de las portadas más controvertidas, en la que podemos observar como la banda, recrea la conquista de la luna clavando la bandera americana, pero irónicamente… la sitúan al revés…

The Stooges – The Stooges (Elektra 1969)

A finales de la década de los sesenta, se publica una de las obras más revolucionarias y viscerales que ha visto nacer el rock, en la que factores clave como un enérgico sonido y una particular visión musical, convierten a los estadounidenses “The Stooges” en pioneros de un estilo al que posteriormente se le denominaba como “punk-rock”.

Podemos considerar a los “The Stooges”como una formación esencial e histórica, que irrumpió de manera impactante, en la escena musical de 1967 en Detroit y Ann Arbor (Michigan), ciudad de dónde eran oriundos. Rápidamente se hicieron con un lugar importante dentro de la comunidad rock, debido a la explosividad de sus actuaciones en directo y a la singular personalidad del fundador de la banda: James Osterberg, mundialmente conocido como Iggy Pop. Todo un icono del rock and roll…así como un potente y descontrolado volcán en erupción…

Durante sus estudios universitarios, Iggy Pop crea varios grupos musicales con una clara orientación hacia la psicodelia y el blues.  Estilos que absorbió principalmente en sus continuos viajes a Chicago y marcado por la gran influencia de bandas como los Doors. Una de estas formaciones, se llamaba “The Iguanas”, nombre que tomó para ser conocido por “Iggy” y más adelante como “la Iguana de Detroit”.

En  1968 los ficha Jac Holzman, dueño de la  compañía Elektra Records, por la cantidad de 5.000 Dólares. Y curiosamente,  fueron  producidos por John Cale componente de la Velvet Underground.

Los  Stooges estaban liderados por Iggy Pop, los hermanos Ron y Scott Asheton a la guitarra y batería y Dave Alexander al bajo. Su primer álbum salió a la luz pública después de varias actuaciones legendarias, siendo  una de las más recordadas la del auditorio “Grande Ballroom” de Detroit, junto a los míticos y en cierto modo rivales, MC5.

Las violentas y variopintas interpretaciones de los Stooges, no pasaron desapercibidas para el recuerdo colectivo del rock. Cuando tenían lugar sus apoteósicos shows, Iggy Pop se quitaba parte de su ropa, se untaba con crema de cacahuete pegándose trozos de carne, o se cortaba con restos de botellas rotas que el público tira al escenario, entre otras destacadas excentricidades. Iggy Pop fue la primera estrella del rock en arrojarse directamente al  público en medio de un concierto.

Gestos extravagantes, que en la mayoría de ocasiones fueron originados por el consumo excesivo de drogas y alcohol. Pero en cierta medida, crearon escuela y serían motivo de multitud de imitaciones a lo largo del tiempo. Y esta pintoresca actitud, provocaba una desorbitada exaltación de los fans y en muchos casos terminaba en grandes peleas.

Centrándonos en el álbum, fue el homónimo al grupo y contiene ocho cortes compuestos íntegramente por los Stooges. Como dato anecdótico, cuando llegaron al estudio de grabación sólo presentaron cinco pistas, a la discográfica le pareció un material insuficiente y les obligó a incluir algunos más. Esa misma noche, los Stooges realizaron tres temas, aumentando así su repertorio.

Comenzando por el clásico “1969”, de claro estilo “garaje”, es uno de los himnos emblemáticos de este disco,  al que sigue el  inmortal “I Wanna Be Your Dog”, un tema fundamental que de alguna forma señala la salida hacia un género nuevo, poseedor de un glorioso riff de guitarra en la intro y una especie de cencerros inolvidables…es simplemente genial.

 En “We Will Fall” interviene John Cale a la viola y es el más extenso del álbum, con algo más de diez minutos de duración, parece haber salido de una ancestral ceremonia y lo rodea una  grata sensación de calma, gracias a unos excelentes coros que nos transportarán hacia un primitivo convento…

A continuación siguen con otro de los  básicos: “No Fun”, clásico entre clásicos de la música garaje, en el que tocan unas características “palmadas” que lo invaden en su totalidad. Y por supuesto, la calidad de la banda pone de manifiesto la peculiar voz de Iggy Pop y  la fantástica guitarra de Ron Asheton.

“Real Cool Time”, un magnífico tema junto a “Ann” y “Not Right”, este último todo un arquetipo de lo que en años venideros se bautizó como “Proto-Punk”. Y para finalizar, la guitarrera “Little Doll”.

Y así concluye esta obra, cortesía de los Stooges, aquellos que gracias a su primer y segundo álbum, fueron el mejor ejemplo de las distintas direcciones que tomaría el rock en el ocaso de la década de los sesenta. Evolucionaron por caminos diferentes y nos obsequiaron con nuevas formas de entender la música… aunque todo hay que decirlo: “Estos chicos estaban… !!!un poco  “chiflados…!!!”