Janis Joplin – I Got Dem Ol´ Kozmic Blues Again Mama! – (Columbia 1969)

Janis Joplin es una de las cantantes más destacadas que ha visto nacer el siglo XX y que pese a su corta vida,  nos dejó una pequeña obra, pero a su vez intensa e imborrable. Aclamada como la mejor vocalista de todos los tiempos, las alabanzas que recibió fueron infinitas, llegándose a publicar en el popular magazine de la época “New York Times”: “es un verdadero talento de la música pop, tan notable que hace años que no emerge alguien así”

Originaria de Texas, decide trasladarse a la ciudad de San Francisco en 1963 con un amigo de la infancia llamado Chet Helms, quién rápidamente la introduce en el mundo de la música y entra a formar parte como co- vocalista en la “Big Brother & The Holding Company”, grupo inmerso en la corriente psicodélica del momento, actuando en un sinfín de locales de la bahía y logrando cosechar  una gran repercusión, sobre todo después de tocar en el Monterey Pop Festival de 1967.

 Influenciada por cantantes femeninas como Big Mama Thornton, Bessie Smith o Huddie “Leadbelly” Ledbetter,  en aquel legendario concierto nos dejaría uno de los clásicos más brillantes, el mítico ”Ball & Chain”, interpretado  con su voz  poderosa y desgarradora, dejando boquiabiertos a los afortunados que allí estuvieron.

Después de varios años en la banda de rock-psicodélico que vio nacer la voz del mito, y de grabar el clásico “Cheap Thrills”, que  se convirtió por méritos propios en una obra cumbre del sonido psicodélico de San Francisco actuando tanto por Estados Unidos y por la vieja Europa, Janis cambia de rumbo y forma una banda más orientada al blues, al soul o incluso se atreve con el Funky, y para ello lleva a su compañero de la Big Brother, el guitarrista Sam Andrew.

La Kozmic Blues Band estaba constituida por músicos más profesionales, siendo el excelente y enigmático productor Albert Grossman el responsable del tremendo éxito de la Big Brother. Tiempo después, lo sustituyó Gabriel Mekler, que aparte de productor también colabora en el álbum a los teclados.

 Incorpora una espléndida sección de vientos con Cornelius “Snooky” Flowers al saxo barítono, Terry Clements al saxo y Luis Gasca a la trompeta, una buena base rítmica y unos impresionantes teclados. Músicos brillantes que dieron  un  cambio de aires pasando a ser por primera vez “la banda de Janis Joplin”. El álbum también contó con la ayuda especial  de sus dos amigos Mike Bloomfield y Nick Gravenites, ayudando a componer temas como el “Work Me Lord” y por supuesto contando con su inseparable compañero  Sam Andrew a la guitarra.

La magnífica aportación de estos músicos y la voz de Janis, convierten a éste disco en imprescindible, incluyendo clásicos de sobra conocidos como “Try (Just  A Little Bit Harder)”, tema que abre el álbum, a continuación “Maybe”, balada maravillosa dónde se puede apreciar la ternura de Janis de estilo claramente Soul. En “One Good Man” desgrana un blues acompañado del héroe de la guitarra Mike Bloomfield y en “To Love Somebody” versiona el popular tema de los Bee Gees y que el mismísimo Otis Redding iba a grabar en el 67 pero un fatal accidente aéreo se lo impidió.

Otros extraordinarios son el “Kozmic Blues”, el lamento de “Little Girl Blue” y la soberbia “Work Me Lord”, de estilo góspel,  dónde Janis nos deja su característico sello y su voz única.

Janis Joplin es uno de los iconos más representativos de la historia, recordada por su libertad, por su música, por su aspecto hippie, por su frescura, por su talento, por su voz y por su desgraciada  pérdida en 1970. Se situará eterna en el firmamento del rock, cantando con  en esa virtuosa y desafortunada banda del cielo llamada el “Club de los 27”,  junto a otros mitos como Jimi Hendrix , Jim Morrison o Brian Jones.

Y también  evocaremos a “La Perla”, por su soledad, que llegó a expresar:

<<Me siento tan inútil aquí  abajo, sin nadie a quien amar. A pesar que he buscado por todos lados, no puedo hallar a nadie que me ame, que sienta mi cariño>>

Después de más de cuarenta años de tu pérdida, estamos completamente seguros de que sentimos tu cariño y sobre todo te amamos…

 

Booker T. & the M.G.’s – Green Onions

La enorme popularidad que alcanzó en la década de los sesenta la banda estadounidense “Booker T. & the M.G.’s”, fue directamente proporcional a este genial “Green Onions”,  álbum instrumental publicado en 1962 y primero en su discografía, que influyó a toda una generación venidera como un potente vendaval musical bendecido por los dioses.

Los Booker T. estuvieron muy vinculados al legendario sello “STAX Records”, una de las compañías discográficas más relevantes del soul y la música negra. Curiosamente, los Booker T también se caracterizaban por tener entre sus integrantes diversas razas, que funcionaban en conjunto como una máquina perfectamente engrasada. Cabe destacar, sus cooperaciones junto al gigante del soul Otis Redding, siendo su banda de acompañamiento y su base rítmica.

Pero este “Green Onions” (cebollas verdes),  es mucho más que un disco, es una referencia inexcusable, con el  que nos muestran su particular  modo de entender el universo sonoro y la tremenda dificultad que conlleva el intentar transmitir al público la pureza de la música a través de una obra totalmente instrumental. Sus guitarras, órganos y pianos parecen cobrar vida… no hace falta cantar…

Y los inolvidables ingredientes que hicieron posible este espléndido trabajo de un ya lejano 1962, fueron: Steve Cropper a la guitarra, Booker T. Jones (piano), Al Jackson Jr (batería), Lewie Steinberg (bajo).

Tres años después, en 1965 entraba a formar parte de la banda el extraordinario bajista Donald “Duck” Dunn, al que haremos especial mención y un merecido homenaje, ya que desafortunadamente falleció en este mes de Mayo a los 70 años de edad.

Aunque Donald “Duck” no participó en este “Green Onions”, posteriormente se convirtió en  un pilar fundamental de los Booker T. y un colaborador esencial que ha trabajado como músico de sesión para mitos de la talla de Muddy Watters, Wilson Pickett, Eric Clapton, Bob Dylan, Elvis Presley, Willie Dixon, los Blues Brothers o Jerry  Lee Lewis.

La espectacular categoría musical que tenía Donald ya se describe por sí sola, dejándonos un legado a la altura de solo unos pocos elegidos, participando en multitud de grabaciones al lado de los más grandes y marcando un estilo único e inconfundible. Como dato anecdótico, la importante compañía fabricante de instrumentos musicales Fender, comercializó un bajo eléctrico que lleva su nombre. También podremos ver a Donald Duck en la película de 1980 y dirigida por John Landis “The Blues Brothers”, en España bajo el título de “Granujas a todo ritmo”. Y es la ley de este humilde blog, recordar a aquellos que tanto hicieron por la música. Infinitas gracias Donald y hasta siempre. Las estrellas, están en el cielo.

Volviendo al álbum, que incluye doce pistas, abren con el clásico entre clásicos y tema estelar “Green Onions”, increíble hit e infinidad de veces versionado por otras formaciones, siendo utilizado en anuncios publicitarios, radio, televisión y en un buen número de films como BSO de “Quadrophenia”.

Continúan con un divertido “Rinky Dink”, tema que podría haber encajado perfectamente como banda sonora en cualquier película de Walt Disney. Otros sencillamente espectaculares son “Mo’Onions”, “Twist and Shout”, “Behave Yourself”, “I Got a Woman” o “Lonely Avenue”… sin palabras.  Se suele decir que la música es un estado de ánimo y con el ritmo lento y pausado de “Stranger on the Shore”, nos harán sentir una placentera sensación de calma…

Finalizaba esta aventura irrepetible, que tuvo como protagonistas a los monumentales Booker T. & the M.G.’s, reyes del soul, rebosantes una calidad musical y un derroche de imaginación inigualable, atreviéndonos a decir, que este “Green Onions” es el mejor disco instrumental que jamás se haya visto, entrando a formar parte de la historia y cultura popular de la humanidad.

<< El mundo de la música no tiene lágrimas suficientes para cubrir el vacío que dejas>> Infinitas gracias, Donald.

Van Morrison – “..It´s Too Late To Stop Now…” (Polydor 1974)

En 1967, Van Morrison estuvo a punto de abandonar el complejo mundo de la música por desavenencias con el resto de la colosal banda que el mismo bautizó y fundó bajo el nombre de Them.  Este legendario y fundamental grupo de los sesenta surge en 1963, en Irlanda del Norte, concretamente en Belfast,  obteniendo un enorme éxito cuando se trasladan a Londres, momento en el que rápidamente todo gira en torno a la figura y la excelente voz bluesy de Van.

Con sólo dos discos editados, “Them” y “Them Again”, ésta formación nos dejaría para la posteridad grandes clásicos, magníficamente interpretados  como “Baby Please Don´t Go” o “Here Comes The Night”, propiedad del compositor e insigne productor Neoyorquino  Bert Berns, recordado  por otros hits como el “Hang On Sloopy”, “Twist And Shout” o “Piece of My Heart”, popularizados con éxito por grupos como “The Beatles”, “The MCoys” o el caso del último, por la inmortal Janis Joplin.

Entre Bert Berns y Van Morrison pronto surgiría una bonita amistad. Pero sería en 1965 cuando logran mayor fama, gracias al tantas veces versionado “Gloria”, colocándose como Nº1 en  las listas musicales de la época y proyectando a Van Morrison hacia el estrellato en los EE.UU.

Bert Berns fallecía poco después a los 38 años, pero sería vital en la carrera de Van Morrison, convenciéndolo poco antes de su desgraciada pérdida para grabar en solitario e iniciar así una importante trayectoria como solista fuera de los rankings comerciales, pero siendo una de las más personales y creando un estilo propio, manteniéndose por fortuna hasta nuestros días.

Después de varios discos esenciales, en 1973 formaría una virtuosa banda para la gira por América y Europa denominada “The Caledonia Soul Orchestra”, contando en sus filas con doce integrantes.

Una formación espectacular que causaría sensación, incorporando una sección de cuerdas (tres violinistas, viola y cello) con músicos de corte clásico, que daban una profundidad y belleza inusual, acompañada también por una espléndida sección de vientos, un exquisito piano… en fin, una  “orquesta” con mayúsculas perfectamente ensamblada y dirigida por un magistral “León de Belfast”.

El álbum original publicado en el 74, recoge dieciocho grabaciones realizadas en el verano de 1973, en tres localizaciones diferentes, dos de ellas en California, el “Troubadour” de Los Ángeles y el “Santa Mónica Civic” de Santa Mónica. La otra tendría lugar en el “Rainbow Theater” de Londres, en dónde desgranan sin contemplaciones casi todos sus éxitos hasta la fecha.

En este doble álbum nos encontramos temas de su etapa previa, como “Here Comes The Nigth”. De momentos álgidos rebosa esta obra y uno de ellos llegará durante la interpretación de un extraordinario “Gloria”, tema eterno y que podemos considerar patrimonio de la humanidad. Increíbles los “I Believe To My Soul” de Ray Charles o el clásico del blues “Help Me”.

 De sus primeros discos en solitario selecciona el “Cyprus Avenue” del  apoteósico Astral Weeks, “Into de Mystic” y “Caravan” del Moondance, “Domino” y el soul “I´ve Been Working” de His Band And The Street Choir o “Saint Dominic´s Preview”, “Listen To The Lion”, “Warm Love” de sus dos anteriores álbumes. Con este amplio abanico de lo mejor de “Van The Man” hasta aquella fecha, nos regala un abundante número de clásicos, arropado por una poderosa y personalísima voz.

Larga y brillante ha sido la travesía musical del norirlandés Van Morrison, un animal del directo cuyo hábitat natural es el escenario, que nos ha obsequiado con infinidad de hits durante medio siglo. Aparte de prolífico autor y cantante, ha sido capaz de dejarnos esta joya de incalculable valor, que posiblemente se encuentre entre los  ¡Live! más destacados de la década, convirtiéndolo en una de las estrellas más radiantes que ha visto nacer la extensa historia del rock.

Y como la vida sigue “ ….es demasiado tarde para pararse ahora”….

Lone Star – Reportaje – Tú si tienes libertad

Una silenciosa lágrima se deja caer sobre nuestra mejilla, cuando iniciamos un particular y nostálgico viaje que nos sitúa por el panorama musical español de la década de los sesenta. Hubo una vez, una estrella solitaria en el universo musical que brillaba todas las noches, emitiendo un poderoso resplandor, radiante y de una belleza sin igual, no había otra en el firmamento con la que poderla comparar… su nombre era Lone Star.

Definir la música de una banda de este nivel, que ha tenido una trayectoria impecable, que ha sido pionera del rock en España, que ha cantado sus extraordinarios temas en tres idiomas como el Español, Catalán e Inglés y que ha sentido el arte del rock and roll de una manera tan intensa y palpitante como el legendario grupo de rock catalánLone Star”, es tarea difícil. Bajo nuestra humilde opinión, es casi imposible hacer justicia encerrándoles dentro de las sencillas palabras que comprenden este artículo.

La historia de Lone Star rebosa de momentos inolvidables, antológicos e incluso emotivos, porque de algún modo nos transmitieron eso que solemos llamar “libertad musical” y a la que muy pocas formaciones han sabido o querido optar. Así que, continúa leyendo estas líneas y súbete con nosotros al autobús del rock and roll.

En 1959 Pedro Gené, natural de Barcelona y virtuoso músico de conservatorio, decide irse a Inglaterra en dónde vive en primera persona toda la explosión y el nacimiento del rock. Regresa a  España, con la intención de formar un grupo de rock and roll. Posteriormente contacta con sus antiguos compañeros y se le unen Rafael de la Vega al bajo, Enrique López a la batería, Enric Fusté al piano y el propio Pedro Gené  a la guitarra y voz. Esta sería la primera alineación de Lone Star. El nombre de “Lone Star” (estrella solitaria), se debe a la influencia que el blues sureño ejercía sobre Pedro Gené.

Todos ellos, poseían una educación musical superior al resto de bandas contemporáneas, auténticos profesionales que sentían verdadera pasión por mitos como Chuck Berry o Elvis Presley y por estilos como el Jazz, Soul, Rock o el Rythm And Blues. Géneros inusuales para una época, en la que el público bailaba al son de una música  políticamente correcta, dentro de los límites establecidos. Lone Star era demasiado moderno e innovador para la incultura musical que reinaba en aquellos tiempos. En cierto modo, fueron un grupo célebre, pero al mismo tiempo semidesconocido y en ocasiones incomprendido.

Como ciudad portuaria, Barcelona era un importante punto de encuentro de diferentes culturas y también cuna de otros excelentes grupos de rock como Los Salvajes, por dónde entraba con mucha más facilidad música rock, ya que en aquellos años eran muy pocos los discos de rock que se distribuían en nuestro país. En cierta ocasión, durante una de las primeras actuaciones de Lone Star, en un local frecuentado por marinos de la Navy, un holandés llamado Willy Nab sube al escenario con su guitarra y toca con el grupo. Willy sería el quinto integrante de Lone Star. Estamos en 1962.

 En 1963, serían contratados por la compañía EMI, con la que graban una buena cantidad de EP’S. Pero condicionados por la productora, ya que esta les recalcaba en que no podrían utilizar composiciones propias, tendrían que versionar hits extranjeros pertenecientes a otras formaciones. Entre discrepancias y discusiones, Pedro Gené aceptaba estas limitaciones que les imponen. De alguna manera, los estaban condenando al “versionerismo”.

A lo largo de este período, en sus EP’S podremos encontrar temas como “La Guajira”, “Celia”, “I want you with me”, “América”, la canción italiana “Ora che non siamo piú sieme”,  “Todo es parte de Ti” (versión de un clásico de Elvis Presley), o “My Babe”, primer rock en inglés que se grabó en España. Seguidamente publicaban más EP’S figurando otra nueva versión del “She Loves You” (Ella te quiere) de los Beatles… pero ya vería la luz “Peggy” composición propia de Gené.

Durante los años 1963-1964, Lone Star tendría una nueva incorporación, Joan Miró, que sustituiría al guitarrista Willy Nab, a su vez, el co-fundador del grupo, Enric Fusté, abandona la banda.

Llega 1964, punto álgido de su carrera gracias a una fantástica versión que aparecería en su sexto EP, el clásico “The House of the Rising Sun” (La Casa del Sol Naciente), propiedad de la banda británica “The Animals” de Eric Burdon. La calidad que atesora esta versión refleja una maestría y cohesión entre los músicos y sus instrumentos fuera de lo normal, superando al original. Solamente aportaremos un par de datos: se vendió más está versión en España, que la de los propios Animals, aparte de ser número uno en Venezuela y en el resto de países latinoamericanos. En este mismo EP, también aparece otra espléndida versión del “I’m Crying” (Yo lloro) de los Animals.

Tanta repercusión y éxito tuvieron, que un año más tarde se consiguió que Lone Star y los Animals de Eric Burdon se encontraran en un Hotel de Barcelona.

De los años 1965 a 1967, sería otro ciclo de triunfos, nuevamente gracias al tema “Compresión”, versiones de “Nuestra Generación” (My Generation) de The Who, “Satisfaction” de los Stones, “Vuelve, Sloopy” (clásico de los Mcoys de Rick Derringer).

Uno de los momentos culminantes de su carrera les vino en 1967, gracias a su primer álbum “Un conjunto con antología”, en el que se recopilaban varios de los temas de sus anteriores EP’S,  versiones y lo que tenía una importancia vital: composiciones propias, destacando “Río sin fin”, o “La Leyenda”. Con estos temas, saldrían  victoriosos en su eterna lucha, llegan a un acuerdo con EMI, el disco constaría de dos partes, una de versiones y en la otra se incluyen temas propios. Y aquí en esta etapa, es donde entra el guitarrista Alex Sánchez en el grupo sustituyendo a Joan Miró.

Así mismo, también ofrecerían memorables conciertos de Jazz en España, algo nunca visto en nuestro país. Estos recitales constarían de dos partes, una Jazz y otra Rock, teniendo lugar en el San Carlos Club de Barcelona y en el Teatro Beatriz de Madrid. En 1968 optan por realizar singles, en los que incluirían uno de los mejores temas de la década de los sesenta y que se convertía en uno de sus himnos: “Mi Calle” y también otros clásicos como “La fiesta”, “Vieja Estación” o “Thinking of You”.

En ese año, publican dos LPs, “Vuelve El Rock”, que contenía temas como “Lucille”, “”Long Tall Sally” o “Josephine”. Y el apoteósico “Lone Star en Jazz”. Sufren otro cambio en la batería, Enrique Lopez deja su sitio a Luis Masdeu. En 1969, otro año de éxito y de premios gracias al single “La Trilogía”.

Entraban ya en los 70, impulsados por un arrollador directo “Spring 70”, que recogía varias de sus actuaciones en Alemania y Suiza, conteniendo un eterno “What’d I say” de Ray Charles, o el “She’s not there” de The Zombies. Cierto aire blues-rock les invadía… y también nos mostrarían una leve inclinación hacia el rock progresivo.

Llegaba el monumental “Lyla”, y otros grandiosos como “Es Largo el Camino” de 1972, en el que destacaban temas como “Pájaros de fuego” o “Halleluya”. Aparte de dejarnos un amplio abanico de clásicos como “My Sweet Marlene”, o “Chica Solitaria”.

Llegaría uno de sus discos en directo más vendidos allá por 1973, titulado “¡Adelante! Rock en Vivo”, que contenía clásicos como el explosivo ¡Adelante!, “It’s Saturday night”, Let’s rock together o “Canta conmigo rock & roll”. Rafael de la Vega deja el grupo, siendo sustituido por Sebastià Sospedra, ex integrante de Los Salvajes. Tiempo después, un histórico del rock catalán, Josep Vilaseca “Tapi”, se hace cargo de la batería. Ese año LONE STAR da un espectacular concierto en el portaviones John Fitzgerald Kennedy.

Y ofrecerían tiempo después, en 1974, el que quizás fue su concierto más transcendental, siendo la primera banda de rock en actuar en el Palau de la Música de Barcelona, una especie de santuario musical en el que solo se dejaba tocar… ¡¡¡¡música clásica!!! El rock ya estaba aquí, y no entiende de fronteras ni lugares. Esa noche, Lone Star tocó rock, jazz y música clásica. Durante estos años, Tapi y Sebastià Sospedra abandonan el grupo. Su lugar es ocupado por Luis Masdeu y Ricardo Acedo. De esta etapa, también se graba otro single, “El Camino” y grabarían un nuevo LP: “Síguenos”, que incluye el hit “La oveja negra”. Otro famoso y nuevo sencillo sale a la venta, un genial “Pobre Pescador”, de un ya lejano 1974.

El concierto increíble que da LONE STAR junto a Eric Burdon de The Animals en donde reúnen a más 100.000 personas en la recta de Montjuich en Barcelona, raya la altura de lo sobrenatural. En el año 1982, Lone Star realizan el álbum “Viejo Lobo”, uno de los mejores discos de Lone Star, conteniendo magníficos temas como “En el año 62” e “Hijos del Rock and Roll”.

 Se avecinaban tiempos difíciles, se cumplían 25 años de existencia, mucho tiempo de historia, de rock y de carretera, aunque continuaban a lo largo de los años con distintos componentes, se disolvieron definitivamente, teniendo un nuevo intento de regreso a mediados de los 90. En 1996, se realizaba un concierto – homenaje “Grec 96” acompañado por otros músicos como Loquillo, Manolo García o Rosendo.

Gracias a álbumes recopilatorios de grandes éxitos, como los publicados por el sello “Ramalama Music”, podremos disfrutar aún más de su música, pasando por sus distintas etapas, “Lone Star – Todos Sus Singles” y  “Lone Star Todas Sus Grabaciones 1972-1979”.

Finalizaba su épica aventura por los designios del rock, en ocasiones renunciando a la gloria de los millones, pero obsequiándonos con una cultura musical inigualable y dejando la huella más profunda que jamás haya existido dentro del rock nacional.

Y como dicen en su tema ¡Adelante!

<<Dejadme que os cuente algo,  del grupo LONE STAR, empezamos un día, en una cava de jazz, mucha gente cada noche, poco dinero a ganar, cuba-libres de ginebra, y amigos de verdad, un día llegando a casa, casi amaneció, alguien me estaba esperando, tuve un pequeño sermón… – Oye, vas por mal camino, Si tal vez tengas razón,  Pero mi vida es la música, ¡La llevo en el corazón!>>

¡¡¡¡Aaaaaaadeeeeeeelaaaaanteeeee!!!!

Infinitas gracias, Lone Star (rockandrollismyaddiction.wordpress.com)

Al Kooper & Shuggie Otis – Kooper Session (CBS 1969)

Al Kooper es uno de los músicos más relevantes y fundamentales en la era del rock, dejándonos para la posteridad un elevado número de composiciones, creando grupos transcendentales, colaborando magistralmente con grandes contemporáneos suyos  y además posee una  innata intuición musical para descubrir y producir excelentes bandas.

Nacido en 1944, en la ciudad de  New York, concretamente en el barrio de Brooklyn, comenzó muy pronto a componer y a especializarse en el órgano Hammond, ya que con 16 años en 1960 realizó su exitoso primer hit para Gary Lewis & The Playboys, el tema “This Diamond Ring”.

 Esta formación fue muy popular en los inicios de la década de los sesenta y más aún porque Gary era hijo del famoso cómico Jerry Lewis. Más adelante, Al Kooper se hizo amigo del prestigioso productor Tom Wilson, que lo invitó a cooperar en unas grabaciones con el legendario Bob Dylan. De esas grabaciones Kooper se hizo con una plaza en la historia de los mitos del rock, obsequiándonos con su inolvidable participación al órgano, en uno de los temas estelares del rock, el antológico “Like A Rolling Stone”.

 El talento de Kooper le valió para estar en los momentos  más álgidos y elitistas de la época dorada del rock,  colaborando con el anteriormente mencionado Bob Dylan,  los Rolling Stones en su legendaria “You Cant´ Always Get What You Want”, “Rael” de “The Who” en el clásico álbum “Sell Out”(como dato anecdótico, fue la base del tema “The Underture” para la famosísima ópera rock “Tommy”) o en el tema del Electric Ladyland, “Long Hot Summer  Night” de Jimi Hendrix.

Buscando nuevas fórmulas, después de fundar y tocar en  bandas como “The Blues Project”,“Blood Sweet and Tears”, o crear el histórico “Supersessión” junto a su inseparable Mike Bloomfield y Stephen Stills,  Al Kooper  crearía un disco soberbio acompañado por Shuggie Otis.

 “Koopersession” de 1969 es un magnífico álbum, semidesconocido pero extremadamente bueno,  que sirvió para impulsar por aquel entonces adolescente Shuggie Otis, hijo del popular y carismático músico y empresario de Rhytm & Blues Johnny OtisShuggie Otis desde niño y gracias al carisma de su padre, estuvo siempre rodeado de extraordinarios músicos, de los que  fue absorbiendo una importante sabiduría musical y una destreza inusual, tocando no sólo la guitarra eléctrica, si no también innumerables instrumentos.

Producido por el propio Al Kooper, y grabado en la CBS,Koopersession” se divide en dos partes: La primera se llamó “The Songs”, formada por cuatro temas, comenzando con ”Bury My Body”, largo y espiritual emulando los sonidos góspel, con majestuosos solos de piano y guitarra y la contribución de unos coros a cargo de las “Harris Robinson Singers”. A continuación “Double or Nothing”, una  dulce versión de Bookert T & the Mg´s.

“One Room Country Shack”, perteneciente a Mercy Dee Walton, fue uno de los blues más versionados de siempre y que en esta ocasión, la banda le otorga un cierto toque oscuro.

Y para terminar esta primera parte, una balada muy especial a cargo del tándem Kooper-Otis, “Lookin´For A Home”, un tema triste con la suave voz de Kooper y un solo de  Otis espléndido.

La segunda parte fue denominada “The Blues”, incluyendo tres temas. La primera es “12.15 Slow Goonbash Blues”, un instrumental ejecutado a la perfección, dónde se aprecia la veteranía del resto de la formación que tienen lugar en esta obra: Stu Woods al bajo y Wells Kelly a la batería.  El segundo, con un título indescifrable, es una muestra en directo, que desafortunadamente posee un pésimo sonido, para terminar con un “Shuggie´s Suffle”, en dónde Shuggie nos da muestra de toda su habilidad a la guitarra.

Gracias a este álbum y a la figura de Al KooperShuggie Otis, que tan sólo contaba con 15 años de edad cuando lo editaron, tendría la oportunidad de realizar en solitario discos admirables, colaborando con otras estrellas de la época y sobre todo continuar con su padre Johnny Otis, con el que siguió trabajando y obteniendo un enorme éxito.

Stevie Ray Vaughan and Double Trouble – Couldn’t Stand the Weather

En aquel verano de 1984, el legendario bluesman tejano Stevie Ray Vaughan iniciaba aún con más intensidad su imparable ascenso meteórico hacia el estrellato del universo musical, gracias a este memorable Couldn’t Stand The Weather”,  segundo álbum de su discografía y un digno sucesor de su anterior e inolvidable obra de debut “Texas Flood” de 1983.

Se consolidaba por aquella época Stevie Vaughan como un gigante del blues moderno, un nuevo mesías del blues, que se dejó la piel por este arte denominado la  “música del alma”, revitalizando el género y desatando una nueva oleada de blues a nivel mundial.  Couldn’t Stand The Weather”, contó con la producción musical del célebre John Hammond, un afamado crítico y responsable del éxito de artistas de la talla de Bob Dylan, Leonard Cohen o Billie Holiday.

Abría con un arrollador instrumental y a un ritmo frenético “Scuttle Buttin’”, por un instante, nos hará recordar a otro excelente bluesman tejano, Lonnie Mack. Continua deleitándonos con “Couldn’t Stand The Weather”, que incluye un solo de guitarra impresionante, con un lento “The Things (That) I Used to Do”, invadirá tus oídos completamente y no te dejara escapar…

Llegará uno de los momentos culminantes de esta obra, que posee una particular y especial conexión con ese dios de la guitarra llamado Jimi Hendrix, su aureola mágica la impregna y se puede sentir cuando la Stratocaster Number One de Stevie comienza a emitir los primeros sonidos de “Voodoo Child (Slight Return)”, clásico tema del apoteósico trio “The Jimi Hendrix Experience”, de un histórico “Electric Ladyland” de 1968. Y llegado este punto álgido, en el que Stevie Ray hace gala de un virtuosismo increíble, nos hacemos la siguiente pregunta… ¿Era Vaughan el nuevo rey de las seis cuerdas?

Sigue con los esplendidos riffs de “Cold Shot”, refleja un sentimiento musical fuera de lo común en la bella balada “Tin Pan Alley”, el inconfundible sonido tejano corre a cargo de un fantástico “Honey Bee”, para finalizar con los aires jazzísticos que envuelven a “Stang’s Swang”.

Aclamado por los analistas, se situó como uno de los mejores discos de la época. Originalmente constaba de ocho pistas, en posteriores rediciones como la de 1999, se añadieron cinco más “SRV Speaks” (extracto de una entrevista), “Hide Away”, “Look at Little Sister”, “Give Me Back My Wig” y “Come On”, todas ellas de una impecable factura. También figuraba la increíble versión del anteriormente mencionado “Hide Away” perteneciente al colosal bluesman Freddie King.

Concluía esta magnífica obra del “Tornado de Texas”, que acompañado de su inseparable banda Double Trouble, fueron capaces de transmitirnos una grandeza, pasión y sensibilidad musical solamente al alcance de unos pocos elegidos, convirtiendo a Stevie Ray Vaughan en un mito y despejando todo tipo de dudas… ya había nacido el salvador del blues.

Eric Clapton – E.C. Was Here – (Polydor – 1975)

Por fortuna para la historia de la música rock, en 1974 resurgiría uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos, ya por aquel entonces considerado una auténtica leyenda. Sacando la cabeza de un profundo pozo lleno de heroína y depresión, Clapton dio un giro en su vida para reinventarse y convertirse en una de las estrellas más brillantes en el maravilloso firmamento  del rock and roll.

Desde la época de “Derek and the Dominos” en 1970, Eric Clapton durante este margen de tiempo, solamente aparece en dos intervenciones  históricas, una de ellas fue el “Concert  For Bangladesh” de 1971, a petición de su amigo George  Harrison. La otra, el legendario “Rainbow Concert” en 1973, un concierto memorable que organizó Pete Townshend para rescatarlo de su oscura vida, pudiendo decir que gracias a Townshend y a la amistad que tenía con Ron Wood, devolvieron a Clapton al lugar que le correspondía tres años después.

En 1974, Eric Clapton bajo la producción del ingeniero Tom Dowd, que ya había trabajado en varios discos en su etapa con los gloriosos “Cream” y después de jugar un papel importante en el inigualable “Layla And Other Assorted Love Songs” de los Derek and the Dominos, se traslada a Miami, concretamente a los Criteria Studios, en dónde graba el segundo álbum en solitario en su carrera, el espléndido “461 Ocean Boulevard”.

 Clapton formaría una nueva banda con músicos en su totalidad americanos y de la zona de influencia de Tulsa y también con algún viejo conocido, como el caso de su inseparable Carl Radle al bajo y el magnífico guitarrista George Terry.

Uniendo a una serie de virtuosos músicos como el excelente baterista Jamie Oldaker o Dick Sims a los teclados, una grata y acertada incorporación femenina a la banda, compuesta por la impresionante vocalista Marcy Levy,  que  solía acompañarse de una  pandereta, junto a la extraordinaria Yvonne Elliman, que con éxito venía de colaborar en la famosísima y popular ópera rock “Jesus Christ  Superstar´s”, representando el papel estelar de María Magdalena, obtuvo una formación musical muy completa.

“E.C. Was Here” fue el resultado de la gira mundial de Clapton, con seis temas capturados en diferentes  localizaciones como el “Long Beach Arena” de Los Ángeles, el  Providence Civic  Center” de Rhode Island cerca de Nueva York o el “Hammersmith Odeon” de Londres.

Cambiando totalmente de repertorio, pero sin renunciar a temas de sus anteriores grupos, Clapton interpreta viejos blues de sus músicos más influyentes como Freddie King o el mítico Robert  Johnson, realizando magistrales actuaciones reflejadas en “Have You Ever Loved A Woman” o el  soberbio “Rambling On My Mind”. Otros standards de blues escogidos para el álbum son: “Driftin´ Blues” o el tantas veces versionado “Further  On Up The Road”. Estos temas adquirieron otra dimensión, con unos punteos espectaculares arropado por una banda perfectamente engrasada, encumbrando a Clapton a lo más alto del blues, que en cierto modo era su verdadera vocación.

“Presence Of The Lord” y “Can´t Find My Way Home” fueron dos temas de su anterior período con los Blind Faith, dándole otro aire y que forman parte de este ¡Live!.

“E.C. Was Here”, con el paso de los años de alguna manera ha vuelto, retornando en un clásico del blues. Y lo recordaremos por su increíble música, por las inolvidables y excitantes “curvas” de su portada y porque reconvirtió a Eric en uno de los héroes de la guitarra de siempre.

Eric Clapton, también “estuvo aquí”…